Alcaldesa Maria Pons presenta triciclo adaptado de la comunidad para personas con movilidad reducida en Santanyí.

Santanyí facilita un triciclo especial para personas con movilidad reducida

En Santanyí, un triciclo municipal ayudará a personas con movilidad reducida. La alcaldesa María Pons presentó la petición durante la tradición de los Reyes — un proyecto pequeño y práctico con gran impacto en la vida cotidiana.

Santanyí facilita un triciclo especial para personas con movilidad reducida

Santanyí facilita un triciclo especial para personas con movilidad reducida

Un pequeño paso para el municipio, un gran alivio para el día a día

En el mercado semanal de Santanyí, donde en invierno los comerciantes colocan sus bufandas y naranjas junto a la entrada de la iglesia y la voz del carnicero resuena por las calles, a mediados de diciembre se escuchó una petición poco habitual: la alcaldesa María Pons se dirigió a los Reyes Magos y anotó en la lista de deseos del municipio un triciclo especial. El objetivo es simple: movilizar a las personas con problemas para caminar y permitirles volver a recorrer el pueblo sin depender de otros.

La entrega de la lista de deseos tuvo lugar el 20 de diciembre, cuando la atmósfera de la plaza, entre el olor a café y el traqueteo de las cajas de madera, dejó especialmente patente la estrecha relación entre vecindad y vida cotidiana. Según el anuncio, la lista se entregará ahora a los participantes durante la cabalgata de los Reyes. Aún no se ha concretado cuándo se podrá retirar el triciclo, pero el ayuntamiento ha señalado que el dispositivo estará disponible con prioridad para residentes con limitaciones de movilidad.

Este tipo de proyectos a menudo no son llamativos, pero resultan muy eficaces en el día a día. Un triciclo que sea estable y tenga suficiente espacio de carga es de gran ayuda para hacer la compra, ir a la farmacia o visitar a amigos. En Santanyí, un pueblo que en los últimos años ha experimentado una fuerte llegada de residentes alemanes y cuyo paisaje urbano a veces se ha adaptado a los deseos de los nuevos habitantes, esta oferta podría despertar mucho interés, tanto entre locales como entre los residentes alemánicos que usan las calles comerciales igual que la población autóctona.

Quienes pasean por el pueblo conocen los tramos cortos y empinados de la Calle Major, la iglesia con sus campanadas regulares y las pequeñas cafeterías donde calentarse. Justo en esos rincones se ve cómo una adquisición sencilla puede eliminar barreras: un triciclo no suprime las escaleras, pero facilita los trayectos cortos, reduce el riesgo de caídas y otorga independencia. El ayuntamiento ha indicado que es el punto de información; quienes tengan dudas sobre el uso o la reserva deben dirigirse allí.

Es un gesto que también confirma la imagen de Santanyí como un pequeño municipio vivo. Que la administración ponga estos equipos (tecnologías de asistencia) en régimen de préstamo es una muestra de pragmatismo: no promesas grandilocuentes, sino ayuda práctica para quienes necesitan un apoyo en su día a día. Y es un pequeño ejemplo de cómo los municipios pueden mejorar la calidad de vida con medios limitados.

La perspectiva es esperanzadora: si la iniciativa piloto tiene buena acogida, se podría ampliar el concepto — más triciclos en distintos puntos de préstamo, horarios ampliados o colaboraciones con asociaciones sociales. En el mercado quizá pronto no solo se hable del precio de las naranjas, sino también de quién ha usado el triciclo esa misma mañana para un trayecto corto.

El ambiente en Santanyí sigue siendo pragmático y cercano: entre campanadas, reclamos comerciales y alguna que otra risa de los visitantes del mercado, se ve que las ofertas de ayuda funcionan mejor donde la gente se conoce y se presta apoyo. Un triciclo puede no ser noticia sensacional, pero en la vida cotidiana puede permitir que algunas personas vuelvan a caminar de forma más autónoma.

Lo que esto significa para Mallorca: Estas iniciativas locales no son espectaculares, pero sí concretas. Demuestran que la accesibilidad no solo surge de grandes programas, sino también de pequeñas y bien organizadas ofertas locales. Para Santanyí, el triciclo es un elemento práctico de la infraestructura cotidiana que hace el municipio algo más accesible — y quizá anime a otros ayuntamientos a probar algo parecido.

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