
Lleno en los mercados de Palma: ambiente de mercado en Nochevieja
A pesar del aumento de precios, el Mercat de l’Olivar y el Mercat de Pere Garau se llenaron en Nochevieja. Se demandaron pescado, mariscos, conservas y pequeños clásicos de tapas — y los compradores jóvenes introdujeron nuevos snacks.
Lleno en los mercados de Palma: ambiente de mercado en Nochevieja
Lleno en los mercados de Palma: ambiente de mercado en Nochevieja
Puestos de pescado, gildas y el familiar murmullo de voces — bullicio de compras pese al aumento de precios
El último día del año, Palma olía de nuevo a pescado fresco y café caliente. Desde media mañana, la gente se apiñaba por los pasillos del Mercat de l’Olivar; en el Mercat de Pere Garau la cola en algunos puestos no era mucho menor, y en otros puntos de la ciudad han tenido lugar propuestas estacionales como el mercado navideño en Sa Feixina. Vendedoras con delantales rojos alzaban la voz, anunciaban precios entre las filas y en algún lugar se oyó el repiqueteo de una balanza: el teatro habitual del mercado que llevo años observando.
Las listas de la compra eran esta vez familiares: gambas, dorada, moluscos. Pero también aparecieron algunos patrones nuevos. En varios puestos había pequeños cuencos con gildas — aceitunas, pimientos encurtidos y anchoas ensartadas en un pincho — que atraían especialmente a compradores jóvenes. Conservas y productos delicatessen también rodaban a menudo por los mostradores: pimientos en escabeche, latas de sardinas, brillantes tarritos con mariscos para preparar tapas rápidas en casa.
¿Y los precios? Sí, son tema de conversación; algo que también aparece en el reportaje mercado navideño en Palma bajo la lupa. Los comerciantes reconocen que los costes de adquisición han subido — se nota en algunas etiquetas. Aun así, muchos mallorquines eligieron productos de mercado en vez de cadenas de supermercados. Tal vez porque las pescaderías con género fresco y las recomendaciones personales del mercado prometen más que una bandeja preparada de la vitrina refrigerada.
Lo que me llama la atención: la lonja no es solo un lugar de compra, es teatro, punto de encuentro, unas mini-vacaciones del día a día. Una pareja de jubilados en el café-cappuccino del Mercat de l’Olivar discute las raciones familiares, estudiantes cargan bolsas con aceitunas y latas, y una joven familia empuja un cochecito entre los puestos. En Pere Garau, los comerciantes conversan sobre los mejores pescados del año, mientras la vendedora del puesto de delicatessen le regala a un cliente habitual un tarro de alcachofas en conserva — un pequeño agradecimiento.
¿Por qué es bueno para Mallorca? Los mercados conectan producción y consumo de forma directa. Cada euro gastado hoy en un puesto de mercado suele quedarse en lo local: en el pequeño pescador, en la empresa familiar, en el comerciante que volverá a montar mañana. Eso sostiene la economía insular y conserva tradiciones culinarias. Al mismo tiempo, los compradores más jóvenes muestran que los gustos cambian — los menús clásicos de Nochevieja en Mallorca 2025 siguen ahí, pero los entrantes y picoteos son cada vez más diversos.
Para quienes quieran evitar colas la próxima vez, dos consejos prácticos: quien llegue temprano — por ejemplo poco después de la apertura — tendrá la mejor elección en las pescaderías. Quien vaya con una lista clara y bolsas reutilizables terminará antes. Y preguntar ayuda. Los comerciantes suelen ofrecer pequeñas porciones para probar o recomendar las mejores piezas del día.
El mercado en Nochevieja es un cuadro lleno de ruidos y colores: el murmullo de voces, el tintineo de una caja registradora, el crujir del papel y el plástico, la piel reluciente de un pescado fresco bajo la iluminación. Es una escena que muestra cómo la comida en Mallorca es mucho más que alimento — es cultura, comunidad y una pequeña celebración.
Con bolsas llenas de mariscos y tarros de delicatessen, la gente salía de las naves y se dispersaba por la ciudad. Algunos volvieron directamente a casa, otros hicieron una parada para un café y un breve saludo. Para los comerciantes del mercado eso significa: otro año exitoso; los puestos se recogen y se empiezan a planificar la próxima temporada, aunque en ocasiones surgen tensiones documentadas en la disputa del mercadillo navideño en Palma. Para el resto de nosotros queda el sonido de las lonjas como una pequeña promesa: incluso en tiempos de bolsillos más ajustados, en Mallorca sigue viva la pasión por la buena comida.
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