Poderes secretos bajo la superficie: Por qué la Posidonia es más que un simple verde

Poderes secretos bajo la superficie: Por qué la Posidonia es más que un simple verde

Poderes secretos bajo la superficie: Por qué la Posidonia es más que un simple verde

Nueva investigación del Mediterráneo muestra: las praderas marinas almacenan enormes cantidades de carbono y en Mallorca están bajo presión. Un balance crítico y propuestas concretas.

Poderes secretos bajo la superficie: Por qué la Posidonia es más que un simple verde

Una evaluación crítica: lo que el estudio realmente dice y lo que falta

A primera hora, en el Paseo Marítimo, cuando el servicio de limpieza aún circula y los pescadores ordenan sus redes, no se ve el trabajo que ocurre bajo la superficie. Bajo las olas frente a Mallorca, la especie de pasto marino Posidonia oceanica extiende alfombras densas que durante mucho tiempo permanecieron en gran parte invisibles, hasta que un equipo de investigación dirigido por Nerea Piñeiro-Juncal (IMEDEA) registró de forma sistemática el almacenamiento de carbono de estas praderas (Mar frente a Mallorca: demasiado cálido, las praderas de Posidonia se encogen).

Resultado principal del estudio: las praderas de posidonia y otros paisajes costeros alrededor de la Península Ibérica almacenan conjuntamente enormes cantidades de CO2 en biomasa y en el primer metro de sedimento. Los investigadores estiman estas reservas en unos 95 teragramos de CO2 —es decir, 95 millones de toneladas— y calculan un aumento anual cercano a 0,15 teragramos de carbono. Para situarlo: la cantidad almacenada equivalió durante el periodo de estudio a aproximadamente una cuarta parte de las emisiones anuales de CO2 de España y Portugal en 2022; la absorción anual, en cambio, es solo una pequeña fracción de ello.

Esto es notable porque las Baleares desempeñan un papel destacado en estos ecosistemas: en las islas se concentra una proporción muy alta de las praderas de Posidonia, un pilar para la estabilidad costera, la calidad del agua y como guardería para los peces, lo que coincide con estudios sobre cómo el mar frente a Mallorca se calienta notablemente más rápido.

Y sin embargo: el estudio suena más alto que la política. Nombra las amenazas habituales —presión turística, fondeos de embarcaciones, la basura que se nos escapa, cambios costeros— pero no muestra automáticamente cómo convertir los datos en políticas de protección concretas. Ahora surge la pregunta que debemos plantearnos aquí:

Pregunta principal: ¿Cómo puede traducirse el potencial de protección climática y costera de la Posidonia, demostrado científicamente, en medidas locales vinculantes, en lugar de quedarse como un argumento simpático para campañas de imagen?

Desde una perspectiva crítica se aprecian tres lagunas. Primera: existe monitoreo y cartografía puntual, pero no siempre con la resolución temporal suficiente para detectar intervenciones rápidas —por ejemplo, cuando en verano se ignoran nuevas zonas de prohibición de fondeo. Segunda: faltan incentivos económicos. Si un municipio habla del valor de la pradera, eso rara vez llega a los presupuestos o a la gestión del turismo. Tercera: la gobernanza está fragmentada; las competencias entre ayuntamientos, comunidades autónomas y administraciones estatales oscurecen los planes de implementación concretos.

Una escena cotidiana que resume el problema: un sábado al mediodía en Cala Major, un barco deportivo deja caer el ancla aunque debajo pudiera haber una pradera protegida. Los bañistas lo perciben como ruido molesto del motor, no como una agresión a un sistema que almacena carbono durante décadas. Para las alfombras de posidonia, el tirón y la remoción del sedimento son una lesión; para nosotros es un fastidio pasajero.

Propuestas concretas que podrían funcionar a nivel local:

- Ampliación de boyas de fondeo fijas en calas sensibles y sanción estricta de los fondeos ilegales: reduce el daño físico de forma inmediata. - Señalización simple y visible en accesos a playas y en folletos turísticos: breve, local y multilingüe, para que patrones y turistas entiendan que las praderas submarinas no son decoración. - Valoración económica del llamado «carbono azul» en los presupuestos municipales: quien desarrolla la costa debería internalizar los costes de su pérdida (pérdida de playa, mayor mantenimiento de dunas, menos poblaciones de peces). - Monitoreo regular por satélite y por buzos, vinculado a un mapa con zonas de protección actualizadas para patrones, disponible en apps de las autoridades portuarias (récord de calor a 500 metros de profundidad: Mallorca ante un peligro invisible). - Fomento de proyectos de cooperación entre hoteleros, escuelas de buceo, pescadores y redes ambientales: medidas prácticas como puntos de atraque controlados, reducción de residuos y ciencia ciudadana valen más que los llamamientos morales.

Con todas las propuestas hay que tener en cuenta: la Posidonia no es una varita mágica que por sí sola arregle el clima. La gran cantidad de carbono almacenado a largo plazo es un complemento valioso a las reducciones de emisiones en tierra. Pero deberíamos dejar de tratar las praderas solo como un «plus neto» para la imagen de las islas y comenzar a gestionarlas como un elemento infraestructural —de manera similar a carreteras, redes de agua o la recogida de residuos.

Para terminar, un contundente resumen: quien quiere mantener la playa limpia debe primero proteger la alfombra que hay debajo. La investigación ya aporta cifras claras; el reto es político-administrativo y práctico. Mallorca puede y debe mostrar cómo defender el carbono azul —no como gesto de relaciones públicas, sino como política costera tangible. Si no, los superpoderes de la Posidonia seguirán siendo invisibles hasta que desaparezcan.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la posidonia y por qué es tan importante en Mallorca?

La posidonia es un pasto marino que forma praderas densas bajo el agua y es fundamental para la costa de Mallorca. Ayuda a mantener la calidad del agua, protege el litoral y sirve de refugio y zona de cría para muchos peces. Además, almacena carbono durante mucho tiempo, por lo que también tiene valor climático.

¿Se puede bañar sin problema en zonas con posidonia en Mallorca?

Sí, bañarse cerca de la posidonia no suele ser un problema, pero conviene evitar pisarla, arrancarla o remover el fondo. Estas praderas son frágiles y pueden dañarse con facilidad, sobre todo en zonas muy frecuentadas. Lo mejor es respetar las indicaciones de playa y no entrar con embarcaciones ni anclas donde haya vegetación submarina protegida.

¿Qué daños causa echar el ancla sobre posidonia en Mallorca?

Echar el ancla sobre una pradera de posidonia puede arrancar plantas, abrir huecos en el fondo y remover el sedimento. Ese daño no solo afecta al ecosistema, también reduce su capacidad de proteger la costa y de almacenar carbono. Por eso en las zonas sensibles son importantes las boyas de fondeo y el respeto a las áreas señalizadas.

¿Por qué la posidonia se considera un sumidero de carbono en Mallorca?

Porque estas praderas capturan y almacenan carbono en su biomasa y en el sedimento marino durante mucho tiempo. En Mallorca y en otras zonas del Mediterráneo, ese papel es especialmente relevante por la extensión de estas praderas y su capacidad de retener carbono azul. Aun así, no sustituyen la reducción de emisiones terrestres, sino que la complementan.

¿Qué medidas funcionan para proteger la posidonia en Mallorca?

Las medidas más útiles combinan control, información y gestión local. Ayudan las boyas de fondeo en calas sensibles, la señalización clara para turistas y patrones, y el seguimiento regular de las praderas para detectar daños rápido. También es importante que ayuntamientos, puertos y otros organismos coordinen mejor sus competencias.

¿Qué es el carbono azul y qué relación tiene con Mallorca?

El carbono azul es el carbono que capturan y almacenan los ecosistemas marinos y costeros, como la posidonia. En Mallorca tiene mucha relevancia porque estas praderas ocupan una parte importante del litoral y aportan beneficios ambientales y costeros. Su valor no es solo ecológico: también puede ayudar a entender mejor la planificación y la protección del litoral.

¿En qué zonas de Mallorca hay más riesgo para la posidonia?

El mayor riesgo suele aparecer en calas y zonas de mucho uso náutico, donde el fondeo y el tráfico de embarcaciones aumentan la presión sobre el fondo marino. También influyen la contaminación y las transformaciones costeras. Por eso las áreas con más actividad turística necesitan más vigilancia y una señalización muy clara.

¿Qué debería saber un turista antes de ir a la playa en Mallorca si quiere respetar la posidonia?

Lo más útil es recordar que la posidonia no es suciedad ni decoración: es un ecosistema protegido y valioso. Conviene seguir la señalización, no arrancarla, no caminar sobre las praderas y, si se va en barco, respetar las zonas de fondeo autorizado. Con gestos sencillos se evita un daño que luego cuesta mucho reparar.

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