Trabajos y ampliación de la rotonda en la Sóller-Landstraße para mejorar el flujo de tráfico en Palma

Palma quiere aliviar los atascos: ampliación de la rotonda, accesos al FAN y las 13 pequeñas obras

El consejo insular ha anunciado dos intervenciones mayores: ampliación de la rotonda en la Sóller-Landstraße y reorganización de los accesos entre Coll d’en Rabassa y el FAN. ¿Alcanzan estas medidas o son solo un parche sobre heridas abiertas?

Palma planea un alivio tangible — ¿pero es suficiente?

Cuando por la mañana el ferry aún no ha llegado y las furgonetas de reparto tienen que dar marcha atrás por la calle secundaria, se oye respirar la ciudad: bocinas, motores de autobús, el tic de los semáforos. En esos puntos neurálgicos quiere actuar ahora el consejo insular —con dos proyectos visibles y un paquete de proyectos viales. Pero, ¿cuánto alivio de tráfico cabe realmente en asfalto, señalización y nueva tecnología de control?

Pregunta central: ¿Pueden las intervenciones puntuales frenar de forma duradera el empuje diario de vehículos en Palma?

La respuesta no es simplemente «sí» o «no». Las mejoras puntuales ayudan porque rebajan los focos de atascos más graves. Pero no sustituyen un concepto coordinado de transporte público, gestión de mercancías y una política coherente para la bicicleta y los peatones. Lo que falta aquí como política concreta es un monitoreo claro: ¿quién mide el éxito, con qué indicadores y durante cuánto tiempo? Proyectos debatidos en la ciudad, como los planes de remodelación para el túnel de Génova, muestran que las soluciones no siempre son evidentes.

Qué está planeado — concreto y local

Primero: la ampliación de la rotonda en Son Castelló. Entradas más anchas, cambios en la ordenación de carriles, una nueva tecnología de señales que pretende evitar que camiones y autobuses queden enganchados en la curva. Para los commuters es algo raro: la caravana matutina que llega hasta el siguiente semáforo podría circular con más fluidez. Los trabajos se realizarán mayoritariamente de noche y fuera de las horas punta —una buena idea, pero puede fracasar por el propio tráfico de obra y por vecinos molestos; casos como Emaya quiere renovar la red de tuberías de Palma ilustran esa tensión.

Coll d’en Rabassa – FAN: No solo asfalto, sino orden

El tramo entre la pista, Coll d’en Rabassa y el gran centro comercial FAN se reorganizará. Carriles más claros, entradas y salidas más seguras, pasos de peatones mejorados —para quienes van desde la pista hacia la ciudad, esto significa menos frenazos repentinos y menos cambios de carril arriesgados. También aquí se aplica: una buena ordenación ayuda, pero el comportamiento de las numerosas furgonetas de reparto y del tráfico urbano sigue siendo una incógnita.

13 medidas individuales — siete ya están hechas

El plan no es un gran programa, sino un mosaico de muchas pequeñas intervenciones: nuevas marcas viales, carriles de giro adicionales, fases de semáforos modificadas. Siete de las 13 medidas ya se han implementado. Estos detalles se suman, sin duda. Pero la contrapartida: las obras generan ruido, desvíos y a menudo plazas de aparcamiento perdidas. En muchos barrios ya se escucha el mantra habitual en la plaza: «Las excavadoras tienen que irse alguna vez».

Aspectos críticos que suelen quedar en segundo plano

Primero: tráfico inducido. Más fluidez puede atraer a corto plazo a más vehículos. Segundo: reparto y logística de obra —si no se gestionan, empeoran los nuevos cuellos de botella durante el día. Tercero: la carga para los residentes por trabajos nocturnos y el tráfico de la obra. Cuarto: falta de cifras. Sin mediciones de referencia sobre tiempos de recorrido, ruido y emisiones, es difícil demostrar el beneficio.

Oportunidades y soluciones concretas

Lo que ayuda de inmediato: ventanas horarias planificadas para las entregas del comercio minorista, zonas de consolidación de mercancías para camiones en la periferia, aparcamientos temporales durante la fase de obras y planes de comunicación claros con los barrios. Técnicamente son útiles además señales de tráfico dinámicas, carriles reales de prioridad para autobuses y sensores sencillos que midan tiempos de viaje y calidad del aire. Y: un calendario de medidas público con KPI —así se podrá seguir si las 13 medidas funcionan realmente.

Una perspectiva realista

Más fluidez significa menos humos en las calles residenciales y menos voces irritadas al volante, eso está claro. Pero el alivio sostenible solo surge si estas intervenciones forman parte de un plan mayor: mejor transporte público, conexiones seguras para bicicletas y un sistema razonable de Park & Ride; proyectos de infraestructura como las nuevas pasarelas elevadas en el aeropuerto de Palma muestran la variedad de actuaciones posibles. Hasta entonces vale: ojos abiertos al leer desvíos, salir más temprano o planificar más podcasts. Y esperar que las excavadoras no se queden más tiempo del anunciado.

Consejo para quienes se desplazan: Quienes se vean afectados las primeras semanas deberían probar rutas alternativas —y observar los horarios: por la noche, después de las 21:30, suele circularse con más tranquilidad.

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