Haya Molcho y participantes amasan masa en la terraza del Bikini Island & Mountain Hotel con vistas al mar.

Aire marino y amasado: Haya Molcho lleva 'Balagan' a Es Trenc

Aire marino y amasado: Haya Molcho lleva 'Balagan' a Es Trenc

En la terraza del Bikini Island & Mountain Hotel en Colonia de Sant Jordi se pasó un día entero cocinando, removiendo y compartiendo historias. Haya Molcho mostró cómo encajan los sabores mediterráneos y levantinos, con mucho humor y comida comunitaria.

Aire marino y amasado: Haya Molcho lleva 'Balagan' a Es Trenc

Una tarde de sabores, manos en la masa y la brisa salada del sur

Es uno de esos días de primavera en el sur de Mallorca: aire de la mañana, unos veinte grados, un toque salado del mar y el lejano graznido de las gaviotas sobre el paisaje de las salinas. En la terraza del Bikini Island & Mountain Hotel en Colonia de Sant Jordi olía esa mañana a tomate, sésamo tostado y albahaca fresca.

Unas 15 personas de Austria, Alemania y Suiza se reunieron para cocinar juntas bajo la dirección de la chef Haya Molcho. No fue un espectáculo solo para la cámara, sino un taller práctico y vivo: delantales puestos, manos lavadas, cuchillos afilados y a empezar. El ritmo de trabajo cambiaba entre la tabla de cortar, la sartén y la conversación — y a veces simplemente había que reír.

El centro fue una pequeña convivencia culinaria que Molcho suele describir con la palabra hebrea «balagan» — una especie de simpático desorden en el que pasan muchas cosas a la vez. La acompañó Tobias Oppitz, su joven jefe de cocina de Viena, que guiaba al grupo en algunos pasos.

En el programa había cosas tan variadas como una focaccia aireada, pasta de tahini casera hecha con semillas de sésamo tostadas, un tabulé de bulgur con pistachos tostados con un toque oriental y, como plato principal, lubina en una intensa salsa de tomate. De postre sirvieron un cabello de ángel sobre base de labneh con un tabulé cargado de pistachos — una combinación que dio mucho de qué hablar en los platos.

Lo que llamó la atención: muchas cosas se hicieron con las manos. Amasar masa, aplastar berenjenas, mezclar tahini — eso generó una especie de ritmo colectivo. La comida no solo se preparaba, sino que se compartía al instante. Se cortó, se probó, se ajustó el punto de sal y se volvió a probar. Quien haya visto en una cocina mallorquina reconoce ese ritmo: la cocina como lugar social.

Samy Molcho, el mimo y marido de Haya, estaba cómodamente sentado en un sillón observando la escena. Su presencia fue un apoyo tranquilo y divertido: ayudó a fregar, dejando a Haya la parte de las ollas — como suele ocurrir en muchas parejas.

La propia Haya Molcho contó entre los pasos de trabajo sus trayectorias en la cocina: nacida en Tel Aviv, criada con raíces rumanas, formada en Alemania y hoy fuerza motora detrás de varios restaurantes NENI. La mezcla de Levante, Mediterráneo y cocina familiar se refleja también en las recetas que compartió con los participantes.

Para Mallorca, un evento así es más que la aparición de una celebrity. Reúne a personas en un lugar donde comen, compran y hablan sobre la isla — y pone el foco en los productos regionales. Los tomates frescos de Mallorca y la sal marina de Es Trenc obtienen así un escenario junto a las especias orientales. Eso beneficia la economía local y la imagen de la isla como un lugar para experimentar cultura y gastronomía.

Otro efecto: los participantes se llevan recetas e historias a casa. Quien aprendió a hacer tahini casero o a sazonar correctamente el bulgur vuelve con un pequeño souvenir mallorquín — no un recuerdo típico, sino una receta y un recuerdo. En tiempos en que viajar se busca por experiencias más que por objetos, eso encaja bien con la isla.

Y algo más: el enfoque de Molcho es práctico y humilde. La televisión ha aumentado su perfil, pero en el taller quedó claro que el trabajo diario y cocinar juntos son más importantes que cualquier atención mediática. En septiembre planea un nuevo libro que conecte recuerdos y recetas — otro eslabón en su trabajo de usar la cocina como espacio narrativo.

Al final todos se sentaron de nuevo, los platos circularon y reinó ese desorden relajado que en hebreo se llama «balagan». Para Colonia de Sant Jordi fue un día pequeño y fragante que recordó que la buena cocina no solo ofrece sabor, sino también encuentros.

Quien pasee pronto por las salinas quizá aún oiga en su mente la risa de la gente que amasó masa juntos — deja huella, sin grandes artificios, solo con una olla, un cuchillo y una dosis de curiosidad.

Preguntas frecuentes

¿Qué tiempo suele hacer en Es Trenc y Colonia de Sant Jordi en primavera?

En primavera, el sur de Mallorca suele tener un ambiente suave y agradable, con aire fresco por la mañana y temperaturas templadas durante el día. En Es Trenc y Colonia de Sant Jordi todavía puede notarse la brisa marina, así que conviene llevar una capa ligera por si refresca. Es una época cómoda para pasear, cocinar al aire libre o sentarse en una terraza sin el calor fuerte del verano.

¿Se puede bañarse en Es Trenc fuera del verano?

Sí, se puede, pero la sensación del agua depende mucho de la época y del viento. Fuera del verano, el mar en Es Trenc puede resultar fresco, así que muchas personas prefieren caminar por la playa o disfrutar del entorno antes que pasar mucho rato en el agua. Es una zona muy agradable incluso sin plan de baño.

¿Qué ropa llevar a Colonia de Sant Jordi en primavera?

Lo más práctico es llevar ropa ligera para el día y una chaqueta fina para la mañana o al atardecer. En el sur de Mallorca puede hacer buen tiempo, pero la brisa del mar y las zonas abiertas, como las salinas o la costa, hacen que convenga ir preparado. Si piensas cocinar, pasear o comer en terraza, unas capas fáciles de quitar suelen ser la mejor opción.

¿Qué se puede hacer en Colonia de Sant Jordi además de ir a la playa?

Colonia de Sant Jordi también invita a comer bien, pasear por el puerto y disfrutar del ambiente tranquilo del sur de Mallorca. La zona de las salinas y los espacios cercanos al mar ofrecen planes más relajados, incluso en días en los que no apetece tumbarse en la arena. Es un destino que combina costa, gastronomía y paseos sin necesidad de grandes planes.

¿Qué significa 'balagan' en la cocina de Haya Molcho?

En el contexto que usa Haya Molcho, 'balagan' describe un desorden animado y agradable, de esos en los que varias cosas pasan a la vez en la cocina. No suena a caos negativo, sino a energía, movimiento y convivencia mientras se cocina en grupo. Es una forma muy suya de explicar una cocina viva y compartida.

¿Qué platos se prepararon en el taller gastronómico de Haya Molcho en Mallorca?

En el taller se cocinaron varias recetas de inspiración levantina y mediterránea, entre ellas focaccia, tahini casero, tabulé de bulgur con pistachos y lubina con salsa de tomate. También se sirvió un postre con labneh, cabello de ángel y tabulé de pistachos. El enfoque estaba en cocinar con las manos, probar, ajustar y compartir el proceso.

¿Por qué se habla tanto de los tomates y la sal de Es Trenc?

Porque son productos muy ligados al territorio y aportan identidad a la cocina local. En un evento gastronómico en Mallorca, los tomates frescos y la sal marina de Es Trenc funcionan como un puente entre la cocina mediterránea y los sabores de la isla. Cuando se usan bien, ayudan a poner en valor lo que produce el entorno cercano.

¿Qué aporta un taller de cocina como el de Haya Molcho a Mallorca?

Aporta actividad gastronómica, visibilidad para productos locales y una experiencia que mezcla cocina, cultura y encuentro. En Mallorca, este tipo de talleres también ayudan a que los participantes se lleven recetas, recuerdos y una idea más cercana de la isla. No es solo comer bien, sino vivir una forma de cocina compartida y muy humana.

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