Agente de la Guardia Civil realizando un control de tráfico en Mallorca y revisando la documentación de un conductor

Más de 350 sin permiso en las Baleares: por qué el problema en Mallorca no es necesario

La Guardia Civil detuvo este año a más de 350 conductores que no podían acreditar una licencia válida. Además de multas, hay riesgo de accidentes, elevadas responsabilidades y sobrecarga de las autoridades. Por qué tantos conducen pese a no poder hacerlo y qué puede hacer la isla al respecto.

Más de 350 controles este año: un problema que se nota en la carretera

Cuando por la noche las luces de la Via de Cintura pasan a mi lado o los domingos la carretera hacia Alcúdia retumba, se les ve: conductores sin papeles, a menudo discretos, a veces imprudentes. Este año la Guardia Civil en las Baleares ha parado a más de 350 personas que no pudieron presentar un permiso de conducir válido, incluso casos de conductores detenidos en Palma por ir sin licencia. Algunas nunca aprobaron el examen, otras siguieron conduciendo pese a perder puntos o a la retirada judicial del permiso. Para la isla eso es más que una cifra: es un problema de seguridad con muchas aristas.

Qué hay detrás de los controles

Los controles se realizaron en muchos lugares: redadas nocturnas en las afueras de Palma, muestreos en rotondas de Manacor, comprobaciones después de conciertos y en zonas turísticas. Incluso hay debate público sobre radares ocultos en las Baleares. Testigos describen escenas inesperadas: personas que acaban de salir de bares, conductores con alcohol o drogas en el aliento, y en algún caso incluso personas que se dirigían al centro de exámenes —al parecer con la esperanza de recuperar la licencia casi por casualidad. Eso es peligroso y a la vez ingenuo.

Las consecuencias legales son claras: conducir sin autorización es un delito grave. Se enfrentan a multas, trabajos en beneficio de la comunidad y, en casos graves, incluso a prisión. A ello se suman periodos de inhabilitación más largos, pérdida de puntos y el riesgo económico en caso de accidente: quien conduce sin papeles corre el riesgo de que las aseguradoras no cubran los daños, y hay polémicas sobre quién paga cuando las nuevas ambulancias son un obstáculo.

Por qué el tema nos afecta a todos

No se trata solo del conductor individual. Si en lugares como Llucmajor o Sa Pobla los vehículos de emergencia tardan más, como muestran casos de nuevas ambulancias en Mallorca paradas por falta de licencia de conducir, la comunidad nota las consecuencias. Policía y tribunales consumen recursos; la seguridad vial se resiente. Taxis y autobuses están disponibles, pero a menudo se ignoran por costumbre o ahorro. Y sí: el sonido de las sirenas a lo lejos nos recuerda que esto va más allá de trámites administrativos.

Aspectos menos visibles

Se presta menos atención a hasta qué punto influyen razones sociales y económicas. El coste del permiso, trámites administrativos complejos o barreras lingüísticas afectan especialmente a trabajadores temporales y jóvenes. Existe además una red de soluciones informales: viajes compartidos sin seguro, llaves prestadas, lagunas en empresas de alquiler. Y quien ha perdido su permiso a veces prefiere intentarlo por miedo a la burocracia en lugar de pedir ayuda.

Propuestas concretas en lugar de encogerse de hombros

Los controles ayudan a corto plazo, pero no resuelven el problema de raíz. Lo que podría servir:

1. Reincorporación accesible: Cursos de reciclaje subvencionados y pasos claros para la recuperación del permiso, especialmente para jóvenes y trabajadores temporales.

2. Mejor movilidad nocturna: Ampliar horarios de taxis y autobuses, ofertas nocturnas claras en centros turísticos y para turnos de trabajo.

3. Prevención local: Campañas informativas en bares, en obras y en academias de conducir —en varios idiomas—.

4. Usar la tecnología: Consultas digitales en empresas de alquiler y comprobaciones automáticas del permiso en puntos de alquiler.

A corto plazo, más controles y procesos sancionadores reducirán los casos. A largo plazo necesitamos una mezcla de prevención, ofertas educativas accesibles y un mejor transporte nocturno. La isla necesita carreteras seguras. No es un llamamiento abstracto: son los niños en el camino al colegio, la pensionista en la rotonda y los servicios de emergencia que deben llegar antes. Si no actuamos, lo pagaremos en accidentes mortales por distracción en las Baleares, expedientes judiciales y una convivencia peor.

La Guardia Civil seguirá controlando —y eso es positivo. Pero excluir no ayuda. Quien de verdad quiera menos personas sin permiso en las carreteras debe actuar sobre las causas: educación, movilidad y accesibilidad social.

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