Comerciantes de Palma discuten el mercado navideño, con tensiones por adjudicación y tarifas.

Disputa del mercadillo navideño en Palma: nueva feria enfurece a los comerciantes

Una feria navideña organizada de forma privada en Palma desata a los comerciantes tradicionales: temen pérdidas de ventas y falta de transparencia en las adjudicaciones.

Nueva feria navideña en Palma provoca tensiones

En el ambiente pre-navideño de Palma surge de pronto un conflicto. Una feria privada en Parc de Sa Feixina con el nombre «Christmas in Palma» está en el aire y pone en contra a feriantes y comerciantes de los mercados, como recoge el reportaje sobre la disputa del mercadillo navideño en Palma. Las fechas previstas (21 de noviembre al 6 de enero) ya figuran en el calendario; las autoridades y organizadores proporcionan solo información escasa, suficiente para que la rumorología hierva.

Qué preocupa a los comerciantes

Muchos, que llevan décadas en los mercados municipales, cuentan con incertidumbre y enojo. «He montado mi puesto durante 25 años. Ahora me rechazan — sin explicación», dice un vendedor que prefiere permanecer en el anonimato. Otros informan de menos puestos en Parc de Ses Estacions y de que desaparecen populares foodtrucks, como refleja la información sobre la reducción de puestos en el mercado navideño de Palma. Para algunos comerciantes, diciembre es el mes más importante del año; un mal mercado navideño les golpea duro.

Especialmente molesta a los feriantes que la feria privada parece estar diseñada siguiendo un modelo de Europa del Norte y Central: por ejemplo 61 puestos, pista de patinaje, escenario, e incluso una pista de trineo — todo en el aspecto navideño. Algunos comerciantes lo valoran como una competencia directa a mercados públicos de Rambla, Plaça Major y la estación, tema que también se aborda en un análisis sobre comerciantes, asociaciones y un operador austriaco.

El problema con tarifas y selección

A diferencia de las adjudicaciones municipales, los expositores de la feria privada deben pagar al organizador. Cuánto cuestan las tasas de stand parece ser parte de las negociaciones — y eso genera desconfianza. «Huele a privatización», comenta una vendedora de Santa Catalina. «¿Quién conoce los criterios? Nadie nos dice según qué criterio se selecciona.»

La página web del evento estuvo online brevemente, y luego dejó de estar disponible; eso no tranquilizó. En materiales previos se veían puestos con especialidades alpinas, accesorios de habla alemana y productos locales. Quien piense que eso excluye a proveedores mallorquines, se equivoca: según el plan también deben caber alimentos y artesanía locales. La pregunta sigue siendo si los veteranos de siempre seguirán a sus condiciones.

Tensión en las próximas semanas

Algunos comerciantes ya están considerando no participar este año, por miedo a pérdidas. Otros hablan de posibles acciones legales y quieren unirse. En las calles de Palma la tensión es notable; hay movilizaciones y quejas documentadas, como muestran las crónicas de las protestas vecinales contra el gran mercado de Navidad en Palma. Los viandantes cerca de la Rambla notan que este año el ambiente se siente distinto: menos relajado, más tenso.

Lo que ahora importa, dicen los afectados, es la transparencia: criterios claros, tarifas justas, previsibilidad. La Navidad es corta. Para muchos aquí no es solo calidez, sino existencia. Y por eso estas discusiones tratan de algo más que guirnaldas y vino caliente: se trata de ingresos, tradiciones y reglas respetuosas para todos los implicados.

Se pidió a la administración municipal una declaración; aún no se publica una lista definitiva de participantes en el mercado.

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