Jugadores del RCD Mallorca celebran el 3-1 ante Elche en Son Moix

Mallorca celebra: la victoria 3-1 ante Elche trae alivio en Son Moix

En el último partido en casa del año, el RCD Mallorca ganó 3-1 contra el Elche. Un gol temprano, un curioso autogol y dos tantos tardíos provocan alivio en Palma.

Mallorca celebra: la victoria 3-1 ante Elche trae alivio en Son Moix

Mallorca celebra: la victoria 3-1 ante Elche trae alivio en Son Moix

Gran actuación en el último partido en casa del año — los aficionados disfrutan de la noche

El 14 de diciembre de 2025 se desprendió un poco de tensión en el estadio de la Avinguda de Son Moix, algo parecido a lo narrado en Son Moix respira: Real Mallorca consigue la primera victoria de la temporada ante Alavés. El RCD Mallorca ganó su último partido en casa del año contra el Elche por 3-1 y dejó a la afición local con un buen sabor de boca de cara al parón invernal. En las gradas se escuchaban coches tocando el claxon, aficionados cantando camino a Palma y el inconfundible sonido de los silbidos que pronto se convirtieron en aplausos.

El gol temprano marcó el tono: Manu Morlanes puso el 1-0 ya en el minuto cinco con una preciosa vaselina. El partido permaneció abierto durante mucho tiempo, porque el Elche igualó en el minuto 21 por un desafortunado error defensivo de Maffeo, cuando el balón terminó en la propia portería. Escenas así cambian la dinámica, como ya pasó en Son Moix sigue siendo caprichoso: 1:1 ante el Atlético, pero el Mallorca mantuvo la calma y siguió apostando por las transiciones.

No fue un concierto de dominio soberano, sino más bien una victoria trabajada: los locales esperaron pacientemente sus oportunidades, buscaron contragolpes y trasladaron el juego a zonas ofensivas sin deslumbrar de forma espectacular. El público en las gradas agradeció cada acción lograda con un respetuoso reconocimiento —una atmósfera típica de frías noches de diciembre en Son Moix: mantas, bebidas calientes en los puestos del estadio y conversaciones sobre los próximos encuentros—; encuentros intensos como el vivido en RCD Mallorca pierde 2-3 frente a Espanyol: el penal decide recuerdan esas sensaciones.

En la fase final del partido, Omar Mascarell marcó en el minuto 82 para recuperar la ventaja; pocos minutos después, Vedat Muriqi sentenció en el 89 con el 3-1 definitivo. Goles tan tardíos producen una sensación de alivio: el equipo y el cuerpo técnico respiraron tranquilos, los jugadores se abrazaron visiblemente aliviados y delante del estadio se formaron pequeños grupos que prolongaron la velada. Muriqi ya había mostrado su olfato goleador en otras citas, como en RCD Mallorca vence a Getafe – 1:0 y por fin tres puntos.

En la clasificación, la victoria supone un respiro pequeño pero importante: con 17 puntos, el Mallorca ocupa la 14.ª posición y se ha alejado momentáneamente de la zona de descenso. Eso anima no solo a los aficionados, sino también a la hostelería local alrededor del estadio: bares y tapas en Palma y los barrios cercanos a Son Moix suelen notar estos resultados de inmediato; victorias fuera de casa como la reciente en Sevilla también alimentan ese optimismo, véase Alegría dominical en Sevilla: Mallorca gana 3:1 – Joseph marca doblete.

El entrenador Jacobo Arrasate pudo estar, al menos por esta noche, satisfecho. Las decisiones que se tomen en verano o en enero quedan en segundo plano en momentos así; lo importante es la calma colectiva que aporta una victoria. La vista se dirige pronto hacia adelante: ya el martes llega el siguiente compromiso oficial — la Copa del Rey llevará al Mallorca fuera de casa a A Coruña, donde espera el Deportivo de La Coruña.

¿Por qué es bueno el resultado para el Mallorca? Más allá de los puntos, la isla recupera algo difícil de medir: confianza. Jugadores, responsables y aficionados se llevan ese impulso a casa —a la panadería de El Terreno el domingo por la mañana, a las oficinas de Santa Catalina o al ferry que lleva a turistas y residentes al puerto. Una noche como esta deja huella en la vida cotidiana.

Un pequeño consejo para los próximos días: quien quiera seguir apoyando al equipo debería tener en mente el viaje a A Coruña —o al menos el bar de la esquina que emite el partido. Y para todos los que estuvieron en Son Moix: conserven la sensación de esta noche. Son precisamente estos partidos invernales los que pueden unir a un equipo.

Conclusión: no hubo gala, pero sí una victoria importante. El RCD Mallorca mostró lucha, paciencia y temple —y deja Son Moix en el descanso con un hilo de esperanza. La isla tiene esta noche un motivo para sonreír.

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