Antigua Fàbrica Nova de Sóller en ruinas, edificio textil histórico comprado para restauración y museo.

Sóller: Fàbrica Nova será restaurada por completo – el Consejo Insular compra e invierte millones

La deteriorada fábrica textil Fàbrica Nova en Sóller recibe nuevas oportunidades: el Consejo Insular ha comprado el edificio y planea reactivarlo como museo de la historia textil.

Fábrica antigua, nuevos planes: la Fàbrica Nova de Sóller volverá a cobrar vida

Quien pasea por la Carrer de Sa Lluna en Sóller ya ve el gran edificio de ladrillo desde lejos: sin adornos, marcado por el viento y medio olvidado desde hace años. Ahora hay movimiento: el Consejo Insular ha comprado la propiedad, como refleja Sóller asegura la histórica fábrica textil, y quiere ponerla en valor con una restauración a gran escala. Para los vecinos y los interesados en la cultura son buenas noticias, aunque los próximos años serán una gran obra.

Qué se planea: Según fuentes de la administración, el Consejo Insular asume el edificio y destina una cantidad de siete cifras para que del complejo industrial en ruinas surja un lugar de memoria. La idea: un museo textil, en el que se muestren máquinas, puestos de trabajo e historias de las trabajadoras y los trabajadores. Los planes contemplan, además de la rehabilitación del edificio, la restauración de telares y herramientas históricas.

La cuenta está clara: la compra fue solo el principio. Además de la adquisición se han presupuestado millones para la renovación estructural: fachadas, cubierta, estructura y también rehabilitación energética de edificios, para que el edificio sea útil y seguro en el futuro. Se integrará de forma estrecha a expertos en patrimonio y en protección del patrimonio, porque el inmueble lleva años protegido y muchos detalles originales deben conservarse.

Ayer hablé con una mujer que trabaja en el mercado; todavía recuerda cómo, a primera hora, los obreros llegaban de todas partes a la fábrica. Para muchas familias de Sóller la fábrica fue en su día rutina y sustento. Precisamente esas historias parecen querer hacer visibles los responsables: no solo máquinas, sino personas, turnos y el olor a aceites e hilados.

No faltan voces críticas. Algunos se preguntan si el dinero no estaría mejor invertido en escuelas o en la rehabilitación de viviendas. Otros esperan que el proyecto genere empleo y añada a la oferta turística un verdadero atractivo cultural, como ocurrió con la reapertura de otros espacios museísticos, por ejemplo Museo Marítimo de Palma reabre tras la rehabilitación, en lugar de centrarse solo en playa y fiesta. En la cantina del ayuntamiento se habló en voz baja —como suele ocurrir en los pueblos pequeños.

La obra no desaparecerá de la noche a la mañana: pasarán años hasta que las exposiciones estén montadas y se puedan hacer visitas guiadas. Pero la voluntad es evidente. El Consejo Insular no solo quiere consolidar el edificio, sino crear un lugar donde la historia técnica y la identidad local se encuentren.

Para Sóller esto supone menos patrimonio en ruinas y más cultura accesible al público. Y para los visitantes, una nueva dirección fuera de los circuitos habituales. Yo, desde luego, volveré cuando el primer bastidor de tejedora vuelva a zumbar y los niños miren asombrados las antiguas máquinas. Hasta entonces: casco, mascarilla contra el polvo y un poco de paciencia.

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