Autobús de la EMT dañado tras chocar con un SUV en la intersección de Son Gotleu

Son Gotleu: cinco heridos tras colisión entre autobús y SUV – un aviso para las calles de Palma

En Son Gotleu, un autobús urbano de la EMT colisionó con un SUV en una intersección: cinco heridos, pánico en la terraza de un bar y muchas preguntas abiertas sobre la seguridad vial en Palma.

Accidente grave en Son Gotleu – y la pregunta de por qué puede ocurrir algo así aquí

En la madrugada del martes se produjo un choque en Son Gotleu: cinco heridos en la intersección de Tomàs Rullán y Sant Ignasi en Son Gotleu. Un SUV aparentemente no respetó una señal de stop y fue arrollado por un autobús urbano municipal de la EMT. Cuatro pasajeros del autobús y la conductora del todoterreno resultaron heridos; ambulancias y patrullas de la policía local acudieron rápidamente. Suerte dentro de la desgracia: una terraza de bar con mucha gente quedó ilesa físicamente, ya que el coche estacionado frente a ella absorbió parte del impacto.

El momento después: sirenas, cristales y conversaciones en la calle

Quien haya estado en Son Gotleu conoce los sonidos de esa mañana: motores lejanos, el chillido de una sirena, voces que se mezclan en el aire fresco. El servicio de emergencias SAMU 061 atendió a los heridos y los trasladó en estado estable a hospitales. Grúas y operarios limpiaron los restos, técnicos revisaron el autobús dañado. La intersección estuvo cortada durante horas y el tráfico matutino se vio ralentizado.

Lo que suele quedar: más preguntas que respuestas

La policía local investiga, pero la cuestión central es mayor: ¿por qué ocurren accidentes así precisamente en esta intersección una y otra vez? Los vecinos hablan de tráfico excesivo, mala visibilidad de las señales de stop y una rotonda que no está diseñada para el volumen actual de vehículos. Un cliente del bar dijo: "Podría haber sido mucho peor. Hemos tenido mucha suerte." Comentarios así suenan tristemente familiares en las calles de Palma, donde han ocurrido otros incidentes, por ejemplo el accidente grave en la Calle Aragón.

Aspectos que suelen quedar fuera del debate

Conviene mirar con más detalle: ¿qué visibilidad tienen las señales de stop con mal tiempo o cuando furgonetas de reparto aparcan delante? ¿Están los autobuses protegidos técnica y organizativamente, por ejemplo con protecciones para el conductor o amortiguadores que reduzcan la energía en una colisión? Casos que implican a autobuses y pasajeros, como la frenada en Calle Andrea Dòria que dejó ocho heridos, ponen de manifiesto también la carga de trabajo y los riesgos operativos. ¿Qué medidas de seguridad se aplican en terrazas concurridas situadas justo junto a plazas de aparcamiento?

Tampoco suele considerarse la dimensión temporal: reparto de mercancías por la mañana, tráfico escolar y laboral que se mezclan, además de líneas de autobús urbanas. Todo ello aumenta los puntos de conflicto en cruces como Tomàs Rullán/Sant Ignasi.

Propuestas concretas en lugar de indignación general

En vez de limitarse a pedir acciones, Palma podría concretarlas: mejorar la visibilidad con señales más grandes y marcas adicionales, zonas de 30 km/h en barrios densamente construidos, resaltos o estrechamientos de calzada para calmar el tráfico. En puntos neurálgicos, semáforos con protección para peatones y ciclistas y una gestión inteligente de señales reducirían notablemente el conflicto entre autobuses y vehículos que giran.

Además, medidas sencillas ayudan: horarios fijos de reparto, prohibir aparcar delante de terrazas concurridas, campañas temporales de radares móviles para cambiar comportamientos y controles reforzados en puntos peligrosos conocidos. La EMT también debería evaluar si ciertas trayectorias o tamaños de autobuses deben ajustarse en barrios residenciales, algo que ponen en contexto incidentes con interurbanos como la colisión frontal en la MA-10.

Un llamamiento a la política y la administración

Este accidente es más que un hecho aislado: es una señal de que la planificación urbana, la vigilancia del tráfico y la seguridad cotidiana deben estar mejor coordinadas. Son Gotleu no necesita políticas simbólicas, sino soluciones pragmáticas y acordadas localmente: desde la acera hasta el semáforo, desde la formación de conductores de autobús hasta el análisis de datos de tráfico.

Las investigaciones continúan; los heridos están estables. En otros procesos relacionados con siniestros en Palma se informó de que tres ocupantes se entregaron tras un accidente mortal. Pero el debate en la calle persistirá: mientras los oficios sigan junto a las palmeras y los autobuses sigan sus rutas, la gente de Son Gotleu se pregunta cuándo la ciudad ofrecerá respuestas concretas. Seguiremos informando sobre los resultados y posibles cambios en la red de tráfico de Palma.

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