Terraza colapsada del Medusa Beach en la Playa de Palma tras el derrumbe

Medusa Beach: ¿Quién asume la responsabilidad tras el derrumbe?

El 11 de noviembre el antiguo responsable del Medusa Beach deberá declarar ante el juzgado de instrucción de Palma. La cuestión central sigue siendo: ¿Cómo pudo existir durante tanto tiempo una construcción de terraza sin permiso y con graves defectos —y quién es el responsable?

¿Cómo pudo ocurrir esto? La cuestión de la responsabilidad y la falta de control

El 11 de noviembre se celebra otra vista en el caso del devastador derrumbe en el Medusa Beach (Inicio del juicio tras el derrumbe de la terraza: el responsable del Medusa Beach Club ofrece su declaración). El antiguo operador, un restaurador que vive en Mallorca desde hace décadas, debe comparecer ante el juzgado de instrucción de Palma para declarar en la causa. Se trata de imputaciones graves: cuatro homicidios por imprudencia y seis lesiones, conforme al texto del Código Penal en el BOE. Pero la formalidad jurídica es solo la punta de un problema mucho mayor: ¿cómo pudo funcionar durante tanto tiempo una terraza en la azotea aparentemente sin licencia y con defectos tan graves?

La noche que nadie olvida

Muchos vecinos y empleados de la Playa de Palma recuerdan el 23 de mayo de 2024: hacia las 21:00 el crujido y la caída de vigas de madera, pánico, los gritos de los equipos de rescate y, después, el pitido monótono de las máquinas en la oscuridad. Cuatro personas, entre ellas dos turistas alemanas, murieron; unas 15 más resultaron heridas. Los trabajos de despeje duraron horas y el olor a agua salada, gasóleo y desazón quedó grabado en las calles de la ciudad.

Más que papeleo faltante: debilidades sistémicas

Las investigaciones indican que la terraza aparentemente se construyó sin una licencia de obra válida. Pero eso no explica por qué las autoridades de control, los vecinos y las empresas implicadas no identificaron antes la estructura como un riesgo. Aquí conviene mirar con más detalle: las ampliaciones temporales y estacionales de los locales en la Playa de Palma son algo habitual. Se levantan con rapidez, a menudo con soluciones improvisadas, y no figuran en ninguna lista administrativa ordenada.

Especialmente poco examinado está el papel de los inspectores: ¿están las inspecciones técnicas dotadas de personal suficiente? ¿Cómo se revisan a posteriori las modificaciones de estructuras existentes? Hay indicios de que la responsabilidad se diluye entre muchas manos —operadores, arquitectos, subcontratas, el ayuntamiento— y con ello también se oculta el control. Las traducciones de peritajes y las reclamaciones civiles internacionales ralentizan la investigación, de modo que los hechos se pierden entre montones de expedientes.

¿Quién paga — jurídicamente y socialmente?

La dimensión penal se dirige contra los responsables en sentido estricto. En el juicio, el propietario declaró que no conocía los defectos, según Proceso de Playa de Palma: ¿Quién asume la responsabilidad tras el desplome de la terraza?. Además existen reclamaciones civiles, cuestiones de seguros y la demanda de responsabilidad pública. Familias, abogados y vecinos acuden a diario al juzgado de instrucción de Palma, maletín en una mano y vaso de café en la otra. Para los allegados, una explicación clara de las causas sería un pequeño gesto de justicia —y un precedente importante para mejorar la protección de los consumidores.

Riesgos subestimados de la temporada turística

Un aspecto que a menudo se queda fuera del debate es la dinámica económica a lo largo de la costa. En temporada alta muchos operadores piensan en ingresos rápidos, plantas, hamacas y "más plazas" —no en cálculos estructurales, regulados por normas como el Código Técnico de la Edificación (CTE). Las autoridades están bajo presión por mantener empleos e ingresos; las inspecciones pueden quedar desplazadas o retrasadas. Esto no es una acusación contra la economía insular, sino una señal de conflictos estructurales de objetivos que también pueden tener efectos secundarios mortales.

Medidas concretas que son necesarias ahora

La investigación judicial es importante, pero debe complementarse con reformas sistémicas. Algunas propuestas pragmáticas:

1. Registro digital de construcciones: Todas las terrazas temporales y permanentes deben registrarse con planos, permisos e informes de inspección en un sistema centralizado. Un registro público hace visibles los riesgos.

2. Inspecciones periódicas documentadas: Controles estructurales anuales para terrazas en azoteas y estructuras elevadas, realizados por peritos independientes con informe público.

3. Revisiones rápidas tras obras: Comprobaciones inmediatas tras cualquier modificación constructiva —no permitir la reapertura sin autorización.

4. Sanciones transparentes y responsabilidades claras: Multas más elevadas, reglas de responsabilidad claras y seguros obligatorios para los operadores.

5. Fondo para las víctimas y compensaciones aceleradas: Un fondo temporal podría ofrecer ayuda rápida a las familias mientras se tramitan los procesos judiciales.

Mirando hacia adelante

El 11 de noviembre es un paso más, pero el proceso durará meses. Por el Paseo Marítimo se oyen con más frecuencia las ruedas de maletas: llegan abogados y familias en busca de respuestas. Si la justicia actúa con rigor, la política no puede quedarse atrás: quien autoriza y controla el espacio público debe hacerlo de forma que noches como esa no vuelvan a ocurrir.

La investigación de este caso puede ser más que una rendición de cuentas penal. Puede convertirse en el punto de partida para una verdadera modernización de la cultura de seguridad en las costas de Mallorca.

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