
Metro hasta Son Espases: un paso — ¿pero cuál?
El Gobierno quiere prolongar el metro hasta el hospital universitario Son Espases. Entre un túnel bajo el Eixample y un ramal en Son Castelló están los costes, la técnica y los intereses de los residentes. Un calendario realista necesita cifras transparentes, objetivos por fases y soluciones para el ruido de las obras y la presión sobre el aparcamiento.
Metro hasta Son Espases: un paso — ¿pero cuál?
A veces se oyen crujidos y traqueteos desde primeras horas en las calles de Palma: furgonetas de reparto, autobuses, la sierra de un artesano. Pocas cosas generan tanto debate en Mallorca como los proyectos de movilidad que parecen llevar una eternidad en el cajón. Ahora, el Gobierno ha anunciado que ampliará el metro hasta el hospital Son Espases. ¿Por fin velocidad? Quizá. La cuestión principal sigue siendo: ¿túnel por debajo del Eixample o ramal en Son Castelló — qué opción es más sensata, más rápida, más asequible y más justa socialmente?
Por qué es tan importante
Para pacientes, enfermeras, médicos y personas con turnos sería una gran mejora contar con una conexión de metro directa. El Hospital Son Espases (entrada en Wikipedia) queda fuera del anillo interior; por la mañana en la Plaça d'Espanya es habitual atascarse y escuchar sólo bocinas y aires acondicionados. Una conexión subterránea podría reducir tiempos de espera, la presión sobre el aparcamiento y los molestos traslados de pacientes en taxi. Y no hay que olvidar los turnos nocturnos: hoy hay pocos autobuses por la noche, y una línea de metro sería de gran ayuda.
Las dos variantes: explicado brevemente
Fundamentalmente hay dos opciones. Variante A: un nuevo túnel desde el Eixample directamente hasta el hospital. Sería elegante, pasaría bajo la ciudad y ofrecería conexiones directas con el centro. Variante B: un ramal desde la actual M1 en el área de Son Castelló que vaya en línea relativamente recta hasta Son Espases. Técnicamente ambas son exigentes; financieramente las diferencias podrían ser grandes.
El dinero es la clave. La ampliación de la M1 hasta Parc Bit costó recientemente cerca de 29 millones de euros, financiados casi en su totalidad con fondos europeos —a eso se añadieron nueve millones del fondo de compensación insular. Para Son Espases podemos esperar cantidades similares o notablemente mayores, sobre todo si hace falta un nuevo túnel bajo un Eixample densamente construido. La pregunta es: ¿quieren los planificadores y políticos invertir mucho ahora, o avanzar primero de forma más pragmática?
Lo que suele quedarse corto
En el debate público faltan varios puntos: ¿Cuántos pasajeros irán realmente al hospital? ¿Cómo se garantizarán las rutas de emergencia durante la fase de obras? ¿Cuál será el impacto sobre el aparcamiento en los barrios colindantes? ¿Y quién asumirá los costes operativos y de mantenimiento a largo plazo? No son cifras agradables, pero decidirán si el proyecto será un éxito o quedará como una costosa línea fantasma.
Oportunidades y riesgos concretos
Las oportunidades son numerosas: un metro haría el transporte público más atractivo, reduciría CO2 y atascos y aliviaría la zona del hospital. Además podría complementar de forma útil la prevista línea hacia Llucmajor y reforzar las conexiones con el aeropuerto. Los riesgos son visibles: largas obras, ruido, polvo de construcción y limitaciones para el comercio local. Los residentes a lo largo de las posibles trazas temen perder plazas de aparcamiento y sufrir desvíos durante la construcción.
Cómo podría proceder Palma — propuestas pragmáticas
Mis propuestas son sobrias y locales: primero, un estudio de viabilidad que cuantifique los costes vehiculares, el número esperado de viajeros y los conceptos de acceso en emergencias. Segundo, construcción por fases en lugar de grandes promesas: probar primero un ramal en Son Castelló, mucho más barato y rápido de ejecutar. Tercero, invertir a la vez en carriles bus y aumento de frecuencias; a veces una línea exprés de autobús es la solución intermedia más eficaz.
Cuarto: transparencia y protección contra el ruido. Los vecinos no quieren sorpresas. Ventanas temporales claras para las obras, mediciones continuas del ruido, paneles informativos diarios en la obra y un interlocutor central en la administración municipal aumentarían la aceptación. Quinto: reforzar los aparcamientos Park-and-Ride en Son Castelló para que el centro no se vea más saturado por visitantes del hospital.
¿Cómo encaja en la red?
Palma ya dispone de conexiones de cercanías a Manacor, Sa Pobla e Inca y de las líneas M1 y la estacional M2. La conexión a Son Espases no sería un tramo aislado, sino parte de una red en expansión —incluida la prevista a Llucmajor y el aeropuerto. Es importante planificar las nuevas líneas de forma sincronizada: horarios, tiempos de transbordo e integración tarifaria decidirán su utilidad real para las personas usuarias.
El calendario — más deseo que compromiso
Oficialmente los trabajos técnicos deben empezar "en los próximos meses". Suena bien, pero es apenas el inicio de un largo proceso: estudios, licitaciones, permisos, protestas y quizá litigios. Lo realista es que las obras perceptibles y los resultados visibles requieran años. Quien quiera alivio rápido debe pedir, además de vías férreas, soluciones inmediatas en autobús y medidas municipales concretas.
En pocas palabras: una conexión de metro a Son Espases tiene muchas ventajas —pero sólo si hay cifras claras, un plan de obra por fases y una protección seria contra el ruido para los vecinos. Palma debe ahora no sólo soñar, sino calcular, negociar y comunicar.
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