Vehículos de alquiler de OK Mobility aparcados en Mallorca, ilustrando los recortes de plantilla.

Ok Mobility recorta puestos en Mallorca – ¿Quién paga el precio de la reorientación?

Ok Mobility recorta puestos en Mallorca – ¿Quién paga el precio de la reorientación?

El proveedor de coches de alquiler Ok Mobility planea eliminar alrededor de 60 puestos. En Mallorca trabajan unos 270 de los aproximadamente 800 empleados. Lo que falta en el debate: cifras claras, ayudas urgentes y vías para las personas afectadas.

Ok Mobility recorta puestos en Mallorca – ¿Quién paga el precio de la reorientación?

Unos 60 empleos afectados, la nueva temporada está a la vuelta de la esquina

En Palma se habla en voz baja y a veces en voz alta: en el mostrador de Son Sant Joan la rutina sigue, las ruedas de las maletas resuenan en el suelo, los taxistas negocian con los clientes y, entre bastidores, un gran grupo de alquiler de coches planea reducir plantilla. Ok Mobility, con sede en la isla, ha iniciado un procedimiento de despido; según la información disponible, aproximadamente el siete por ciento de la plantilla mundial se vería afectada, unas 60 de alrededor de 800 empleadas y empleados. En Mallorca trabajan para la empresa unas 270 personas.

Pregunta central: ¿qué grado de justificación tiene este recorte y quién protege a las personas empleadas cuando las empresas cambian su modelo de negocio de forma repentina? Esa es la cuestión decisiva para muchas familias en Palma, Cala Major o Inca, que se ven afectadas directamente por estas decisiones en un contexto de Choque de precios de alquiler 2026.

De la información existente se desprende que Ok Mobility quiere cambiar su orientación: más foco en destinos turísticos del sur de Europa, mayor franquiciado en países como Alemania, Croacia, Grecia y Polonia, así como una aceleración de la transformación digital. También se pretende adaptar la organización interna para estabilizar de nuevo los ingresos. Se nombra expresamente al fundador y CEO Othman Ktiri como la persona al frente.

Análisis crítico: un recorte de personal de esta magnitud pocas semanas antes del inicio de la temporada parece contradictorio. La elevada estacionalidad en Mallorca genera cada año una necesidad adicional de personal en las zonas aeroportuarias, en los mostradores y en la flota, y en un escenario donde los coches de alquiler en Mallorca se han encarecido, si se suprimen puestos clave, se crea un vacío: ¿quién asumirá la atención al cliente en los aeropuertos, el mantenimiento de los vehículos o la gestión de flotas durante el verano? El anuncio es vago respecto a si las reducciones tendrán lugar de forma local o repartida. Esto genera incertidumbre entre las personas empleadas, los proveedores y los socios locales.

Lo que falta en el debate público: cifras concretas sobre la distribución de las medidas, información sobre soluciones socialmente sostenibles y un plan para la fase de transición. También falta una perspectiva para quienes queden temporalmente sin trabajo: ¿qué indemnizaciones aplican, qué ofertas de recolocación o mediación existen? En empresas que hablan de transformación digital no hay que perder de vista que los proyectos digitales requieren tiempo y no compensan automáticamente los empleos que se pierden.

Una escena cotidiana en Palma: a primera hora de la mañana una mujer se sienta en el Paseo Marítimo con una termo de café, mira la bahía y revisa el móvil. En su pantalla un mensaje: una compañera ha sido informada de que su contrato terminará en pocas semanas. Estas imágenes no son abstractas; ocurren en Bunyola, en Sant Jordi, en el Mercat de l'Olivar: personas que se desplazan a su trabajo y para las que una pérdida de ingresos repentina puede ser devastadora.

Propuestas concretas que deberían abordarse ahora:

1) Obligación de transparencia: La dirección debe revelar cuántos puestos se suprimen en cada país y qué criterios se aplican. Son necesarias conversaciones inmediatas con los comités de empresa y las autoridades locales.

2) Plan social y mediación: En Mallorca deben coordinarse enseguida el comité de empresa, las aseguradoras sociales y las agencias de colocación para garantizar prestaciones transitorias, formación y mediación rápida para la recolocación. Son especialmente importantes los cursos de competencias digitales y de gestión de flotas de vehículos.

3) Puentes estacionales: Ante el inicio de la temporada, modelos laborales flexibles podrían ayudar: contratos temporales en otras empresas locales, cooperación con talleres y empresas logísticas, para que el personal especializado no se pierda innecesariamente.

4) Conexión regional: El Ayuntamiento de Palma, los municipios y las asociaciones de turismo deberían dialogar con la empresa para desarrollar soluciones locales para servicios y mantenimiento, eventualmente con apoyos financieros a corto plazo hasta que funcionen nuevas estructuras, teniendo en cuenta análisis económicos como Hoteleros ven margen para aumentos de precios – ¿Quién paga la factura en Mallorca?.

5) Diseñar socialmente los nuevos modelos de negocio: Si llegan el franquiciado y la digitalización, debe haber directrices para mantener al personal local o facilitar su acceso a asociaciones de franquicia.

Conclusión contundente: una reorientación estratégica es un derecho de la empresa. Pero si deja a personas en la incertidumbre de la noche a la mañana y debilita la economía insular en semanas críticas antes de la temporada, hacen falta reglas y responsabilidad. Lo mínimo ahora sería más detalles sobre la distribución de los recortes, planes sociales vinculantes y un calendario rápido para la reconversión. El Ayuntamiento y las agencias de empleo no deberían limitarse a esperar demandas e indemnizaciones: sería mejor una oferta coordinada que proteja a las personas y permita a la empresa adaptarse sin sacrificar el tejido social local, tal como muestra la atención necesaria tras conflictos laborales recientes como la Huelga de la TIB terminada.

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