Pradera de posidonia en el lecho marino de Mallorca, hábitat que almacena carbono y sufre amenazas.

Más del 90 %: por qué el fondo marino de Mallorca no es solo arena bonita

Más del 90 %: por qué el fondo marino de Mallorca no es solo arena bonita

El fondo marino alrededor de las Baleares almacena la mayor parte del carbono oceánico. Pero las áreas protegidas a menudo no son suficientes; la pesca y la infraestructura amenazan estos sumideros. Un balance con medidas concretas para la isla.

Más del 90 %: por qué el fondo marino de Mallorca no es solo arena bonita

Pregunta guía: ¿Protegemos realmente el mayor sumidero de carbono de nuestras islas?

Por la mañana, cuando el primer autobús recorre el Passeig Mallorca y el olor a espresso sale del bar junto al puerto, pocos piensan en el carbono que yace a 100 metros bajo la superficie del agua. Sin embargo es justo ahí, en el sedimento y entre las raíces de la Posidonia (las praderas de Posidonia se están encogiendo), donde se esconde una pieza de política climática y de conservación: según estimaciones actuales, más del 90 % del carbono ligado en el mar está almacenado en el fondo marino.

Análisis crítico: Esta cifra suena impresionante, pero también es una advertencia. Los sedimentos retienen carbono durante milenios, siempre que no se perturben. En cuanto el lecho marino se remueve, el CO₂ almacenado puede volver a liberarse. Prácticas como la pesca de arrastre, el fondeo masivo, los tendidos de tuberías o cualquier forma de alteración del lecho son riesgos que no solo destruyen ecosistemas locales, sino que pueden agravar el problema climático a escala global.

Lo que falta en el discurso público: se habla mucho de la Posidonia y de las praderas marinas —con razón—. Pero rara vez queda claro que no solo las plantas en sí, sino sobre todo los sedimentos que hay debajo, desempeñan el papel principal como sumidero de carbono. También falta un debate honesto sobre la calidad de las áreas protegidas: en las Baleares hay en torno al 50 % de las zonas costeras bajo algún tipo de protección; sin embargo, la protección verdaderamente estricta constituye solo una pequeña fracción (estimaciones preliminares la sitúan muy por debajo del diez por ciento). Por ejemplo, Menos banderas azules en Mallorca es un indicador de que la calidad de algunas playas y su gestión está cambiando.

Escena cotidiana en Mallorca: en una tarde sin viento en Port de Sóller se ve a pescadores reparando sus redes, mientras los turistas comen Pa amb oli cerca. Esas redes, por muy idílicas que parezcan, como las que un buceador aficionado extrajo en Portet d'es Salinar, forman parte del problema cuando se usan con técnicas inapropiadas. Al mismo tiempo uno se encuentra con buceadores que quieren restaurar la Posidonia —dos mundos que están muy próximos.

Propuestas concretas: primero, replantear las áreas protegidas —no se trata solo de contar superficie, sino de introducir niveles de protección que preserven realmente las zonas sedimentarias sensibles frente a intervenciones. Segundo: exclusión progresiva de las artes de pesca de contacto con el lecho en las zonas núcleo; en su lugar, programas de apoyo para artes de pesca adaptadas y menos dañinas. Tercero: cartografiado exhaustivo del fondo marino alrededor de las islas, para que autoridades y científicos sepan dónde están los mayores reservorios de carbono. Cuarto: restauración dirigida de praderas de Posidonia y bosques de algas, vinculada a programas de reducción de plásticos —por ejemplo, la operación de limpieza que sacó más de 6,7 toneladas de basura del mar—, ya que los residuos agravan estos sistemas. Quinto: apoyar a las pesquerías locales —financiación de transición y formación para que los métodos sostenibles sean económicamente viables.

Qué más es necesario: monitoreo y cumplimiento. Las áreas protegidas sirven de poco si se permite fondear y faenar con redes de arrastre. Las autoridades necesitan controles más efectivos, los datos deben publicarse de forma transparente y hacen falta proyectos participativos —clubes de buceo, pescadores y científicos como sistemas de alerta temprana.

Conclusión contundente: el fondo marino no es un depósito invisible que podamos perforar sin más. Es un almacén vivo, conectado con las plantas y animales que vemos o no vemos. Si lo perdemos, no solo perdemos biodiversidad, sino también tiempo en la lucha contra el cambio climático. Mallorca puede ser pionera: con normas de protección claras, una definición honesta de las superficies y soluciones locales que unan a pescadores y conservacionistas. Quien por la mañana mira el mar brillante desde el puerto debería pensar: bajo esa superficie hay un tesoro que merece más que postales — necesita protección, o lo pagaremos con nuestro clima.

Preguntas frecuentes

¿Por qué es importante el fondo marino de Mallorca para el clima?

Porque en los sedimentos del mar y entre las raíces de la Posidonia se almacena una gran parte del carbono ligado al ecosistema marino. Si ese fondo no se altera, ese carbono puede permanecer retenido durante mucho tiempo. Cuando se remueve el lecho marino, parte de ese CO₂ puede volver a liberarse.

¿Qué relación tiene la Posidonia de Mallorca con el carbono azul?

La Posidonia no solo protege la costa y da refugio a muchas especies, también forma parte de un sistema que ayuda a fijar carbono en el mar. En Mallorca, el valor real está tanto en la pradera como en los sedimentos que se acumulan debajo. Por eso su conservación es importante también desde el punto de vista climático.

¿Se puede dañar el fondo marino de Mallorca al fondear una embarcación?

Sí, el fondeo puede dañar praderas de Posidonia y remover sedimentos sensibles si se hace en zonas inadecuadas. El problema no es solo ecológico: al alterar el lecho marino también se puede liberar carbono almacenado. Por eso el fondeo responsable es una parte importante de la protección del litoral mallorquín.

¿Es malo para Mallorca la pesca de arrastre en zonas costeras?

La pesca de arrastre puede ser muy perjudicial cuando entra en contacto con el lecho marino, porque remueve sedimentos y destruye hábitats sensibles. En Mallorca, ese impacto no afecta solo a la biodiversidad, sino también al carbono almacenado en el fondo. Por eso se propone reducir este tipo de artes en las zonas más delicadas.

¿Mallorca tiene muchas zonas marinas protegidas?

Sí, en Baleares hay una parte importante de la costa bajo algún tipo de protección, pero no toda esa protección es igual de estricta. En la práctica, las zonas realmente bien resguardadas son una fracción pequeña. El reto no es solo declarar espacios protegidos, sino asegurar que se cumplan normas útiles de verdad.

¿Qué hacen los científicos para estudiar el fondo marino de Mallorca?

Una de las tareas más importantes es cartografiar el fondo marino para saber dónde están los sedimentos más valiosos y los grandes reservorios de carbono azul. También se combinan datos de campo con seguimiento ambiental para entender qué zonas son más sensibles. Esa información ayuda a tomar decisiones más precisas sobre protección y uso del mar.

¿Qué puedo hacer para ayudar a proteger la Posidonia en Mallorca?

Lo más útil es evitar anclas y prácticas que dañen el fondo, respetar las zonas señalizadas y elegir actividades náuticas responsables. También ayuda reducir residuos, porque la basura marina empeora el estado de los ecosistemas. Si buceas o navegas, seguir buenas prácticas marca una diferencia real.

¿Por qué Port de Sóller aparece tanto cuando se habla del mar en Mallorca?

Port de Sóller es un buen ejemplo de cómo conviven en Mallorca la actividad pesquera, el turismo y la vida cotidiana junto al mar. Ese contraste hace visible un problema que muchas veces pasa desapercibido: lo que ocurre bajo el agua también cuenta. Por eso un lugar tan conocido sirve para explicar por qué proteger el fondo marino es tan importante.

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