Vecinos protestan en Sa Feixina, Palma, contra gran mercado navideño, citando falta de transparencia.

Vecinos protestan nuevamente contra el gran mercado de Navidad en Palma

En el parque Sa Feixina las obras de montaje generan molestias: los vecinos denuncian falta de transparencia, posibles deficiencias de seguridad y obstrucciones en el barrio de Santa Catalina.

Controversia por el mercado de Navidad: los residentes se sienten ignorados

A primera hora de la mañana, cuando los baristas de Santa Catalina acaban de abrir los primeros cafés y las calles aún huelen a humedad otoñal, los trabajos del nuevo mercado de Navidad en el parque Sa Feixina vuelven a ser el tema número uno. Lo que se anunció como una gran atracción se está convirtiendo, para los vecinos, en un motivo creciente de enfado.

La instalación con pista de hielo y tobogán de renos y alrededor de sesenta puestos, prevista desde finales de noviembre hasta principios de enero, no se percibe por muchos vecinos como una fiesta, sino como una ocupación ajena de un parque urbano muy querido. «No estamos en contra del espíritu navideño, pero sí de cómo y cuándo», dice una vecina de la Carrer de Sant Magí, que se ha organizado con otros vecinos desde hace días.

Exigen transparencia y solicitan informes técnicos

La acusación principal: el ayuntamiento no ha proporcionado suficiente información. La asociación de vecinos exige acceso a permisos, informes técnicos y contratos que justifiquen el uso de las zonas públicas durante meses; esto también se refleja en la cobertura sobre la disputa con comerciantes. Hasta ahora, muchos documentos siguen, según ellos, poco claros o directamente cerrados.

Esto genera desconfianza — y problemas prácticos: según los residentes, una rampa provisional bloquea una escalera, y una estructura de madera llegó a colocarse de modo que se dañaron las raíces de un árbol antiguo. Quien por la noche sube la pequeña calle desde la Plaça de Sa Llotja lo nota de inmediato: faltan aparcamientos, no hay zonas de carga y descarga, y todo ello en un barrio que de por sí dispone de poco espacio para eventos espontáneos, un punto recogido en el debate sobre ruido y logística.

Cuestiones de seguridad y equidad

Otras preocupaciones se refieren a la seguridad. A algunos les inquieta la pista de hielo instalada sobre una fuente clausurada: ¿aguantará el depósito la carga adicional? ¿Se han realizado inspecciones independientes? Además, según los vecinos, la distancia respecto al carril bici no cumpliría los valores mínimos habituales — un punto que en otros puestos locales más pequeños suele controlarse de forma estricta. Cuestiones relacionadas con el ruido y su regulación, como la limitación de la música en el mercado, han aumentado las dudas sobre las inspecciones y los controles.

Voces políticas piden un procedimiento más justo. Representantes de partidos locales subrayan que deben tenerse en cuenta de forma equilibrada los intereses públicos, los comerciantes locales y los residentes. No se trata solo del ruido: se trata de seguridad jurídica, de competencia leal y de la forma en que se toman las decisiones.

Quien este fin de semana pasee por Santa Catalina notará sin duda: cadenas de luces colgadas, comerciantes montando puestos y el debate en marcha. Si el ayuntamiento ofrecerá pronto más transparencia o si el enfrentamiento marcará el mercado sigue por ver; sobre estos desarrollos hay seguimiento, incluida la información sobre la apertura aplazada en otras crónicas. Lo cierto es que en el Adviento de Palma no todo es tranquilo — y eso provoca acaloradas conversaciones tanto entre tapas y café como en los despachos municipales.

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