
Euforia en Son Moix: Muriqi marca en el minuto 91 – Mallorca tumba al Real Madrid
Euforia en Son Moix: Muriqi marca en el minuto 91 – Mallorca tumba al Real Madrid
Una noche que resonará en Palma durante mucho tiempo: el RCD Mallorca vence 2-1 al Real Madrid en Son Moix. El gol de Vedat Muriqi en el tiempo de descuento aporta tres puntos valiosos en la lucha por la permanencia y hace que la isla celebre.
Euforia en Son Moix: Muriqi marca en el minuto 91 – Mallorca tumba al Real Madrid
Fortaleza en casa, espíritu de lucha y un gol tardío permiten respirar a Palma
El césped de Son Moix (Son Moix sigue siendo caprichoso: 1:1 ante el Atlético y la pregunta central sobre la victoria en casa) parecía haber recibido una capa de euforia. Gente se abrazaba, banderas ondeaban, y en el aire aún resonaba el eco del balón que en el minuto 91 hizo temblar la red: Vedat Muriqi puso el punto final a una noche que para muchos significó algo más que tres puntos.
La situación era clara: para el Mallorca se trataba de puntos en la pelea por la permanencia, para el rival —el Real Madrid— del paso hacia el título. Lo que siguió no fue un paseo para los visitantes. Desde los primeros minutos se notó que los locales no le temían al gran club. El entrenador Martín Demichelis reconfiguró al equipo para que los jugadores estuvieran más compactos y confiados. El resultado: un partido con ritmo, duelos y corners, como raramente se ve tan concentrado en la isla.
Poco antes del descanso llegó la recompensa por jugar con valentía: Manu Morlanes adelantó al Mallorca. No fue un gol de suerte ni casualidad —un remate claro tras una acción marcada por la entrega y la precisión. Las gradas de Son Moix respiraron aliviadas. Quien paseara esa noche por las calles de Palma escuchó el festejo lejano hasta el Passeig Mallorca; aquí se contuvo el aliento, allí ya se celebraba (Mallorca celebra: la victoria 3-1 ante Elche trae alivio en Son Moix).
Tras el descanso el Madrid imprimió más ritmo al encuentro. Los cambios habituales, la frescura en el banquillo y el peso de sus delanteros metieron al Mallorca en su área. No pasó mucho hasta que Éder Militão empató de cabeza. Un remate, precisión, y de repente todo volvía a estar en juego. Fue el momento en que muchos en el estadio se llevaban las manos a la cabeza —y ahí el equipo mostró templanza.
Los minutos finales se alargaron, el árbitro dejó correr el reloj y la pantalla marcaba tiempo de descuento. En las gradas se cantaba cada vez más alto, una mezcla de alivio, aplausos y el crujir ocasional de las bufandas. Y entonces, en el minuto 91, llegó el disparo que prendió Son Moix: Vedat Muriqi marcó, el balón entró, y por un instante pareció que toda Palma se levantaba.
Ese gol es más que una estadística. Es un giro de ánimo para el club, un golpe para los rivales y un símbolo de lo importante que son la unión y la perseverancia. Para los jugadores los tres puntos son un bálsamo para la confianza y para el banquillo una prueba de que las variantes tácticas pueden funcionar.
En la vida cotidiana de la isla hoy se discutirá en bares y en bancos del parque sobre las escenas de este partido. El kiosco de la esquina, donde normalmente los jubilados opinan sobre el tiempo, apareció esa noche lleno de jóvenes con camisetas. Niños que ayer soñaban en el recreo con el fútbol, hoy vieron a referentes que no se rindieron.
¿Y ahora qué? Para el Mallorca toca mantener la continuidad. La victoria da oxígeno, pero no el privilegio de relajarse. Para el Real Madrid es un recordatorio de que cada batalla por puntos tiene sus trampas. En la isla este resultado trae nueva confianza, y eso en la lucha por la permanencia suele ser el recurso más valioso.
En resumen: una noche en la que Son Moix demostró que en Mallorca pueden ocurrir grandes momentos. El sonido de la celebración resonará largo tiempo por las calles de Palma —y el lunes más de un obrero trabajará un poco más despacio porque se celebró hasta tarde.
Perspectivas: El Mallorca tiene ahora la oportunidad de construir sobre este impulso. Los aficionados saben que semanas como esta recargan energía. El equipo debe recuperar el mismo lenguaje corporal y ese valor cuando en las próximas semanas se decidan otros encuentros.
Escena local: Son Moix, voces, festejos, las calles de Palma — una noche de fútbol que acompañará a la isla por mucho tiempo.
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