Dos milanos reales muertos junto a cebos envenenados; análisis detectó Aldicarb en zona de caza cerca de Santanyí

Hallazgos de milanos reales cerca de Santanyí: rastros de un veneno prohibido y preguntas abiertas

Hallazgos de milanos reales cerca de Santanyí: rastros de un veneno prohibido y preguntas abiertas

Dos milanos reales muertos y cebos envenenados en un coto de caza cerca de Santanyí: se detectó Aldicarb, un veneno nervioso prohibido en la UE desde 2003. ¿Quién asume la responsabilidad —y por qué no hablamos sobre las vías de adquisición de esos tóxicos?

Hallazgos de milanos reales cerca de Santanyí: rastros de un veneno prohibido y preguntas abiertas

Pregunta central

¿Cómo pudo volver a utilizarse en Mallorca un veneno de caza prohibido en la Unión Europea desde 2003, y qué supone esto para la protección de aves rapaces amenazadas como el milano real?

Resumen de los hechos

En un coto de caza cerca de Santanyí se localizaron dos milanos reales muertos. Conservacionistas de SEO/BirdLife informaron de cebos envenenados en el lugar; los análisis identificaron Aldicarb, un plaguicida altamente tóxico prohibido a nivel de la UE desde 2003. La organización medioambiental ha presentado denuncia y pide el cierre provisional del coto afectado, según Cebos envenenados en Mallorca: tres milanos muertos — investigaciones en curso.

Análisis crítico

En la costa alrededor de Santanyí se huele ahora a resina de pino y sal marina; los paseantes por la MA-19 ven con frecuencia rapaces sobrevolando los campos. Que se recurra a un veneno antiguo da la sensación de un retroceso a una época que la UE intentó erradicar. El Aldicarb es tan tóxico que cantidades muy pequeñas resultan letales para aves y mamíferos. Su presencia en cebos sugiere no sólo un uso negligente, sino el reparto intencionado con el objetivo de matar animales o manipular la fauna.

La escena en el lugar del hallazgo —un camino de arena entre muros de piedra, un comedero abandonado, el leve crujir de cadenas de bicicleta— encaja con un delito que no sucede por casualidad. Quien coloca cebos conoce su efecto. Al mismo tiempo, el caso evidencia la brecha entre las prohibiciones jurídicas y el control real sobre el terreno. La cuestión decisiva no es únicamente quién colocó presuntamente ese cebo, sino cómo llegó el veneno a la isla y dónde más se está utilizando.

Lo que falta en el debate público

Las discusiones suelen centrarse en las víctimas —con razón— y en las demandas de cierres urgentes. Se presta menos atención a las vías de suministro de plaguicidas ilegales, al papel de intermediarios y al intercambio interno en grupos de cazadores. Tampoco se habla apenas de la limitada capacidad de las autoridades para asegurar pruebas, realizar análisis forenses y efectuar controles habituales. En Mallorca falta una visión pública clara sobre cuántos hallazgos de veneno se notifican en total y qué sanciones se imponen realmente; estas cuestiones se plantean con detalle en Tres milanos reales envenenados en Mallorca: investigaciones y preguntas abiertas.

Escena cotidiana en Mallorca

Un vecino de Santanyí, que da de comer a sus cabras por la mañana, recuerda en voz baja una época en que los milanos reales sobrevolaban los pastos con mayor seguridad. Hoy ve menos aves y ha instalado cámaras junto a sus cobertizos porque desaparecen gallinas. La preocupación por animales domésticos y de granja se mezcla rápidamente con la frustración de que la vida rural dependa cada vez más de obligaciones de documentación en lugar de la confianza entre vecinos.

Propuestas concretas

Primero: medida inmediata — el cierre provisional del coto es razonable hasta que concluyan las investigaciones forenses. Segundo: reforzar la recogida de pruebas — la Fiscalía de Medio Ambiente y la Guardia Civil deben recibir más recursos para análisis toxicológicos y transporte seguro de muestras. Tercero: cortar las cadenas de suministro — investigaciones dirigidas contra comerciantes y compradores por internet de plaguicidas ilegales. Cuarto: prevención local — campañas informativas para cazadores, agricultores y particulares sobre la peligrosidad de sustancias prohibidas y talleres obligatorios para su correcta eliminación. Quinto: ampliar el seguimiento — instalar cámaras fijas en puntos conocidos, realizar inspecciones regulares por equipos de guardas y crear una línea anónima para denunciar observaciones sospechosas. Sexto: visibilizar sanciones — procedimientos más rápidos y transparentes y listas públicas de condenas tendrían efecto disuasorio.

Por qué es importante

Los milanos reales no son sólo observadores elegantes en el cielo; forman parte de un ecosistema que regula plagas y carroña. Cualquier tóxico ilegal que entre en la cadena alimentaria pone en riesgo además a mascotas, poblaciones de pequeños animales y, en última instancia, a las personas. En una isla como Mallorca, donde paisaje y agricultura están muy entrelazados, estos ataques tienen un alcance mayor que en entornos urbanos.

Conclusión

El hallazgo de cebos con Aldicarb en Santanyí es algo más que un caso aislado. Revela un fallo de sistema: existen prohibiciones, pero fallan el control y la prevención. Proteger de forma duradera a las rapaces exige actuar en varios frentes —investigación, prevención, transparencia y colaboración local—. Y mientras las autoridades trabajan, permanece una petición simple y urgente: no practicar la caza hasta que se esclarezcan las causas.

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