Salón subterráneo con barriles, cuadros y músicos tocando el Quinteto para clarinete de Mozart.

Matinée en la bodega: el quinteto para clarinete de Mozart entre barriles y cuadros

Matinée en la bodega: el quinteto para clarinete de Mozart entre barriles y cuadros

El 24 de mayo la sala subterránea de la Bodega Macià Batle se transformará en una matinée de mañana llena de música de cámara, vino y vecindad. En el programa: Haydn, Saint‑Saëns, Brahms y el quinteto para clarinete de Mozart. Entrada 25 €, niños gratis.

Matinée en la bodega: el quinteto para clarinete de Mozart entre barriles y cuadros

La mañana del 24 de mayo la fresca quietud de la sala subterránea de la Bodega Macià Batle, a nivel de la plaza, se convertirá durante unas horas en un lugar de tonos precisos y alegrías contenidas. Quien haya entrado alguna vez en una bodega reconoce esa mezcla de tierra, madera y un leve aroma a zumo de uva en el aire; ese día se sumarán la respiración de los músicos y el punteo de las cuerdas.

El programa tiene algo de pequeño arco diurno: arranca con el cuarteto de Haydn, que con frases amplias y serenas exige la atención y abre el espacio. Después suena la miniatura de Saint‑Saëns «El cisne», un pasaje que respira como un suspiro, muy directo, casi cinematográfico en su claridad. Un breve estallido de vida llega con la Danza húngara nº 5 de Brahms: un brillo rítmico, una sonrisa en la piedra de la sala.

Tras la breve pausa —tiempo para un sorbo, una charla, unos pasos entre cuadros de artistas mallorquines y los viejos muros de piedra— llega la pieza central: el Quinteto para clarinete en La mayor KV 581 de Mozart. El clarinete de Pablo Tirado se posa como una banda cálida sobre las cuerdas de Nina Heidenreich, Marc Nogués, Raquel Cobo y del violonchelista Emmanuel Bleuse. Bleuse, que durante muchos años fue primer violonchelista de la Orquesta Sinfónica de las Islas Baleares, aporta una calma al fraseo que se percibe en líneas largas: una especie de serenidad mediterránea en el sonido.

La mañana la ha organizado la violinista residente Nina Heidenreich, en colaboración con la bodega y una redacción cultural local. Esa cercanía se nota: el programa parece seleccionado de una sola mano, pensando en el espacio, el público y la fresca oscuridad de la sala. El evento tiene además un carácter benéfico: lo recaudado se destina a Amics de la Infància. Música que no solo abriga, sino que devuelve algo: encaja bien en una comunidad pequeña como la que rodea la bodega.

Práctico: la entrada cuesta 25 euros e incluye una cata de vinos y tapas. Los niños pueden asistir gratis, lo que convierte la matinée en una propuesta familiar y acerca los oídos jóvenes a la música de cámara. Para quienes acudan esa mañana: vino, sonido, arte y una forma muy propia de sentir el domingo —aunque sea en una mañana de sábado, antes de que llegue el calor del verano.

Quien esa mañana recorra en bicicleta Santa Maria o las tranquilas carreteras del Pla de Mallorca podría detenerse de manera espontánea. Quizá entonces se oiga el claqueo de las bicicletas sobre el empedrado, voces de vendedores del mercado al fondo y el rumor lejano de un tractor —y de repente una frase de Mozart se mezcla en esa sonoridad. Es una pequeña pausa cotidiana: cultura en medio de la vida, no tras un cristal.

¿Por qué es bueno para Mallorca? Este tipo de matinées conecta a productoras y productores locales, a agentes culturales y a vecinos. Aprovechan un espacio pensado para el vino como punto de encuentro para la música y atraen a un público que quizá no entra en una sala de conciertos. Además, el aspecto social—el apoyo a Amics de la Infància—vincula el disfrute con el bien común.

Una mirada hacia adelante: tras esta última matinée antes del parón veraniego queda el recuerdo de una sala fresca, buena música y conversaciones entre vecinos. Para quienes no puedan asistir, es una pequeña invitación a estar atentos la próxima vez: en plazas de pueblo, bodegas y capillas suelen nacer los mejores conciertos. Y quienes asistan ese día no se llevarán a casa solo vino y tapas, sino el momento de una mañana en que la isla se quedó en silencio por una hora y escuchó.

Preguntas frecuentes

¿Qué tipo de concierto es una matinée de música de cámara en una bodega de Mallorca?

Suele ser un concierto matinal en un espacio pequeño y cuidado, pensado para escuchar música de cámara con calma. En una bodega de Mallorca, el ambiente suele mezclar el sonido de los instrumentos con el carácter del lugar: piedra, madera y una sensación de recogimiento muy especial. Es una propuesta más cercana e íntima que un concierto grande.

¿Qué se suele escuchar en un programa con Mozart, Haydn, Saint-Saëns y Brahms en Mallorca?

Un programa así suele combinar piezas de distintos tiempos y estados de ánimo: música serena, momentos más líricos y también algún pasaje más brillante. En Mallorca, este tipo de selección funciona muy bien en espacios pequeños porque permite escuchar cada matiz con claridad. Es una forma amable de acercarse a la música clásica sin necesidad de tener conocimientos previos.

¿El Quinteto para clarinete de Mozart es una obra buena para escuchar en directo?

Sí, es una obra muy agradecida para escuchar en directo porque el diálogo entre el clarinete y las cuerdas se percibe con mucha claridad. Tiene momentos de serenidad, de ligereza y de gran belleza melódica, por lo que suele conectar bien con públicos distintos. En un espacio reducido como una bodega en Mallorca, esa música gana todavía más presencia y cercanía.

¿Las bodegas de Mallorca son un buen lugar para conciertos y actividades culturales?

Sí, muchas bodegas de Mallorca funcionan muy bien como espacios culturales porque ofrecen una acústica cercana y un entorno con personalidad. Además, permiten unir música, vino y convivencia sin perder el carácter local. Son lugares que suelen invitar a un público variado y a experiencias más tranquilas que las de una sala convencional.

¿Qué incluye normalmente la entrada a un concierto en una bodega de Mallorca?

En este caso, la entrada incluye una cata de vinos y tapas, así que no se trata solo del concierto. Este tipo de formato hace que la experiencia sea más completa y social, con tiempo para escuchar, charlar y disfrutar del entorno. En Mallorca es una combinación bastante natural cuando el evento se celebra en una bodega.

¿Los niños pueden entrar gratis a un concierto en una bodega de Mallorca?

En este caso, sí: los niños pueden asistir gratis. Eso convierte la propuesta en una opción más familiar y accesible, especialmente para quienes quieren acercar a los pequeños a la música en directo. También ayuda a que la experiencia sea más abierta y menos formal.

¿Qué zona de Mallorca es buena para combinar una excursión en bicicleta con un evento cultural?

El entorno de Santa Maria y el Pla de Mallorca son zonas muy agradables para unir una salida en bicicleta con una parada cultural. Son carreteras tranquilas, con ambiente de pueblo y paisajes suaves, que encajan bien con una mañana relajada. Si coincide un concierto o actividad en una bodega, la combinación resulta muy natural.

¿Por qué un concierto en una bodega puede tener un fin benéfico en Mallorca?

Porque muchas actividades culturales en Mallorca también buscan apoyar causas locales y reforzar la vida de la comunidad. En este caso, lo recaudado se destina a Amics de la Infància, de modo que la música se convierte también en una forma de ayudar. Ese enfoque encaja muy bien con el espíritu cercano de una bodega y con iniciativas que nacen desde el territorio.

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