Más de 25 globos coloridos flotan sobre Capdepera al amanecer, entre escalinatas del casco antiguo, mar y aroma de café.

Capas de color sobre Capdepera: el festival de globos tiñe el cielo matutino

Más de 25 globos poblaron esta mañana el cielo sobre Capdepera. Entre escalinatas del casco antiguo, el rumor del mar y el vapor del barista surgió una pequeña fiesta de colores.

Aromas matutinos, barista y gigantes coloridos

Cuando en Capdepera el primer café aún echa humo y los barcos pesqueros se mecen ligeramente, de pronto sube color al aire. Hoy, sobre las 8:00, más de 25 globos aerostáticos cruzaron tranquilamente la costa —como si elevarse formara parte del plan semanal. No lo es. El festival de globos en Capdepera ha convertido a la pequeña localidad en un teatro luminoso: reportaje del Balloon Festival en Capdepera.

Dónde está la gente — y cómo llegan

La inauguración de anoche en el Hotel Cap Vermell fue más bien acogedora que pomposa: charlas, cafés largos, pilotos estudiando mapas. Para los espectadores rige el mismo consejo que ante mañanas soleadas junto al mar: llegar pronto. El aparcamiento es escaso, el paseo desde el casco antiguo dura unos 20 minutos y atraviesa escalinatas empinadas —para las manos pequeñas de los niños y las rodillas de los mayores supone un pequeño reto. Quien llega tarde ya escucha fragmentos de comandos en varios idiomas y ve las primeras pinceladas de color en el horizonte.

Formas coloridas, un poco de asombro

No todos los globos son esferas estándar. Entre paneles clásicos hubo figuras, patrones y sorpresas —un globo que parecía un perro gigante provocó risas infantiles y fotos con el móvil. La escena resulta tranquila, sin embargo hay tensión en el aire: los pilotos preparan las cestas, los ayudantes tienden las envolturas y, cuando el viento acompaña, una cesta tras otra se eleva. De fondo se oye el rumor de las olas, el griterío de las gaviotas y el silbido del quemador.

Para los aficionados a la fotografía: Un pequeño teleobjetivo puede ayudar a acercar esos puntos de color en la altura. Quienes quieran volar arriba: infórmate antes sobre plazas libres, llevar un calzado cómodo es imprescindible y el tiempo marcará la decisión. Puedes consultar más información sobre las mejores oportunidades fotográficas.

Internacional, seguro y familiar

Los equipos proceden de distintos países. En los lanzamientos se oyen órdenes en español, inglés y francés —un colorido océano de sonidos que encaja con la fiesta. Fuerzas de seguridad y voluntarios vigilan las zonas acordonadas; la organización parece relajada pero profesional. La sensación de estar bajo una envoltura inflable es extraña: te hace sentir pequeño, un poco sobrecogido, pero también seguro.

Punto culminante vespertino en el polígono industrial

El final del domingo es una recomendación: a partir de las 17:00 los globos se reúnen en el polígono industrial de Capdepera. Entonces las cestas permanecen en tierra, las envolturas se iluminan con llamas y se crea un resplandor sincronizado —el llamado «Night Glow». Al caer el crepúsculo tiene algo de surrealista: llamas que hacen brillar la tela y espectadores con chaquetas contra el aire fresco de la tarde. Hay puestos de bebida y comida, pero las colas pueden ser largas —conviene ponerse en fila pronto; no es raro recordar un anochecer colorido sobre Mallorca que dejó estampas similares.

Por qué el festival sienta tan bien

Son los pequeños contrastes los que hacen especial la jornada: el murmullo sosegado del desayuno, niños señalando emocionados hacia arriba y luego esos ascensos tranquilos y majestuosos. Durante unas horas Capdepera parece un escenario tanto para exploradores como para vecinos. Quien pasa por casualidad se queda; quien lo ha planificado, ha traído tiempo. Muchos se llevarán una imagen: tejidos coloridos frente al mar azul y el sordo golpeteo de los pies en los escalones del casco antiguo.

Conclusión práctica: El tiempo es el director y decide los horarios de vuelo. El aparcamiento es limitado, las escalinatas del casco antiguo exigen seguridad al caminar. Lleva una chaqueta, carga la batería de tu cámara y disfruta de cómo la isla por un instante se muestra distinta —llena de color, con un asombro contenido y el aroma del mar y del espresso en el aire. Puedes leer también sobre las Fiestas de San Roque en Alaró.

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