Instalan 45 contenedores de basura de 120 litros en Pere Garau para mejorar la limpieza.

Pere Garau: 45 nuevos contenedores harán que las calles de Palma estén más limpias

En el barrio Pere Garau el ayuntamiento ha instalado 45 nuevos cubos de basura más grandes. Los residentes esperan menos basura en las aceras — y más sensatez.

Más capacidad, menos basura: ese es el plan

De madrugada, cuando la pastelería en la Plaça y el mercado aún están medio vacíos, ayer había operarios con cajas y tornillos en Pere Garau. La empresa municipal Emaya instaló 45 nuevos contenedores, cada uno con una capacidad de 120 litros. Quienes viven aquí conocen las esquinas: entre la Carrer de Manacor y la pequeña verdulería de la esquina a veces se amontonan bolsas y cajas en verano. Eso debería ocurrir con menos frecuencia.

Por qué llama la atención

La medida duplica la capacidad en algunos puntos centrales del barrio. Para el ayuntamiento el proyecto costó cerca de 14.000 euros — no es una suma enorme, pero sí perceptible para el presupuesto de una corporación local, como muestran iniciativas vecinales como el plan de 36 puntos por más limpieza. Para vecinas como Rosa, que vive en el barrio desde hace veinte años, es sobre todo un pequeño alivio: "Si los contenedores están llenos, la gente deja la basura al lado. Ahora hay sitio".

La instalación no es una panacea. También va de hábitos: seguir la guía sobre separación de residuos, plegar las cajas y no dejar simplemente la bolsa en la puerta por la noche. En las calles alrededor del mercado todavía se ven los problemas habituales: bolsas de plástico arrastradas por el viento, ciclistas que pasan muy pegados a los contenedores y, de vez en cuando, un perro curioso.

Cómo debería funcionar en la práctica

Los nuevos contenedores se han colocado en puntos con mucho movimiento — esquinas concurridas, paradas de autobús y cerca de pequeños comercios. El objetivo es doble: más limpieza y vaciados más eficientes. En vez de vaciar recipientes pequeños cada pocos días, las rutas de recogida deberían ser más tranquilas y planificables. Menos cubos desbordados también significa menos olores en los días de calor, y eso es un verdadero alivio en el verano de Palma; proyectos similares se han debatido, por ejemplo los contenedores en el puerto de Palma.

Algunas vecinas siguen escépticas. Se preguntan si los nuevos contenedores se limpiarán con regularidad y si por la noche seguirán produciéndose vertidos. Otras lo ven de forma más pragmática: un contenedor lleno es mejor que una montaña de basura por la calle.

Un pequeño paso — con vista a más

El proyecto parece una intervención simple, casi banal, en la vida cotidiana. Pero estas cosas se acumulan: las calles limpias resultan más amables, una acera ordenada facilita las compras y la basura es menos propensa a acabar en las alcantarillas si se deposita donde corresponde. Si esto funcionará de forma duradera en Pere Garau se verá en las próximas semanas — durante el mercado del sábado, con más turistas y residentes, se notarán los primeros efectos.

Quienes tengan ideas sobre dónde hace falta otro contenedor pueden ponerse en contacto con la empresa municipal — o simplemente dejar una bolsa menos en la calle. Pequeñas cosas, gran efecto.

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