
Palma inicia una campaña por calles limpias y tenencia responsable de perros
Emaya inicia en Palma una campaña de concienciación para propietarios de perros: puestos informativos, dispensadores gratuitos de bolsas y consejos prácticos pretenden mantener las vías limpias y fomentar más consideración – hasta finales de octubre en varios barrios.
Información, bolsas y sentido de vecindad: la nueva ofensiva de Palma para propietarios de perros
Esta mañana en s'Escorxador: chalecos naranjas, una pequeña multitud de perros ladrando y el aroma a café recién hecho de un kiosco cercano. Emaya, la empresa municipal de gestión de residuos, ha puesto en marcha una campaña que apuesta menos por el dedo acusador y más por ayudas prácticas. El objetivo está claro: calles limpias, menos conflictos entre vecinos y un poco más de comodidad para quienes pasean a sus perros.
Qué ofrecen los puntos informativos
En varios puntos de Palma –empezando por el antiguo matadero– hay hasta finales de octubre pequeños puntos de información. Allí se colocan dispensadores gratuitos de bolsas para excrementos, botecitos prácticos para limpiar manchas recientes de orina en farolas o muros, y folletos compactos con las obligaciones básicas de la tenencia de animales. Las propuestas son de fácil acceso: los puestos suelen abrir sobre las 9 de la mañana y de nuevo a última hora de la tarde, para que las personas trabajadoras puedan pasar brevemente.
El personal de Emaya y los voluntarios explican las cosas sin papeleo innecesario, dan consejos para planificar los paseos de modo que las áreas de juego se mantengan limpias y muestran cómo organizar mejor los puntos de encuentro entre propietarios. Sin romanticismos: quien sabe cómo acortar una caminata o evitar una esquina problemática, reduce automáticamente los roces en el barrio.
Más que bolsas: cómo se fortalece la convivencia
Hoy me llamó la atención un pequeño detalle: un hombre mayor, que normalmente mira a los perros del barrio con escepticismo, cogió una bolsa y sonrió. Escenas así dicen mucho: el proyecto no se basa solo en controles, sino que pretende tender puentes con ayudas prácticas. Quien entabla una conversación con su vecindario suele cambiar más fácil su conducta que con simples prohibiciones.
El control sigue siendo parte del concepto
Palma hace balance: más de 7.700 denuncias también recuerda, por supuesto: la información no sustituye a las normas. Quien ensucie a conciencia o no recoja los excrementos se arriesga a multas –en casos extremos estas pueden llegar a cifras de cuatro dígitos. Puede sonar duro, pero está pensado como último recurso cuando la reiterada falta de consideración carga el entorno residencial.
La mezcla parece intencionada: pequeñas ayudas, información clara y la indicación de que también hay sanciones posibles. Para muchos es un compromiso justo –y para los residentes una señal de que sus quejas se toman en serio.
Consejos prácticos desde el puesto
Algunos de los consejos que se dieron en los puestos son simples y útiles para el día a día: llevar siempre bolsas de repuesto, llevar toallitas para días húmedos, no dejar las bolsas junto al borde de la acera y depositarlas en los contenedores. Quien organiza encuentros con otros propietarios debería comunicar brevemente las reglas de antemano –esto suele dar lugar a paseos más limpios que las críticas individuales en la próxima reunión de escalera.
Y otro consejo bien recibido: elegir horarios fijos para paseos más largos, de modo que los parques infantiles y las vías escolares estén limpias en las horas punta. Pequeñas rutinas, gran efecto –especialmente si varios vecinos se ponen de acuerdo.
Por qué esto es importante para Mallorca
Palma vive de su limpieza, sus espacios abiertos y una convivencia más relajada. Si las calles y las playas están más limpias, no solo se benefician los turistas, sino sobre todo quienes viven aquí. Acciones como estas demuestran: para un Palma ordenado no hace falta una gran revolución, sino ayudas pragmáticas, algo de presión mediante posibles sanciones y, sobre todo, el compromiso del vecindario.
Yo estuve sobre las once y media en s'Escorxador, cogí una bolsa y conocí a dos vecinas. No fue una gran fiesta, pero sí un verdadero comienzo. Quien tenga tiempo puede pasarse en las próximas semanas por uno de los puntos informativos –una pequeña aportación que en conjunto puede lograr mucho.
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