OSIB en escena en Palma durante la apertura de temporada interpretando obras de Turina, de Falla, Debussy y Strauss

Deslumbrante inicio de temporada del OSIB: de Turina a Strauss, una noche que perdura

La Orquesta Sinfónica de la Isla se mostró tras el descanso veraniego vivaz y precisa. Una noche de piano con Davide Cabassi y una explosión de Strauss como cierre triunfal.

Una noche de contrastes: íntima, aireada, luego llena de fuerza

Anoche, puntualmente a las 20:00, el auditorio se llenó de forma perceptible. Frente a mí, un público diverso de habituales, estudiantes curiosos y algunas turistas que, al parecer, habían hojeado el calendario de conciertos. El ambiente: expectante, pero tranquilo. En el programa figuran Turina, Falla, Debussy y Richard Strauss, una mezcla que prometía colores sonoros muy diferentes, como recoge la guía de conciertos de la temporada 2025.

La oración suave: El inicio de Turina

El concierto abrió con Joaquín Turina y su pieza La oración del torero, una escena extraña, casi privada: ningún triunfo, sino recogimiento interior. Las cuerdas de la orquesta lo tomaron con mucha reserva, con un tono cálido, casi parlante. Se oyó cómo los atriles respondían entre sí, pequeñas ondas de vibrato, sin gran patetismo, sino delicadeza. Para mí fue la parte más íntima de la noche; se podría haber oído caer una aguja.

De Falla y Cabassi: color de sonido en lugar de virtuosidad

Davide Cabassi, el pianista italiano, asumió las partes solistas en Noches en los jardines de España de Falla. Quien esperaba un fuegos artificiales estereotipado, fue desilusionado. Cabassi apostó por la contención; su interpretación se integró, en lugar de dominar. La obra vive de la atmósfera, de la memoria mediterránea, no de exhibiciones. Y eso fue exactamente lo que logró: pulsos chispeantes en los platillos, maderas delicadas, el piano como parte de un mosaico cálido.

Debussy: sueño entre flauta y silencio

Con el Prélude à l’après-midi d’un faune, la flauta fue la clave: un inicio semi-dormido que se alargó y se desvaneció. La pintura sonora funcionó: maderas y arpa dibujaron imágenes, la orquesta respiró con, sin una resolución real. No fue una declaración dramática, sino una meditación. Algunos en la sala suspiraron en voz baja, otros contuvieron la respiración: un pequeño momento compartido.

El Don Juan de Strauss: el gran final

Y entonces Strauss: Don Juan sacudió a los músicos. Aquí mostró la orquesta su fuerza, los bajos apretaron, las trompetas llamaron – en breve, todo se unió. Fue dinámico, con tempos claros y mucho impulso. El aplauso posterior fue largo y merecido; algunos se levantaron, aplaudiendo con una amplia sonrisa.

El director y el solista trabajaron muy coordinados juntos. Pablo Mielgo apostó por estructuras claras en lugar de un mar de emociones; eso encajaba con la programación de la noche y con la nueva temporada de la OSIB. Para todos los que no pudieron asistir ayer: el programa tendrá una reposición en Manacor; una razón más para conseguir entradas y para consultar la recomendación del segundo concierto de abono.

Salí del auditorio tarde, las farolas de la Plaza proyectaban largas sombras. Una pequeña observación lateral: antes de la salida, dos estudiantes discutían sobre la parte de las flautas; precisamente esas conversaciones hacen que estas noches sean vivas y animan a leer la previa del segundo concierto de abono.

Preguntas frecuentes

¿Cómo suele ser un concierto de la OSIB en Mallorca cuando el programa mezcla Turina, Falla, Debussy y Strauss?

Suele ser una velada muy variada, con momentos íntimos y otros de mucha energía. Ese tipo de programa pasa de la delicadeza y la atmósfera a un cierre más brillante y expansivo, por lo que resulta atractivo tanto para quien busca matices como para quien disfruta de una orquesta potente. En Mallorca, esa combinación suele dejar una impresión muy completa y fácil de recordar.

¿Qué tipo de música se puede esperar de La oración del torero de Turina?

Es una pieza breve y recogida, más interior que espectacular. Su fuerza está en el clima de calma, en el trabajo delicado de las cuerdas y en una tensión muy contenida que no necesita grandes gestos. En un concierto en Mallorca, suele funcionar como una apertura elegante y serena.

¿Cómo es Noches en los jardines de España de Falla cuando se interpreta en concierto?

Es una obra que funciona mejor por su color y su atmósfera que por el virtuosismo puro. El piano no suele imponerse como un solista protagonista absoluto, sino que se integra con la orquesta para crear una sensación cálida y muy evocadora. En Mallorca, esa música encaja especialmente bien con una escucha tranquila y abierta al detalle.

¿Qué ambiente crea el Prélude à l’après-midi d’un faune de Debussy en una sala de conciertos?

Crea una sensación de sueño ligero, casi suspendido, en la que la flauta suele tener un papel decisivo desde el inicio. La música avanza con suavidad, con mucha respiración y sin necesidad de una conclusión dramática. En Mallorca, suele dejar al público en un estado de escucha muy atento y silencioso.

¿Qué se siente al escuchar Don Juan de Richard Strauss en directo?

Es una obra muy viva, rápida y con un empuje orquestal notable. Los metales, los bajos y la energía general hacen que el final del concierto gane intensidad de forma clara. En una sala de Mallorca, suele provocar una reacción inmediata del público por su brillo y su fuerza.

¿Merece la pena ir al segundo concierto de abono de la OSIB en Mallorca?

Sí, especialmente si te interesan los programas con contraste entre obras íntimas y piezas de gran fuerza orquestal. La OSIB suele ofrecer una lectura clara y bien construida, y eso hace que el concierto resulte accesible incluso para quien no va a menudo a la sala. En Mallorca, además, estas fechas suelen atraer tanto a público habitual como a personas que se acercan por primera vez.

¿Qué se puede esperar de la reposición del programa de la OSIB en Manacor?

Lo más probable es una oportunidad muy buena para escuchar el mismo programa en un entorno distinto de Mallorca. Si no se pudo asistir en la primera fecha, la reposición permite recuperar obras de gran contraste sin perder la experiencia en directo. Conviene consultar las entradas con tiempo, porque estos conciertos suelen interesar a público de varias zonas de la isla.

¿Qué señales indican que una noche de concierto en Mallorca ha salido realmente bien?

Suele notarse en el silencio atento del público, en los aplausos prolongados y en las conversaciones que aparecen al salir. Cuando una sala pasa de la concentración absoluta a un final encendido y luego deja a la gente comentando detalles de la interpretación, es una buena señal. En Mallorca, ese tipo de reacción es bastante habitual en conciertos que combinan contraste y buena dirección musical.

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