Equipo de rescate de montaña en Mallorca tras varias intervenciones

Cuatro intervenciones en un día: ¿Qué tan preparada está la búsqueda y rescate de montaña en Mallorca?

Cuatro operaciones de rescate en una tarde – entre Torrent de Coanegra y Mortitx quedó claro: los helicópteros no siempre ayudan. Una mirada crítica a los recursos, la prevención y lo que podemos mejorar en la isla.

Cuatro intervenciones, un día – y muchas preguntas sobre la cadena de rescate

Fue uno de esos días en los que las radios apenas descansaban: cuatro intervenciones en distintos puntos de la isla – Capdepera, Andratx, Mortitx y el Torrent de Coanegra. Las luces de emergencia parpadeaban en calles laterales, las botas de los rescatistas estaban embarradas por la lluvia, y el crujir tenue de los caminos de grava se mezclaba con el murmullo de los espectadores. Para las personas rescatadas, el día terminó con alivio. Para nosotros queda la pregunta: ¿son suficientes los medios y la organización para afrontar días así de forma sostenida?

El caso del Torrent de Coanegra: cuando el helicóptero no funciona

La intervención más dramática tuvo lugar en el Torrent de Coanegra. Dos senderistas heridos en una garganta estrecha, piedras resbaladizas tras una llovizna ligera – la combinación perfecta para problemas. Se envió un helicóptero, pero en el lugar no fue posible realizar una extracción con grúa. Los rescatistas recurrieron al trabajo clásico: dos auxiliares aseguraron, cargaron y sacaron a los heridos a pie del torrent. La imagen fue poco espectacular y aun así impactante: cuando la tecnología falla, cuentan la experiencia, la forma física y unos buenos zapatos. Casos de operaciones complejas con apoyo aéreo pueden consultarse en rescate en helicóptero en el Puig Major.

Otras intervenciones reflejan riesgos típicos

En Capdepera la rescataron a un hombre mayor con esguince de tobillo, en Andratx un turista resbaló en senderos costeros estrechos, y en Mortitx fue necesario estabilizar a una persona con problemas circulatorios y evacuarla al valle. En todos los lugares trabajaron bomberos, servicios de ambulancia y en ocasiones la Guardia Civil. Llamó la atención que muchos afectados habían subestimado las rutas o iban sin el equipo adecuado – un patrón que vemos con frecuencia. Casos similares con excursionistas extranjeros se han documentado, por ejemplo el excursionista alemán rescatado tras caída en el Puig de Galatzó.

La pregunta central: ¿Invertimos bien en prevención o solo arreglamos las consecuencias?

Es fácil mostrar imágenes heroicas de rescates. Más difícil es nombrar las debilidades estructurales: ¿dónde faltan señales claras en los senderos? ¿dónde hay poca información multilingüe en los puntos de inicio? ¿cómo se gestiona la capacidad para picos de demanda, por ejemplo cuando varias intervenciones ocurren el mismo día? Y no menos importante: ¿qué capacidad de aguante tienen los equipos voluntarios, que afrontan muchas intervenciones con dedicación y recursos limitados?

Aspectos que se discuten con poca frecuencia:

- El límite de la ayuda técnica: los helicópteros son caros y no siempre pueden operar. Tramos críticos como torrentes estrechos requieren trabajo a pie, que consume tiempo y personal.
- Prevención multilingüe: muchos excursionistas no hablan español ni catalán – faltan informaciones en alemán, inglés y francés en algunos puntos de partida; incidentes en miradores, como el accidente de parapente en el Mirador de Sa Torre, subrayan la diversidad de usuarios.
- Datos y coordinación: mapas uniformes y actualizados con indicación de riesgos e información en tiempo real sobre caminos cortados reducirían las intervenciones. Informes sobre la carga estival, como las 115 intervenciones entre mayo y septiembre, ilustran la presión sobre los servicios.
- Voluntariado y fatiga: los rescatistas voluntarios trabajan con frecuencia al límite de su capacidad, sobre todo en temporada alta.

Oportunidades concretas y propuestas de solución

La isla tiene buenas condiciones para mejorar si la política, los municipios y el turismo trabajan juntos. Algunas propuestas concretas:

- Paneles informativos y de advertencia uniformes y multilingües en los puntos de inicio (incl. coordenadas GPS, grado de dificultad, tiempo estimado de caminata).
- Códigos QR en aparcamientos que ofrezcan rutas offline (GPX) y contactos de emergencia para descargar.
- Programas de financiación para estaciones de rescate locales: equipamiento, vehículos todo terreno y formaciones periódicas.
- Campañas de concienciación en apartamentos turísticos y con empresas de alquiler: listas de verificación con calzado, agua, powerbank y la recomendación de decir a alguien la ruta prevista.
- Mejora de la gestión de intervenciones: una plataforma digital que conecte en tiempo real a equipos de rescate, Guardia Civil y bomberos insulares y que visualice prioridades.
- Incentivos para guías locales: modelos de licencias accesibles para que más turistas contraten rutas seguras.

Estas medidas requieren inversión y planificación, pero ahorran a medio plazo sufrimiento, horas de rescate y costes de operaciones complejas. Además, refuerzan la confianza de residentes y visitantes.

Qué puede hacer cada persona

Las reglas más importantes siguen siendo simples: buen calzado, suficiente agua, revisar el tiempo, batería externa, un mapa o navegación offline y que alguien conozca su ruta. Un pequeño kit de emergencia y un silbato pueden ayudar en un torrent tanto como un helicóptero en otros lugares.

Al anochecer estuve en una pequeña área de aparcamiento cerca de la entrada del torrent. Los rescatistas recogían sus cosas, las botas estaban embarradas, las luces se apagaban. Se les veía cansancio – pero también satisfacción: habían hecho posible, una vez más, lo inevitable. Aun así queda la sensación de que podríamos hacer más para que días así sean menos frecuentes.

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