Hotel con piscina y grifo goteando simbolizan la escasez de agua y el reto de los alojamientos en Mallorca

Mallorca lucha contra la escasez de agua: hoteles en el punto de mira

Mientras la sequía en Mallorca se hace sentir, los hoteles están en la mira por su alto consumo de agua.

Escasez de agua en Mallorca: un problema urgente

El sol arde en Mallorca desde hace semanas sin piedad, y la isla enfrenta una grave escasez de agua. Especialmente el sector hotelero está en el punto de mira de las críticas. Las piscinas, los jardines verdes y las duchas que funcionan continuamente elevan el consumo de agua a cifras astronómicas, como han reflejado los siete municipios de Mallorca que endurecen las restricciones.

¿Cuánta agua se consume realmente?

Las cifras sobre el consumo de agua son difíciles de obtener, pero los estudios indican que los turistas consumen de media mucho más que la población local. Así, el consumo diario per cápita en un hotel de lujo de cinco estrellas podría alcanzar casi 600 litros, el doble que la media de los residentes de la isla.

Según una encuesta entre directores de hoteles, muchos establecimientos ya aplican medidas sencillas como grifería y inodoros de bajo consumo; no obstante, la situación señalada por los propios empresarios en Sóller muestra que queda un amplio potencial sin aprovechar. El agua de lluvia rara vez se recupera y el agua tratada se utiliza poco en el riego.

¿Por qué se hace tan poco?

Muchos hoteleros afirman que principalmente por motivos de coste implementan medidas de ahorro de agua. Sin embargo, soluciones más complejas como sistemas de regulación de presión o detección de fugas suelen quedar fuera, como ilustran los problemas de emergencia de agua en Valldemossa. El enfoque está más en ahorros a corto plazo que en la sostenibilidad a largo plazo.

La pandemia demuestra la diferencia

Son especialmente interesantes los datos del periodo de la pandemia: cuando no había turistas en Mallorca, el consumo de agua cayó hasta un 24 por ciento, un recordatorio claro de cuánto influye el turismo en la demanda de recursos y de situaciones como el racionamiento que vivió Deià.

¿Qué se puede hacer?

Los hoteles de categoría media podrían reducir su consumo per cápita a 140 litros, mientras que los establecimientos de lujo, con una buena gestión, podrían situarse entre 300 y 400 litros por huésped. El uso de agua de lluvia y tecnologías modernas ofrecen puntos de actuación claros.

Queda, sin embargo, la pregunta: ¿están los visitantes dispuestos a renunciar al confort para lograr una estancia más sostenible? ¿Y con qué rapidez está el sector dispuesto a adaptarse?

La agricultura pierde importancia

En su día la agricultura fue uno de los principales consumidores de agua en Mallorca. Pero las superficies regadas se han reducido a la mitad en las últimas décadas, una clara tendencia hacia la urbanización y el uso turístico.

Un acto de equilibrio para el futuro

Mallorca debe encontrar urgentemente soluciones para utilizar el agua de forma más eficiente. El sector hotelero desempeña un papel central. Sin cambios, la isla podría sufrir a largo plazo por su propia popularidad.

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