Postales y sello junto a un buzón amarillo de Correos con etiqueta '2€', representando la subida de tarifas.

Shock del franqueo en Mallorca: postales más caras — ¿quién paga la cuenta?

A partir del 1 de enero de 2026 Correos aumenta el franqueo: las postales a Europa costarán 2 euros (antes 1,85), una carta normal en el ámbito nacional 0,96 en lugar de 0,89. ¿Qué significa esto para los turistas, los comercios y la vida diaria en la isla?

Shock del franqueo en Mallorca: postales más caras — ¿quién paga la cuenta?

Shock del franqueo en Mallorca: las postales serán más caras en 2026

Desde el 1 de enero: postales a Europa 2 euros, carta nacional 0,96 euros

La noticia es breve y directa: Correos ajusta sus tarifas. A partir del 1 de enero de 2026 una postal a Europa costará 2,00 euros (antes 1,85 euros). Una carta normal dentro de España sube de 0,89 a 0,96 euros. Correos argumenta el aumento por el alza de costes y la necesidad de mantener una entrega fiable. En Mallorca esto significa, de momento, que el pequeño lujo de enviar una postal real desde las vacaciones será un poco más caro, como muestran Vivir más caro en Mallorca: ¿Quién paga el precio?.

Pregunta central

¿Quién afronta las consecuencias del aumento del franqueo: los turistas, los pequeños comerciantes de souvenirs o la infraestructura, que ya sufre por la falta de personal y los costes de las rutas, junto a presiones del mercado residencial recogidas en Choque de precios de alquiler 2026: Cómo Mallorca se encamina hacia una crisis social?

Análisis crítico

A primera vista, 15 céntimos más por una postal no son una catástrofe. Por otro lado, estos recargos se suman: las tiendas de recuerdos que venden cientos de postales al día ven cómo su margen, ya de por sí estrecho, se reduce. Para residentes mayores que envían cartas con regularidad el coste se acumula con los meses, una dinámica que también afecta al presupuesto familiar, como documenta Cuando la cuenta del supermercado duele: cuánto ha subido la compra semanal en Mallorca. Correos habla de incrementos generales de costes; qué partidas concretas son las responsables no queda claro. Si falta transparencia, la confianza en el servicio se resentirá —especialmente en una isla donde el envío suele ser más largo y costoso que en la península.

Lo que falta en el debate público

La discusión suele centrarse en el precio puro. Así quedan en penumbra tres cuestiones: ¿qué papel juegan los costes logísticos adicionales en una isla? ¿Cómo se reparten las cargas entre el tráfico turístico y las entregas cotidianas? Y: ¿qué medidas planea Correos para que la entrega en zonas poco pobladas no empeore? Sin esta información el panorama queda incompleto y se desaprovechan ideas de alivio, como señalan reportajes sobre por qué ciertos precios en Mallorca resultan especialmente gravosos, por ejemplo Leche, Big Mac, franqueo: por qué muchos precios en Mallorca duelen tanto.

Escena cotidiana en Mallorca

A media mañana, cuando el sol ya calienta las baldosas de la Plaça Major en Palma, una vendedora del puesto de souvenirs coloca postales en un expositor de plástico. Turistas alemanas hojean, ríen, eligen motivos de la Tramuntana, la catedral, Es Trenc. El buzón amarillo en la esquina, marcado por la sal y el sol, recibe una postal que llevará el matasellos en unos días fuera de Mallorca. El tintineo de las cucharillas de los helados y el murmullo de las terrazas son la banda sonora: pequeños momentos cotidianos que los cambios de franqueo pueden hacer notar, y que conviven con fenómenos de precios turísticos como Mallorca lidera de nuevo: el menú del día más caro de España.

Propuestas concretas

Hay medidas prácticas que municipios, comerciantes y Correos podrían estudiar: 1) Mejor señalización en buzones y en tiendas para que los turistas encuentren el franqueo correcto al instante; 2) Cooperaciones entre ayuntamientos y puestos de souvenirs para que hoteles o oficinas de turismo gestionen buzones de envío con matasellos centralizados; 3) Tarifas escalonadas o sellos agrupados para comercios con alto volumen de postales, reduciendo la carga administrativa; 4) Transparencia en la desagregación de costes por parte de Correos, para que cualquiera pueda entender por qué sube el precio; 5) Proyectos piloto con máquinas que vendan postales ya franqueadas en playas o mercadillos muy visitados, para evitar colas y errores de franqueo.

Por qué importa en Mallorca

Las postales son más que papel: son una pequeña fuente de ingresos para puestos, una tradición para residentes mayores y un producto turístico que transmite emociones al regreso a casa. En una isla, donde la logística cotidiana es más vulnerable, pequeños cambios de precio tienen un efecto mayor que en el continente. Una subida puede estar justificada económicamente, pero su equidad social debe debatirse.

Conclusión contundente

15 céntimos más por postal no van a cambiar el mundo, pero son una prueba: ¿cómo reaccionan los operadores de infraestructura ante la situación particular de las islas? Si la movilidad, el turismo y las tiendas de pueblo siguen cargando con más costes, los pequeños ahorros no bastarán. Una contabilidad abierta por parte de Correos y cooperaciones pragmáticas a nivel local aportarían mucho. Mientras tanto: ojo al buzón —y quien quiera enviar una postal, deberá contar con unos céntimos más.

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