Licitación pública para la concesión de la playa del puerto de Palma, sobre ruido, diseño y protección ambiental.

Nuevo intento para Anima Beach en Palma: la autoridad portuaria licita de nuevo el bar de playa

La autoridad portuaria ha fijado las condiciones de la concesión en Punta del Gas. Para los operadores, eso significa: el concepto, el diseño y la sostenibilidad valen más que la oferta más alta.

Un trozo de Palma ante el tribunal de las ideas

El miércoles por la tarde-noche, poco después de que el sol desapareciera tras el puerto, los representantes de la Autoridad Portuaria de las Baleares (APB) decidieron: la superficie en Punta del Gas, donde se ubica Anima Beach, se volverá a licitar, según la convocatoria de concesión de dos locales gastronómicos en el puerto. Para las personas que aquí temprano toman su café o se quedan por la noche para tomar una copa, eso significa sobre todo una cosa: podría ser bastante diferente.

De qué va exactamente

La superficie a licitar abarca en total unos 1.260 metros cuadrados. De ellos, unos 220 metros cuadrados son superficie interior cubierta, los restantes 1.040 metros cuadrados son exterior – en parte cubiertos. Importante saber: todo se encuentra en la zona portuaria pública; por lo tanto, rigen estrictas condiciones de uso y diseño, como se detalla en la concesión en el Paseo Marítimo.

Las condiciones son claras: la concesión puede durar hasta 18 años. Anualmente se debe pagar una tasa de uso de al menos 80.000 euros, a la que se añade una tasa de actividad del 4 por ciento de las ventas. Y no: no siempre gana la oferta más alta. Lo decisivo es la oferta económicamente más ventajosa – es decir, la mejor relación entre precio, concepto y utilidad; como en procesos recientes de la ciudad, por ejemplo las concesiones de playa 2026–2029.

Qué deben aportar los operadores

Quien se postule debe aportar mucho más que buenas bebidas. La APB exige un concepto global coherente: arquitectura, integración en el paseo, accesibilidad, control del ruido y aspectos ambientales juegan un papel. En resumen: el diseño y la compatibilidad con el vecindario son obligatorios. Esto no es solo burocracia – refleja el deseo de la ciudad de proteger el espacio público.

Anima Beach es hoy una ubicación de playa urbana con restaurante, música y eventos; la capacidad se estima en hasta 500 huéspedes. Si un nuevo operador se mantiene en ese formato o prueba algo distinto, está por verse.

La mirada del vecindario

En Palma hay muchos competidores: conceptos como Purobeach o proyectos de gastro-beach más pequeños marcan sus propias tendencias. Para los residentes, lo importante es: buena accesibilidad durante el día, volumen nocturno compatible y una mezcla justa entre oferta para turistas y ambiente local. Por eso, la nueva licitación es también una prueba para la administración municipal y la autoridad portuaria.

Al final no decide solo el número en el formulario de licitación. Sino la idea que hay detrás y cómo se integra en el paseo. Quien saca al perro por la mañana en el Paseo o cuenta barcos por la noche, mirará con atención. Yo también.

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