Fachada del antiguo cine 'Principal' de Llucmajor, edificio de 1938 en el centro del pueblo.

Antiguo cine en Llucmajor se convierte en oportunidad para viviendas asequibles

El pleno municipal de Llucmajor aprobó por unanimidad la compra del antiguo cine «Principal». La casa, construida en 1938 en el casco urbano, según los planes de la política local acogerá viviendas de alquiler asequibles para jóvenes y familias.

Antiguo cine en Llucmajor se convierte en oportunidad para viviendas asequibles

En la estrecha calle frente a la panadería, donde por la mañana crujen las bolsas del pan y la campana de la Plaça de Llucmajor suena suavemente en el aire, se alza una casa que ha estado demasiado tiempo en silencio: el antiguo cine Principal. El edificio, construido en 1938, de unos 939 metros cuadrados y situado en el núcleo histórico, podría ahora adquirir un uso nuevo y vivo.

El pleno municipal ha despejado el camino por una rara unanimidad para que el Ayuntamiento pueda comprar el cine desocupado. La propuesta la presentó la agrupación local Més per Llucmajor y encontró un apoyo sorprendentemente amplio: incluso diputados que habitualmente están muy distanciados políticamente votaron a favor. En el lugar se respira alivio: para muchos habitantes el edificio no es un objeto anónimo, sino recuerdo, punto de encuentro y parte de la identidad del pueblo.

La concejala de urbanismo, Inmaculada Pérez, señaló los próximos pasos prácticos: se han encargado informes técnicos para preparar correctamente el proceso de compra. La alcaldesa Xisca Lascolas subrayó que ahora esperan valoraciones positivas en los aspectos técnicos y legales antes de tomar decisiones vinculantes. Suena menos a retórica política y más a trabajo de base, justo lo que necesita ahora un pequeño centro urbano.

Para el portavoz de Més, Oriol Gómez, el proyecto es más que construcción de viviendas: ve en el Principal la posibilidad de conservar un espacio público que refuerce el corazón del pueblo. Frente a unos precios astronómicos —con la idea de construir hasta 15 viviendas de alto standing— los partidarios apuestan por otra vía: alquileres asequibles en lugar de más proyectos de lujo que expulsan a los residentes del centro.

Las cifras concretas están sobre la mesa: la propiedad figura actualmente con un precio de 799.000 euros. Més propone, tras la compra, trabajar estrechamente con el Instituto Balear de la Vivienda (Ibavi) para crear viviendas sociales, priorizando a jóvenes y familias de Llucmajor. Además, en una posible reconversión se mantendría la fachada histórica para que el edificio continúe formando parte del perfil del casco antiguo.

Quien pasee un sábado por la tarde por la Plaça ve lo importantes que son estas decisiones: personas mayores jugando a las cartas, padres con carros de bebé que pasean tras el colegio y comerciantes que cuentan con una clientela menguante. La vivienda protegida no es un tema abstracto, sino que tiene consecuencias directas en la vida cotidiana: para el vecindario, las panaderías y las pequeñas tiendas que aún son el corazón del pueblo.

Los informes próximos mostrarán si la estructura del edificio y el marco legal permiten una compra municipal. Si todo encaja, el Principal sería un caso ejemplar: cercanía, ubicación central, conservación del paisaje urbano y, al mismo tiempo, alivio para un mercado de la vivienda tensionado. La idea de combinar espacio cultural y residencial también abre posibilidades de uso intergeneracional —desde viviendas hasta espacios comunitarios en la planta baja.

Por supuesto, queda trabajo por delante para el Ayuntamiento: financiación, coordinación con Ibavi, procedimientos de planificación y el ajuste concreto entre protección del patrimonio y uso moderno. Pero en Llucmajor hay ahora más sensación de despegue que de pesimismo. El proyecto podría mostrar cómo una pequeña ciudad concilia identidad local y necesidades sociales sin perder su centro ante los inversores.

Al final es una idea sencilla pero poderosa: las casas que contienen recuerdos pueden volver a ser parte de la vida. Si el Principal pronto se llena de risas de niños en lugar del polvo de las viejas pantallas, Llucmajor no solo ganará metros cuadrados, sino también un trozo de hogar recuperado.

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