Culebra herradura en rocas de Ibiza, ilustrando la amenaza para la lagartija Pityus.

¿Pronto no quedarán lagartijas? Cómo la culebra herradura vacía las islas más pequeñas de Ibiza

¿Pronto no quedarán lagartijas? Cómo la culebra herradura vacía las islas más pequeñas de Ibiza

Un estudio del CREAF muestra: la culebra herradura ha conquistado gran parte de Ibiza y ya nada hasta islas vecinas. ¿Qué significa esto para la lagartija de las Pitiusas — y por qué las medidas hasta ahora no son suficientes?

¿Pronto no quedarán lagartijas? Cómo la culebra herradura vacía las islas más pequeñas de Ibiza

La pregunta clave: ¿Cómo proteger un archipiélago cuando una invasora que nada llega a tierra?

A primera hora de la mañana en Palma, en el Passeig Marítim, el café huele fuerte, las motos zumban y los vendedores de folletos turísticos montan sus puestos. Esas escenas cotidianas contrastan de forma radical con lo que los investigadores observan en Ibiza: una serpiente, originalmente no autóctona, se está expandiendo y devorando los pequeños territorios de lagartijas endémicas.

El Centre de Recerca Ecològica i Aplicacions Forestals (CREAF) expone en un estudio publicado en Ecology que la llamada culebra herradura ya ha colonizado casi el 90 % de la superficie de Ibiza y puede incluso alcanzar pequeñas islas vecinas. La especie llegó al parecer hace unas dos décadas con olivos ornamentales importados y ahora también se ha detectado en Formentera. En islotes minúsculos bastan unos pocos individuos para extinguir poblaciones locales de lagartijas en cuestión de meses. Este fenómeno se ha tratado también en la prensa regional, por ejemplo ¿Encuentro peligroso? Por qué las serpientes aparecen ahora con más frecuencia en Mallorca.

Un ejemplo lo deja claro: en un islote cercano a Santa Eulària los investigadores colocaron trampas durante dos años; capturaron 58 serpientes. Paralelamente, los conteos en transectos muestran un colapso dramático de la lagartija de las Pitiusas: en 2016 los equipos contabilizaron 72 ejemplares en las zonas de referencia, en 2023 solo quedaban tres y en 2025 ya no apareció ni uno solo. Esos números no son hojas de datos lejanas; son pérdidas de poblaciones reales sobre el terreno. Alertas similares se han recogido en otros reportes locales, como Alarma en los Malgrats: serpientes invasivas devoran a la rara Sargantana.

Análisis crítico: ¿dónde falla el sistema? En pocas palabras: en la prevención, en el monitoreo y en la urgencia política. La importación de plantas como puerta de entrada para especies invasoras no es un problema nuevo, pero aquí el comercio ha colocado durante años una bomba biológica. Aunque Mallorca detiene la importación de determinados árboles – emergencia contra serpientes introducidas, las prohibiciones no bastan si faltan controles, si siguen produciéndose transportes no autorizados o si no se combate de manera decidida a las poblaciones ya establecidas.

Otro punto débil: muchas islas pequeñas son difíciles de vigilar. Los guardas no pueden revisar cada peñasco a diario. Para los equipos de investigación eso significa colocar trampas y cartografiar intensamente: costoso y demandante de personal. Los responsables políticos suelen ver costes a corto plazo, no la factura a largo plazo: pérdida de biodiversidad, desaparición de colores y patrones endémicos que forman parte de la identidad de la isla. Incluso las interacciones entre individuos invasores, como las descritas en trabajos periodísticos sobre comportamientos extremos, complican la gestión, véase «Una serpiente se come a la otra» – lo que el canibalismo entre serpientes invasoras revela sobre el ecosistema de Mallorca.

Lo que falta en el debate público es una discusión clara sobre prioridades y evaluación de riesgos. No se trata solo de un reptil bonito; está en juego el funcionamiento de los ecosistemas, la desaparición de diversidad genética y una cuestión cargada de emoción en las Baleares: ¿qué paisaje queremos preservar para mañana? Hasta ahora dominan los partes técnicos sobre serpientes capturadas; las preguntas mayores sobre financiación para monitoreo, planes de gestión a largo plazo y cadenas de prevención se plantean con poca frecuencia.

Escena cotidiana en Mallorca: en el Mercat de l’Olivar los comerciantes ofrecen con naturalidad olivitos en maceta — pequeños, compactos, ideales para un balcón urbano. Los compradores preguntan por variedades resistentes al frío y no se percatan de que aquellos mismos transportes de plantas trajeron hace años animales. Una vecina del barrio cuenta que en la finca de al lado vio una serpiente de noche hace años; entonces se respondió con un “no pasa a menudo”. Esa apatía ayuda a las especies invasoras.

Propuestas concretas: primero, controles dirigidos en puntos de entrada y controles fitosanitarios más estrictos en la importación de plantas ornamentales. Segundo, una red de monitoreo extensiva con voluntarios locales, parejas de guardas y recopilación de datos coordinada: la ciencia ciudadana puede ayudar si los datos se estandarizan. Tercero, intervenciones de emergencia rápidas en islotes: si bastan unas pocas serpientes para extinguir una población, el mecanismo de respuesta debe funcionar — trampas, extracción selectiva, seguimientos posteriores. Cuarto, crear islas refugio: para subpoblaciones especialmente singulares de la lagartija de las Pitiusas podrían ser útiles programas ex situ temporales y refugios asegurados. Quinto, campañas informativas: quien compra plantas debe conocer los riesgos; viveros y puertos necesitan formación.

Los retos son tanto políticos como prácticos. El dinero para medidas de conservación a menudo sale de partidas que resuelven problemas a corto plazo, pero no aseguran la protección duradera. Hace falta un enfoque coordinado de las administraciones insulares, prioridades claras y la disposición a aplicar medidas impopulares, como restricciones en la importación de plantas, no solo de palabra sino con controles sostenidos.

Conclusión contundente: si seguimos mirando, no solo perderemos lagartijas; perderemos trozos de la historia insular, colores y comportamientos que no existen en otro lugar. La culebra herradura no es una molestia local, es una señal de alarma sobre el fracaso de la prevención y la coordinación. En las Baleares se está decidiendo ahora si las islas serán meros decorados turísticos o biotopos vivos con futuro propio.

Quien mañana suba al ferry en el puerto de Palma hacia Ibiza debería saborear aún más el aroma del café y el sonido del mar: todavía podemos cambiar el rumbo — pero solo si la política, la investigación y la sociedad muestran la determinación necesaria.

Preguntas frecuentes

¿Qué animales están en riesgo por la culebra herradura en Ibiza?

La principal especie amenazada es la lagartija de las Pitiusas, un reptil endémico de Ibiza y Formentera. En islotes pequeños, la llegada de unas pocas serpientes puede bastar para hacer desaparecer poblaciones locales en muy poco tiempo. El problema no es solo la pérdida de un animal, sino también del equilibrio de esos ecosistemas insulares.

¿Cómo puede llegar una serpiente a las islas pequeñas de Ibiza?

La culebra herradura se ha asociado a la importación de olivos ornamentales y otros traslados de plantas. Una vez establecida en Ibiza, puede alcanzar islotes cercanos y colonizar zonas muy pequeñas con facilidad. En ese tipo de lugares, el control es difícil y el impacto sobre la fauna local puede ser rápido.

¿Se puede bañar con tranquilidad en Formentera si hay culebra herradura?

La presencia de la culebra herradura no cambia de forma general la experiencia de baño en Formentera, porque el riesgo se concentra sobre todo en la fauna terrestre y en islotes concretos. Aun así, la expansión de una especie invasora sí es una señal de alerta ambiental para toda la zona. Para quien visita la isla, lo habitual sigue siendo informarse con normalidad y respetar los espacios naturales.

¿Qué puedo hacer si veo una serpiente en una finca de Mallorca?

Lo más prudente es no intentar capturarla ni acercarse demasiado. Si el avistamiento se produce en una finca o un entorno privado de Mallorca, conviene avisar a los responsables del lugar o a los servicios que correspondan para que valoren la situación. Cuando se trata de especies invasoras, los registros de observación ayudan a detectar focos y a organizar respuestas más rápidas.

¿Por qué las islas pequeñas son tan vulnerables a una especie invasora?

Porque tienen poblaciones más reducidas y menos margen para recuperarse si una especie nueva se instala con rapidez. En un islote pequeño, unos pocos individuos pueden alterar el equilibrio ecológico en poco tiempo. Por eso las invasiones biológicas resultan especialmente graves en sistemas insulares como los de Baleares.

¿Qué señales indican que una lagartija de Ibiza está desapareciendo de un islote?

Una señal clara es que en los recuentos cada vez aparecen menos ejemplares hasta que dejan de verse por completo. También preocupa cuando se detectan serpientes de forma repetida en el mismo lugar, porque la presión sobre la lagartija aumenta. En algunas zonas estudiadas de Ibiza, los conteos pasaron de decenas de ejemplares a ninguno en pocos años.

¿Es útil comprar plantas en Mallorca si pueden traer especies invasoras?

Comprar plantas no es un problema por sí mismo, pero sí conviene fijarse en su procedencia y en los controles fitosanitarios. En Baleares, algunos casos de especies invasoras se han relacionado con el transporte de ornamentales, por lo que la prevención empieza también en viveros y puntos de venta. Elegir proveedores serios y preguntar por el origen ayuda a reducir riesgos.

¿Qué medidas ayudan a proteger la lagartija de las Pitiusas en Ibiza?

Lo más efectivo es combinar controles en la entrada de plantas, seguimiento continuo de las poblaciones y respuestas rápidas en islotes donde aparezcan serpientes. También ayudan las campañas informativas para que vecinos, viveros y puertos sepan detectar el problema y colaborar. Sin esa combinación de prevención y acción, la protección llega demasiado tarde.

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