
Robo en El Molinar: ¿Cómo se sienten los huéspedes cuando les arrancan el reloj del brazo?
Robo en El Molinar: ¿Cómo se sienten los huéspedes cuando les arrancan el reloj del brazo?
Después del almuerzo a un turista en El Molinar le arrancaron del brazo un reloj valorado en 50.000 euros. Dos sospechosos fueron detenidos después en el aeropuerto de Barcelona. Un examen de la realidad: ¿qué falla —y qué puede hacer Palma?
Robo en El Molinar: ¿Cómo se sienten los huéspedes cuando les arrancan el reloj del brazo?
Un incidente, dos detenciones — y muchas preguntas para el ayuntamiento, la policía y la hostelería
Un turista todavía está medio sentado en la mesa, el plato medio vacío; empuja la silla hacia atrás y camina por la calle Llucmajor hacia el coche aparcado. Es primera hora de la tarde, el sol ya aprieta en los hombros y una ligera brisa del mar acaricia el muro del puerto. De pronto, un agarre por detrás, un tirón en la muñeca, el reloj desaparece — y dos hombres se esfuman por la calzada sobre una motocicleta. Así describe el informe de los investigadores un asalto ocurrido en El Molinar en el que fue robado un reloj valorado en 50.000 euros. Más tarde, dos sospechosos pudieron ser detenidos en el aeropuerto de Barcelona; no es el único incidente reciente, hay casos similares como el Reloj de 6.000 euros robado en Can Pastilla.
Pregunta central: ¿Hasta qué punto está protegida Palma frente a estos robos en la calle —y qué tendría que cambiar para que turistas y residentes vuelvan a sentirse con más tranquilidad?
Análisis crítico: A primera vista, el trabajo policial se desarrolló como debía. La Policía Nacional inició las investigaciones, trabajó con un nexo en Madrid y con colegas en Italia, siguió la pista de la motocicleta alquilada con documentación falsa y pudo localizar a los dos hombres cuando abandonaban la isla. Eso indica una coordinación eficaz más allá de las fronteras insulares. Pero ahí radica también el problema: la policía actúa de forma reactiva — interviene después de que los delincuentes han actuado y las víctimas han sufrido el perjuicio. La prevención, según la experiencia de muchos vecinos y hosteleros, sigue siendo a menudo fragmentaria.
En el debate público falta hoy una mirada clara sobre las causas estructurales. ¿Se controlan poco las rutas turísticas? ¿Están los alquiladores de vehículos de dos ruedas obligados lo suficiente a verificar la identidad de los arrendatarios? ¿Cuál es el estado de la videovigilancia a lo largo de las calles más populares —y quién analiza las grabaciones con celeridad? Tampoco faltan asaltos en zonas turísticas, como el Asalto nocturno en Puerto Portals: Inversionista alemán pierde reloj caro. En conversaciones con vecinas de El Molinar se oye a menudo que muchos casos ocurren en callejones pequeños o en aparcamientos, donde la visibilidad y la cobertura de cámaras son deficientes. La discusión gira demasiado en torno a casos aislados; falta la perspectiva sobre posibles bandas organizadas, sistemas modulares de huida y la explotación profesional de la despreocupación turística.
Una escena cotidiana en Palma: por la mañana el Passeig ya está animado, camareros limpian mesas, los scooters suenan, furgones de reparto maniobran. Los visitantes llevan gafas de sol, relojes caros brillan en las muñecas. Es precisamente en esta mezcla de actividad y despiste donde surgen las oportunidades para los delincuentes. Que un ladrón aborde por detrás no es casualidad —es un momento calculado, cuando las manos están ocupadas con platos y la atención puesta en la conversación.
Propuestas concretas, perceptibles de inmediato:
Para las autoridades: publicar análisis de puntos calientes y organizar patrullajes a pie en horas punta. Controles móviles en aparcamientos y en vías de tránsito conocidas, además de mayor presencia en barrios con muchos restaurantes. Una evaluación más rápida del material de CCTV mediante recursos centralizados, en lugar de que las grabaciones se revisen días después.
Para los municipios: iluminar mejor los tramos de calle, abrir ejes de visión en las plazas de aparcamiento, colocar paneles informativos en los paseos populares con consejos para prevenir robos y números de emergencia. Colaboración con los alquileres locales de scooters: reglas claras y comprobaciones aleatorias para verificar documentos.
Para la hostelería y el comercio: formar al personal para detectar personas sospechosas; establecer protocolos sobre cómo ayudar rápidamente o avisar a emergencias; medidas sencillas como ofrecer almacenamiento (ganchos seguros, taquillas pequeñas) para objetos de valor cuando los clientes se levantan de la mesa.
Para los visitantes: pequeñas normas de conducta ayudan: no llevar reloj y joyas voluminosas a la vista al salir del restaurante, guardarlos mejor en la caja fuerte del hotel, aparcar en zonas vigiladas, y si se siente acorralado avisar en voz alta y optar por calles concurridas al marcharse.
Además, falta una estadística pública de la isla sobre robos en la vía pública por barriada y franja horaria. Esos datos ayudarían a desplegar recursos de forma más dirigida y a reforzar la confianza en las medidas de seguridad. Incluso los robos a negocios requieren transparencia, como el Robo en Son Servera: lo que el asalto a una tienda de bicicletas revela sobre la seguridad en destinos turísticos. También es necesario un intercambio entre asociaciones de turismo, arrendadores, hosteleros y policía —no solo tras un incidente, sino como un equipo de crisis permanente.
Conclusión punzante: Las detenciones en Barcelona muestran que las autoridades trabajan y que las fronteras no son una barrera automática. Pero eso no basta si la estrategia sigue siendo principalmente reactiva. Quien quiera vivir aquí o acoger visitantes debe abordar el problema en varios frentes a la vez: presencia visible, mejor prevención en los establecimientos, controles más estrictos en los alquileres de vehículos y una mayor transparencia de datos. De lo contrario, quedará la imagen: una tarde soleada, el tintinear de los cubiertos —y en un latido alguien se queda sin un recuerdo valioso. Para casos en puertos que evidencian ese patrón, véase también el Asalto en Port d'Andratx: ¿Qué significa el robo de la Rolex para la seguridad del puerto?.
Preguntas frecuentes
¿Es seguro pasear por El Molinar en Mallorca al salir de un restaurante?
¿Qué puedo hacer para evitar que me roben el reloj en Mallorca?
¿Qué zonas son más delicadas para los robos rápidos en Palma de Mallorca?
¿Cuándo es mejor salir a pie por Mallorca si quiero ir más tranquilo?
¿Qué debería llevar en la maleta si viajo a Mallorca y quiero ir sin sobresaltos?
¿Sirve de algo dejar el reloj en el hotel en Mallorca?
¿Qué papel tiene la Policía Nacional en los robos en Palma de Mallorca?
¿Cómo pueden ayudar los restaurantes de Mallorca a prevenir robos a sus clientes?
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