Mostrador de una farmacia en Palma con clientes esperando

35 nuevas farmacias en Baleares: Palma se beneficia — ¿pero es suficiente?

Las Baleares autorizan 35 nuevas farmacias, 14 de ellas en Palma. Alivio para muchos — menos colas y más cercanía —, pero la decisión plantea dudas sobre la distribución, el personal, el poder de las cadenas y los plazos. Un análisis con propuestas desde Mallorca.

35 nuevas farmacias en Baleares: Palma se beneficia — ¿pero es suficiente?

Al caer la tarde, cuando el sol aún calienta las viejas piedras de Palma y las gaviotas gritan sobre el puerto, llegó la noticia: el Gobierno de las Baleares ha autorizado 35 nuevas farmacias. Para muchas vecinas y vecinos suena como una buena noticia — menos colas, trayectos más cortos, fines de semana más tranquilos. Pero la autorización es solo el primer paso. La verdadera pregunta es: ¿resolverá realmente la ampliación los problemas de cobertura en la isla?

¿Quién recibe los nuevos permisos — y quién se queda fuera?

Palma encabeza la lista con 14 nuevas concesiones, seguida de localidades como Manacor, Llucmajor, Inca y Alcúdia; incluso Ibiza obtiene puestos adicionales. A primera vista tiene sentido: las zonas densamente pobladas y turísticas necesitan más capacidad en temporada alta. A segunda vista surgen tres preocupaciones: ¿estarán bien distribuidas las ubicaciones? ¿habrá suficientes farmacéuticos y farmacéuticas para gestionar las oficinas? ¿y existe el riesgo de una dominación de grandes cadenas que desplacen a las boticas locales?

Pienso en mi amiga de La Soledad, que cuenta cómo los domingos familias enteras hacen cola con recetas prescritas. Esas experiencias personales aparentemente han influido en las autoridades. Pero la voz del barrio no basta para cerrar las brechas estructurales.

Los riesgos menos atendidos

Primero: personal. Sobre el papel puede que una ubicación esté autorizada, pero la farmacia necesita personal cualificado. En una isla que en verano atrae a miles de trabajadores de otros países, el mercado de profesionales está tensionado. Sin condiciones laborales atractivas y plazas de formación, muchas licencias quedarán solo en papel, algo que no resuelven medidas salariales aisladas como Once por ciento más para los funcionarios de Baleares: qué significa realmente para Mallorca.

Segundo: condiciones económicas. Los alquileres en Palma suben y los locales comerciales escasean. Esto favorece a las grandes cadenas con capital, mientras que las farmacias independientes suelen sufrir. Una concentración de cadenas podría mejorar los horarios de apertura, pero a costa de perder la atención personalizada y el arraigo local; incluso cuando se anuncian partidas para infraestructuras se mantiene la presión sobre los costes, como muestra 525 millones para los puertos de las Baleares: Palma, Alcúdia y la gran pregunta del cómo.

Tercero: calendario. Las 35 farmacias anunciadas aún deben pasar por concursos, obras y autorizaciones de personal. De forma realista, las aperturas serán escalonadas a lo largo de meses — hasta entonces persistirán los cuellos de botella. ¿Y qué ocurre si un local autorizado no llega a abrir por motivos económicos?

Oportunidades concretas y soluciones prácticas

La decisión ofrece oportunidades — si se acompaña con inteligencia. Algunas propuestas concretas para las autoridades y los ayuntamientos de Mallorca:

1. Planificación de emplazamientos orientada: No decidir solo por número de habitantes, sino por accesibilidad en barrios periféricos, proximidad a residencias de mayores y rutas de desplazamiento en temporada alta.

2. Ofensiva de personal: Becas para estudiantes de Farmacia, cooperaciones con universidades del territorio peninsular, plazas de formación prácticas y modelos de turnos más atractivos podrían cubrir vacantes, como también se debate en iniciativas vinculadas a la atención sanitaria, por ejemplo Más ayuda psicológica en los centros de salud: ¿es suficiente para Mallorca?.

3. Apoyo a farmacias independientes: Ayudas al alquiler o bonificaciones de inicio para operadores locales evitarían un trasvase a favor de grandes cadenas y preservaría la calidad de la atención.

4. Soluciones móviles y telefarmacia: Farmacias móviles o servicios de reparto en zonas rurales, así como asesoramiento digital para casos sencillos, podrían aliviar la situación a corto plazo.

5. Cronogramas transparentes: Los municipios deberían publicar plazos claros para concursos y aperturas, para que la ciudadanía sepa cuándo mejorará realmente la cobertura; experiencias en otros ámbitos sanitarios dejan lecciones útiles, como recoge Las Baleares refuerzan los hospitales — ¿será suficiente para la ola de gripe?.

Conclusión: un paso en la dirección correcta — con necesidad de ajustes

La autorización de 35 farmacias no es una panacea, pero es un paso necesario. Sin embargo, si la ejecución se limita a cifras y no atiende a las personas, quedarán vacíos: concesiones sin uso, escasez de personal y cobertura desigual. En Mallorca, donde el olor al mercado, las charlas en la plaza y el tañido de las campanas marcan la vida cotidiana, además de las autorizaciones hacen falta medidas pragmáticas para que la nueva infraestructura llegue realmente a donde hace falta.

Hasta que abran los primeros mostradores, se seguirá oyendo el zumbido de las motos repartidoras por las callejuelas y el llamado lejano de los vendedores del mercado. Para muchos vecinos la esperanza es clara: menos espera, más proximidad. Para eso hacen falta ahora rapidez, sentido común y oído atento a los pequeños núcleos — si no, una buena noticia puede quedarse en una promesa burocrática.

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