Gráfica de la evolución de la inflación en España 2025, descenso a 2,9% y posible impacto en Mallorca.

Evolución de precios 2025: leve descenso de la inflación — ¿suficiente para los bolsillos de Mallorca?

La tasa de inflación de España bajó en diciembre al 2,9 %; el promedio anual de 2025 fue del 2,7 %. Qué significa esto para Mallorca y qué lagunas deja el discurso público.

Evolución de precios 2025: leve descenso de la inflación — ¿suficiente para los bolsillos de Mallorca?

Evolución de precios 2025: leve descenso de la inflación — ¿suficiente para los bolsillos de Mallorca?

El Instituto Nacional de Estadística de España registró para diciembre de 2025 una tasa de inflación del 2,9 %, una décima menos que en noviembre. Para todo el año el promedio fue del 2,7 %. Como principal causa del descenso de diciembre, las estadísticas citan sobre todo la bajada de los precios de los combustibles; la inflación subyacente, es decir sin energía ni alimentos, se situó en diciembre en el 2,6 % y en el promedio anual en el 2,3 %.

Pregunta clave

¿Basta un descenso así para que la gente en Mallorca respire con alivio de forma palpable —o esconden los números los problemas reales sobre el terreno?

Análisis crítico

Los números son fríos, la vida en la isla menos. Una caída de la inflación general de una décima suena bien, pero en la mesa del desayuno en Palma eso no cambia las cosas de inmediato. Los precios de los combustibles influyen mucho en la estadística; si bajan, también lo hace la tasa de inflación. Sin embargo, quien cada mañana en su camino al Mercat de l'Olivar compra unos kilos de naranjas o toma un taxi desde el aeropuerto, nota sobre todo lo que ocurre con los precios de los alimentos, los alquileres y los servicios, como recoge Vivir más caro en Mallorca: ¿Quién paga el precio?. Aquí radica la debilidad: la inflación subyacente del 2,6 % muestra que los precios de bienes y servicios cotidianos no ceden tan rápido.

En Mallorca esto actúa en varias capas: los sectores turísticos reaccionan con precios flexibles —hoteles y restaurantes a menudo compensan las fluctuaciones de ingresos con precios más altos, como señalan Hoteleros esperan nuevas subidas de precios: qué significa para Mallorca. A ello se añaden los alquileres, que en municipios populares se mantienen altos desde hace años, según Choque de precios de alquiler 2026: Cómo Mallorca se encamina hacia una crisis social. Para jubilados, trabajadores temporales y muchos empleados del comercio o la hostelería esto significa: más ingresos se destinan directamente a costes fijos.

Lo que falta en el discurso público

El debate suele girar en torno a promedios nacionales. Eso enmascara diferencias regionales. En Baleares distorsionan el panorama los picos de temporada, la demanda extranjera y la alta necesidad de vivienda, como muestra Menos compradores extranjeros: Mallorca entre el auge de precios y una pausa para respirar. Falta una discusión clara sobre: ¿cuánto de la dinámica inflacionaria es temporal (por ejemplo, la variación del precio del combustible) y cuánto es estructural (por ejemplo, mercado de la vivienda, evolución salarial)? Y: ¿se dirigen las medidas de alivio a las personas que más las necesitan?

Escena cotidiana en Palma

Un miércoles por la mañana, Plaça del Mercat: vendedores colocan limones en cestas, una mujer mayor compara precios, una furgoneta de reparto aparca brevemente en la calle de un sentido en el Paseo Mallorca. El espresso huele, los carteles en pequeños locales muestran menús del mediodía con precios sin cambios. Escenas así dicen más que los puntos porcentuales: quien tiene que estirar cada euro siente las subidas de precio en la fruta, el gas y los servicios más que los cambios técnicos en una estadística.

Propuestas concretas

¿Qué se puede hacer a nivel local? Primero: transparencia en los datos regionales. La administración insular debería publicar cifras trimestrales más detalladas sobre alquileres, precios de los alimentos y precios de temporada, para que las medidas sean más específicas. Segundo: ayuda a corto plazo para grupos vulnerables —por ejemplo, subvenciones escalonadas para la electricidad o el transporte en los meses más fríos, financiadas con las actuales tasas turísticas. Tercero: inversiones en transporte público y en ofertas de movilidad, para que los hogares dependan menos de los precios del combustible. Cuarto: vincular más las negociaciones salariales con el coste real de la vida en áreas urbanas como Palma —esto no detendrá de inmediato los saltos de precios, pero mejora el poder adquisitivo a largo plazo.

Qué podría hacer mejor la política

A nivel nacional la política monetaria y la estabilidad fiscal son decisivas; sin embargo, las prioridades locales son otras. La discusión no debería girar solo en torno al objetivo del Banco Central Europeo, sino en mecanismos concretos de protección para quienes tienen ingresos bajos: acuerdos de alquiler con municipios, promoción de cooperativas locales de alimentos para reducir costes de distribución y un mayor enfoque en vivienda asequible.

Conclusión contundente

Sí, la caída al 2,9 % es una señal positiva. Pero para muchos en Mallorca la vida cotidiana sigue siendo tensa. Mientras los precios subyacentes se mantengan y los alquileres sigan altos, las bajadas estadísticas son solo un alivio a medias. Datos regionales claros y medidas focalizadas ayudarían a que los puntos porcentuales lleguen también a quienes deben elegir entre una cita médica y la compra.

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