Toallas alineadas en tumbonas junto a la piscina en Mallorca a primera hora, señalando reserva anticipada.

Por qué los viajeros por la mañana dejan toallas en las tumbonas de la piscina — una psicóloga lo explica

Reservar tumbonas por la mañana con toallas es más que pereza: hay miedo, costumbre y presión social detrás, y unos trucos sencillos pueden resolver el dilema.

¿Por qué a las 6 de la mañana hay toallas en las tumbonas? Una explicación breve (y honesta)

Quien pase estos días junto a la piscina de un hotel en Cala Major, Arenal o en la playa verá la misma escena: tumbonas con toallas arrugadas, algunas desde el amanecer. Lo comprobé por mí misma: 6:15, una pareja de jubilados con tazas de café y tres toallas colocadas con precisión. Lo que hay detrás no es mala intención sino una mezcla de miedo, hábito y competición social.

La psicología detrás del fenómeno de las toallas

Miedo a quedarse sin sitio: Muchos huéspedes temen no encontrar lugar. No es broma: en la cabeza actúa el instinto de ahorro y el tiempo de vacaciones es corto. Una psicóloga de viajes lo explica así: quien evita un riesgo se siente más seguro, aunque reservar con toallas resulte vergonzoso. Casos de disputa por el acceso a la playa muestran hasta qué punto llega la competencia por el espacio, como en ¿160 euros por dos tumbonas? Disputa por el acceso a la playa de Formentor.

Comportamiento territorial: Una vez que se consigue la tumbona favorita en la esquina, se quiere repetir. La toalla visible señala posesión. Así se evitan conflictos, en vez de hablarlos brevemente.

Presión social: Cuando la mitad de las tumbonas está ocupada, aumenta la presión interna: "Si todos lo hacen, debo hacerlo yo". Y ya estás a las cinco y media en la terraza extendiendo una toalla — aunque te parezca ridículo.

Lo que dicen empleados de hotel y vecinos

Los vigilantes de piscina ponen los ojos en blanco, pero actúan de distinta manera: algunos retiran toallas colocadas sin persona, otros lo toleran mientras no haya peleas, como recogen informaciones sobre la guerra de toallas en las piscinas de hoteles.

Una recepcionista que conocí dijo: "Lo vemos como una tarea de gestión — reglas claras ayudan". Un consejo decidido de los vecinos: pregunte al hacer el check-in si el hotel tiene reglas fijas para las tumbonas — muchos hoteles ofrecen reserva digital de tumbonas o establecen una hora para devolver las plazas libres.

Soluciones prácticas (que realmente funcionan)

Planear el desayuno un poco más tarde, en vez de correr a las 6 de la mañana.

Acuerdo con la familia: quien esté a las 7 puede quedarse la tumbona — si no, se redistribuye.

Buscar alternativas: sitios a la sombra bajo palmeras, zonas chill separadas o un pequeño paseo por la playa.

Al final es una pequeña escena insular con gran efecto: todos quieren su lugar al sol — comprensible. Un poco de consideración y unas reglas claras del hotel harían el circo matutino de las toallas mucho más tranquilo; debates sobre Tumbonas vacías, grandes preocupaciones muestran las distintas consecuencias para el destino. Y sí: si me pregunta — una taza de café en vez de la pelea por la tumbona suele ser la mejor opción.

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