Torres de vigilancia de Mallorca emitiendo humo al mediodía y señales luminosas nocturnas por los derechos humanos

Torres de vigilancia en Mallorca: señales de humo y luz por los derechos humanos

Torres de vigilancia en Mallorca: señales de humo y luz por los derechos humanos

Este sábado, las históricas torres de vigilancia de Mallorca emitirán señales de humo al mediodía y cadenas de luz al anochecer — un gesto silencioso y visible a favor de los derechos humanos y de la solidaridad insular.

Torres de vigilancia en Mallorca: señales de humo y luz por los derechos humanos

Un sábado con efecto señal de costa a costa

El próximo sábado la costa de Mallorca se transformará durante unas horas en una línea de comunicación muda pero impactante: a las 13:00 empezarán señales de humo desde torres de vigilancia seleccionadas, y por la noche —sobre las 18:30— seguirá una cadena de señales luminosas cuando caiga el crepúsculo. Quien se encuentre en la Plaça de Pollença, sienta el viento de la Tramuntana en el rostro y mire hacia la Torre d'Albercutx, verá la silueta familiar de las viejas construcciones de piedra en un contexto nuevo y muy actual.

La acción pretende conectar simbólicamente hasta cien torres de vigilancia, no solo en Mallorca sino también en islas vecinas. Detrás de la iniciativa hay personas que quieren hacer visible una causa con medios sencillos: una declaración a favor de los derechos humanos y la solidaridad, más allá de grandes pancartas y debates ruidosos; ejemplos recientes se recogieron en Miles en Palma: solidaridad, humo y la pregunta sobre el orden.

Estas señales tienen en la isla una larga tradición —en otro tiempo servían como sistema de alerta frente a peligros desde el mar, y hoy conviven con preocupaciones sobre incendios y su alcance— España arde: rastros de fuego hasta Mallorca — ¿Está realmente preparado el país?.

Quienes quieran participar pueden informarse antes en línea mediante un mapa interactivo donde figuran las torres implicadas. Para muchas localidades esto significa pequeñas reuniones vecinales: vecinos que se encuentran, familias que llevan mantas, en algunos paseos personas que se tumban unos minutos sobre el muro de piedra —un momento analógico en tiempos digitales; y situaciones de riesgo en entornos urbanos recientes han sido tratadas en Fuego en las afueras de Palma: cuando los asentamientos improvisados se convierten en una bomba de relojería.

¿Por qué es bueno para Mallorca? Porque la isla no se compone solo de playas y hoteles, sino también de rituales comunitarios. Acciones así recuerdan la historia cultural de las fortificaciones costeras y la vinculan con un tema actual. Las torres de vigilancia adquieren una segunda función: se convierten en columnas de luz y humo para un asunto que habitualmente se aborda en salas de reuniones e informes.

Indicaciones prácticas para participantes: siga las indicaciones locales de los ayuntamientos, no dañe flora ni fauna, no aparque en accesos a las torres y respete los cordones de seguridad. Lleve ropa abrigada y linternas —la noche puede refrescar— y piense en niños y mascotas: las cadenas de señales luminosas son bellas, pero lugares de observación silenciosos y seguros hacen el momento más cómodo para todos; por precaución, recuerde casos recientes como el Incendio en Can Morro cerca de Porto Pi: una llamada de atención para la protección contra incendios en Mallorca.

La acción no es una protesta en el sentido estricto, sino una imagen silenciosa y unificadora. Tanto visitantes como habitantes tienen la oportunidad de percibir la isla desde una nueva perspectiva: lugares que uno conoce desde el coche vuelven a recortarse en el cielo. Quien este sábado pasee por los paseos o los paseos marítimos quizás eleve la mirada con más frecuencia —y eso ya es una pequeña forma de atención que a menudo falta.

Inspiración para el resto del año: cuando se apaguen las señales de humo y luz, perdurará la idea de cuidar más a menudo estos rituales sencillos. Una caminata conjunta hasta una torre, una tarde con un vaso de chocolate caliente en la orilla, una charla con la vecina sobre lo que nos mueve —pequeños gestos que mantienen unida a Mallorca— y prestar atención a la vulnerabilidad social, tema abordado en Sin Protección Oficial contra el Calor para Personas Sin Hogar en Mallorca. Y a veces basta con mirar hacia arriba y darse cuenta de que la isla es más que su imagen de postal.

Así que, si este sábado sale a la calle: escuche las olas, huela el mar y busque las señales. Es una invitación a ver la isla por un rato de otra manera —serena, visible y unida.

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