Paciente mayor acariciando un labrador de terapia en una habitación de hospital

Cuando las patas ayudan: la Clínica Joan March trae perros de terapia para pacientes mayores

Cuando las patas ayudan: la Clínica Joan March trae perros de terapia para pacientes mayores

En la Clínica Joan March, equipos de labradores adiestrados realizan visitas regulares a pacientes mayores de larga estancia. El programa, financiado por la Fundación La Caixa y llevado a cabo por la Fundación S'Hort Vell, busca mejorar el ánimo, la movilidad y los contactos sociales en la rutina hospitalaria.

Cuando las patas ayudan: la Clínica Joan March trae perros de terapia para pacientes mayores

Una mirada tranquila del perro como complemento a la atención médica

A menudo se nota en un pequeño detalle: una cuidadora se detiene en el pasillo, un paciente mayor eleva la cabeza —y ambos sonríen cuando el labrador entra con paso tranquilo. Esos momentos forman ahora parte del día a día en la Clínica Joan March. Allí ha comenzado un programa de intervenciones asistidas por perros, diseñado específicamente para personas con estancias hospitalarias prolongadas; iniciativas relacionadas con perros en la isla también aparecen en noticias locales, como Ona y Tro acercan la policía a la comunidad en Alcúdia.

Los fondos proceden de la Fundación La Caixa; la ejecución práctica corre a cargo de la especializada Fundación S'Hort Vell. El hospital complementa así la atención médica con elementos que atienden el bienestar emocional y social de las pacientes y los pacientes. Varias autoridades sanitarias estuvieron presentes en la presentación, así como la consellera regional de Salud, Manuela García; en Palma existen además campañas relacionadas con la convivencia y la tenencia responsable, como la campaña por calles limpias y tenencia responsable de perros.

Las sesiones se celebran en pequeños grupos. Los animales y sus equipos formados traen actividades sencillas: caricias, pequeños ejercicios de memoria, ejercicios de movimiento coordinado y, a veces, lecturas en voz alta compartidas. El objetivo no es sustituir la terapia o los cuidados; más bien, estas interacciones pretenden humanizar la estancia en el hospital, reducir la ansiedad y fomentar la comunicación.

En las personas mayores, estas ofertas resultan doblemente útiles. Las estancias hospitalarias suelen implicar rutina, aislamiento y poca variedad —esto no es extraño en Mallorca, especialmente en largos inviernos cuando las visitas son menos frecuentes; también han trascendido casos de rescate de caballos desatendidos en Mallorca, que recuerdan la diversidad de situaciones vinculadas al cuidado de animales en la isla. El contacto con los perros puede equilibrar cambios de ánimo, mejorar la concentración y estimular ligeramente la actividad física sin sobrecargar.

Estudios científicos demuestran que las intervenciones asistidas por animales reducen el estrés y provocan reacciones biológicas positivas, como la disminución de la presión arterial o un aumento en la liberación de hormonas asociadas al bienestar. La Clínica Joan March aplica estos hallazgos de forma práctica: no como una solución milagrosa, sino como una medida complementaria que suaviza la rutina clínica y pone la mirada en la persona detrás del diagnóstico.

Lo que llama la atención al recorrer los pasillos del hospital no es solo la reacción de pacientes aislados. El personal de enfermería relata con frecuencia un ambiente más relajado tras las visitas; los familiares permanecen más tiempo junto a la cama porque las conversaciones fluyen con mayor facilidad. En el vestíbulo se mezclan el ruido de las maletas, el aroma del café de la cafetería y el suave resoplido de un labrador —un respiro breve para todos los implicados.

La fundación implicada, S'Hort Vell, ha preparado a los perros específicamente para intervenir en entornos sanitarios. Están entrenados para gestionar estímulos sensoriales, mantener la calma en momentos de agitación y responder a señales manuales claras. Esto reduce riesgos y garantiza que los encuentros se desarrollen de forma planificada y segura.

Para Mallorca, el proyecto aporta un valor añadido: promueve una forma de atención que favorece la cercanía social y las perspectivas cotidianas —aspectos especialmente valorados en sociedades insulares. En municipios donde las estructuras familiares cambian y crece el número de personas mayores, una iniciativa así puede suponer alivio y enriquecimiento; junto a esto, la planificación sanitaria local incluye proyectos relevantes, como el nuevo hospital en Felanitx, que forman parte del mapa de atención a la tercera edad.

Lo que sigue ahora es documentar las experiencias; profesionales acompañantes observarán los efectos sobre el ánimo, la movilidad y la comunicación. Si el inicio tiene éxito, son posibles ampliaciones regionales: otras clínicas o residencias podrían integrar equipos similares. Lo importante será la coordinación: médicos, enfermeras, equipos terapéuticos y voluntariado deben trabajar de la mano.

Para quienes a menudo solo ven la ventana y el pasillo, un día con perros puede convertirse en un pequeño viaje. No todo tratamiento se mide en cifras; a veces basta una mirada despierta, una pata cálida y la sensación de ser visto. Si la Clínica Joan March consigue devolver un trozo de normalidad al día a día hospitalario, eso se percibe tanto en una tarde lluviosa en Palma como en una mañana soleada en la sierra: hace el día más llevadero.

Una mirada sencilla al futuro: quien camine atento por la ciudad quizá pronto oiga de pequeños éxitos —un paciente que sonríe más tras una sesión, familias que inician conversaciones o personal que comenta que la rutina se ha vuelto un poco más humana. No es una gran promesa, sino una invitación: más espacio para las sutilezas en la vida clínica cotidiana, con cuatro patas como aliadas.

Preguntas frecuentes

¿Qué aporta un perro de terapia en un hospital de Mallorca?

Un perro de terapia puede ayudar a que la estancia hospitalaria sea más llevadera, sobre todo en pacientes mayores. Su presencia suele favorecer un ambiente más tranquilo, facilita la conversación y puede reducir la ansiedad sin sustituir la atención médica. En la Clínica Joan March, este apoyo se plantea como un complemento humano y práctico al tratamiento.

¿Cómo funcionan las sesiones con perros de terapia para pacientes mayores?

Las sesiones se organizan en grupos pequeños y están guiadas por equipos formados para ese tipo de intervención. Durante la visita, se hacen actividades sencillas como caricias, ejercicios de memoria, movimientos coordinados o lecturas en voz alta. Todo está pensado para ofrecer estimulación suave y un contacto seguro.

¿Los perros de terapia sustituyen la atención médica en la Clínica Joan March?

No, su función no es sustituir tratamientos ni cuidados médicos. El objetivo es complementar la atención clínica con una ayuda emocional y social que haga más llevadera la estancia. En pacientes mayores, ese apoyo puede ser útil para romper la rutina y favorecer el bienestar general.

¿Son seguros los perros de terapia en un hospital como la Clínica Joan March?

Sí, porque los animales están preparados específicamente para entornos sanitarios. Han sido entrenados para mantener la calma, responder a señales claras y manejar estímulos del hospital sin descontrolarse. Además, las visitas se coordinan con profesionales para que se desarrollen de forma planificada.

¿Por qué los perros de terapia pueden ayudar más a las personas mayores?

Porque las estancias largas en un hospital suelen traer rutina, aislamiento y poco estímulo. El contacto con un perro puede mejorar el ánimo, favorecer la concentración y animar un poco el movimiento sin exigir demasiado esfuerzo. Para muchas personas mayores, esa interacción también facilita que hablen más y se sientan acompañadas.

¿Quién organiza el programa de perros de terapia en la Clínica Joan March?

El programa cuenta con fondos de la Fundación La Caixa y la parte práctica la lleva la Fundación S'Hort Vell. Esta entidad prepara a los perros para intervenir en hospitales y coordina su trabajo con el personal sanitario. La idea es que la intervención esté bien organizada y sea útil para los pacientes.

¿Puede ampliarse el programa de perros de terapia a otros centros de Mallorca?

Sí, esa posibilidad está sobre la mesa si la experiencia funciona bien y se documentan resultados positivos. La idea sería llevar un modelo similar a otras clínicas o residencias, siempre con buena coordinación entre médicos, enfermería, terapeutas y voluntariado. No se trata de copiarlo sin más, sino de adaptarlo a cada centro.

¿Qué tipo de actividades hacen los perros de terapia en la Clínica Joan March de Palma?

En Palma, las visitas se centran en actividades sencillas y muy cercanas: caricias, pequeños ejercicios de memoria, movimientos coordinados y, a veces, lecturas en voz alta compartidas. Son propuestas suaves que buscan estimular sin agotar y hacer la estancia un poco más cálida. El valor está en el contacto directo y en la reacción positiva que suele generar.

Noticias similares