Vehículo de autoescuela detenido en la autopista tras positivo en alcoholemia del instructor

Examen en la autopista de Arenal interrumpido: instructor dio positivo por alcohol — ¿quién protege a los examinados?

En la autopista en dirección al aeropuerto la Guardia Civil detuvo un examen práctico: el instructor dio positivo en un control de alcohol. Dos examinados quedan desconcertados — y las preguntas sobre responsabilidad, transparencia y mecanismos de protección siguen sin respuesta.

Examen en la autopista detenido: la prueba de alcoholemia lo paraliza todo

Una mañana de examen habitual se convirtió en una escena que cualquiera preferiría no vivir: alrededor de las 9:20 la Guardia Civil paró un vehículo de autoescuela en la autopista cerca de Palma, según Instructor ebrio en Palma detiene exámenes. Dos jóvenes examinados y su instructor aún estaban en el coche cuando los agentes realizaron una prueba de alcoholemia. El resultado fue positivo — el examen práctico se canceló antes incluso de regresar al centro examinador.

Incertidumbre, preguntas y malestar

Los dos examinados se muestran visiblemente afectados. Uno cuenta que el instructor ya se había comportado de forma 'extraña' antes de iniciar: risas inusualmente fuertes, gestos nerviosos, contacto físico frecuente. En el aire de la mañana todavía flotaba el aroma del café de los cafeterías del Passeig Mallorca, mientras en la autopista los motores rugían y se oían algunos pitidos — nada que inspire confianza.

La pregunta central que preocupa a muchos es: ¿realmente debería haberse iniciado el examen? La inspectora responsable de la autoridad de tráfico acompañaba la prueba; los agentes explican que el control fue rutinario y forma parte de los controles de alcoholemia de la Guardia Civil. Pero para los afectados la experiencia resulta traumática: pérdida de tiempo, costes perdidos y la incertidumbre de si alguna vez se podría haber confiado en ese instructor.

La autoescuela guarda silencio, los examinados exigen transparencia

La autoescuela se ha mantenido hasta ahora reservada. Según los examinados no hubo ni disculpas ni oferta de compensación — ni clase de sustitución gratuita ni descuento para volver a inscribirse. En su lugar, deben abonar de nuevo las tasas oficiales de examen. 'Esto no se siente justo', dice una de las examinadas. 'Hemos perdido tiempo y dinero'.

Si la autoescuela tiene responsabilidad legal aún está por determinar. Las medidas disciplinarias o penales contra el instructor dependerán del curso de la investigación de la Guardia Civil y de las indagaciones internas de la autoescuela.

Más que un caso aislado — ¿un problema en aumento?

En los últimos meses han aumentado en Mallorca los informes sobre instructores que llamaron la atención en controles por alcohol o drogas, como otros sucesos recogidos en Con solo dos neumáticos 14 km en la autopista y en Alcúdia: ¿Quién estaba realmente al volante?. No es solo un problema de imagen: quienes enseñan asumen responsabilidad en situaciones especialmente sensibles — están junto a personas sin experiencia al volante, en autopistas a alta velocidad o en situaciones de tráfico estresantes. El peligro es evidente cuando faltan instrumentos de control o medidas de prevención.

Pregunta guía: ¿Por qué parecen insuficientes los mecanismos de protección existentes y cómo puede hacerse más segura la realización de exámenes para quienes aprenden?

¿Dónde falla el sistema y qué podría ayudar?

Una mirada entre bastidores revela varias debilidades: falta de reglas claras sobre controles obligatorios a instructores antes de los exámenes, vías de denuncia transparentes para los examinados y sanciones vinculantes para autoescuelas que no investiguen los incidentes. En su lugar, muchas cosas quedan en la oscuridad — y los afectados se sienten desamparados.

Propuestas concretas que deberían debatir autoridades, centros y la sociedad:

Antes de la conducción: pruebas aleatorias de alcoholemia a instructores antes de los exámenes; obligación de disponer de instructores suplentes certificados en caso de que uno no pueda continuar.

Transparencia y derechos: obligaciones claras de información por parte de la autoescuela hacia los examinados (informar sobre comportamientos, ofrecer cambio de instructor); una línea oficial de atención para incidentes durante los exámenes.

Prevención y sanciones: sanciones uniformes ante infracciones, un registro público de medidas disciplinarias contra instructores certificados; formación periódica sobre responsabilidad y prevención de adicciones.

Consejos prácticos para los examinados

Quien toma clases de conducción debe fiarse de su instinto. Pasos recomendados si algo parece extraño:

- Solicitar inmediatamente hablar con el instructor; señalar el comportamiento de forma concreta.

- Si persiste el malestar, rechazar la conducción y exigir el cambio de instructor.

- En caso de sospecha de consumo de alcohol o drogas, llamar a la policía o informar a la inspectora presente; documentar fecha y hora del suceso y aportar testigos.

- Reclamar por escrito las tasas pagadas y otros derechos a la autoescuela, tomar notas de las conversaciones y, si procede, buscar asesoramiento legal.

Reacciones en el vecindario

Durante la tarde, vecinos, instructores y otros alumnos discutieron el incidente en una pequeña cafetería del Passeig Mallorca. 'Oyes estas historias y piensas que solo pasa en otra parte', dijo una mujer mayor que también ha dado clases. La conversación estuvo marcada por gestos de incredulidad, el olor a pescado frito y el ocasional tintinear de la vajilla — una señal clara de que el tema preocupa al barrio.

¿Qué queda?

Los examinados deberán volver a presentarse al examen práctico. La Guardia Civil ya redactó su protocolo y las investigaciones continúan. Queda por ver si la autoescuela tomará medidas o compensará a los afectados. Lo que sí queda claro es que este caso deja una herida abierta en el sistema. Se necesita más prevención, reglas claras y consecuencias visibles para que los jóvenes puedan sentirse seguros al aprender a conducir en las carreteras de Mallorca.

Nuestro consejo: la seguridad es prioritaria. Quien perciba el más mínimo motivo de inseguridad — ya sea en la voz, en el comportamiento o en la forma de conducir del instructor — debería tener el derecho y el valor de interrumpir la conducción. La autopista a las 9 de la mañana exige plena concentración, no inquietud ni dudas.

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