
Calvià hace balance: más hoteles, camas llenas — y calles más tranquilas
Calvià hace balance: más hoteles, camas llenas — y calles más tranquilas
Calvià registra para 2025 una temporada fuerte: más hoteles abiertos todo el año, agosto/septiembre con más del 90% de ocupación y menos denuncias a la policía.
Calvià hace balance: más hoteles, camas llenas — y calles más tranquilas
Una temporada que se siente más larga que los meses de verano
Cuando al anochecer los barcos en el puerto de Portals Nous se mecen con el crepúsculo y el camión de la basura avanza por la Avinguda rumbo a Palmanova, en los cafés se oye repetidamente lo mismo: clientes habituales, trabajadores de temporada y anfitriones hablan de un año inusualmente largo. El municipio de Calvià registró en 2025, según la administración local y las primeras cifras de junio de 2025, un claro aumento: más hoteles permanecieron abiertos todo el año y en los meses punta de agosto y septiembre la ocupación de plazas superó el 90%.
Lo que ocultan las cifras, como muestran las playas vacías en el suroeste: comedores de desayuno llenos por la mañana, artesanos que siguen trabajando también en invierno y menos apartamentos vacíos en temporada baja. Para muchos negocios aquí eso supone seguridad para la planificación. El equilibrio entre el negocio de playa y la vida cotidiana está cambiando ahora, no con un estallido ruidoso, sino en pequeños y perceptibles pasos.
Algo positivo desde la perspectiva de la administración: la policía registró en 2025 menos denuncias en ámbitos como el tráfico de drogas y la venta ambulante ilegal. El alcalde Juan Antonio Amengual valora este desarrollo como una confirmación de las medidas de seguridad adoptadas y de la estrategia para hacer Calvià más atractivo también fuera de la temporada turística clásica. No se aportaron detalles ni cifras concretas de la policía, pero la vida en la calle parece más tranquila — al menos si uno pasea por vías como la Plaça en Palmanova o el paseo marítimo de Magaluf.
Una pequeña observación cotidiana: en una templada tarde de noviembre una camarera está sentada en el café frente a la iglesia, limpia las mesas y cuenta que los clientes habituales ahora vienen durante todo el año. Un pescador mayor saca redes del barco mientras un autocar pasa lentamente por la rotonda del Carrefour. Estas escenas muestran cómo los picos turísticos se entrelazan con los días ordinarios de la isla — y cómo se distribuyen los ingresos.
Por qué esto es bueno para Mallorca: ocupaciones más estables reducen la fuerte estacionalidad, que supone una carga para muchas familias y para los trabajadores de hostelería y restauración. Las aperturas más largas de los hoteles crean empleos, fomentan a proveedores locales y rompen la concentración extrema en los meses de verano; de hecho, se observa que un quinto de los hoteles permanece abierto en invierno. Cuando más establecimientos funcionan todo el año, la presión sobre la infraestructura y el medio ambiente se reparte a lo largo de más tiempo — lo que abre oportunidades para una planificación más sostenible.
Por supuesto no es una victoria automática: el desafío sigue siendo combinar calidad y calidad de vida. Calvià puede salir ganando si la seguridad, un espacio público limpio y las ofertas para la temporada baja convergen. Las ideas están sobre la mesa: semanas gastronómicas regionales, eventos culturales y deportivos en meses de transición, cooperaciones con bodegas mallorquinas y mejores conexiones de autobús con los hoteles, para que también los centros tranquilos alejados de la costa se beneficien, y todo ello acompañado por el programa de infraestructura de 25 millones iniciado por el municipio.
Para los próximos meses la perspectiva es optimista: quien ahora dé un paseo por el paseo marítimo oye menos voces de vendedores, ve más letreros de hoteles abiertos y se encuentra con gente que no está aquí solo por la temporada alta. No es algo garantizado, pero es un auténtico trozo de vida insular que muestra cómo Calvià trabaja para alargar la temporada — con la vista puesta en huéspedes y vecinos por igual.
Perspectiva: Si las medidas existentes se mantienen y, al mismo tiempo, se invierte en programas para visitantes y en ofertas fuera de la temporada alta, Calvià podría repetir el patrón — y servir de ejemplo a otros municipios de Mallorca sobre cómo pasar de destino veraniego a destino de todo el año; esta tesis conecta con el balance del verano en Mallorca: hoteles llenos, restaurantes vacíos.
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