
Aplicación de fotografías aéreas: la transformación de Mallorca desde 1968 hasta hoy
Aplicación de fotografías aéreas: la transformación de Mallorca desde 1968 hasta hoy
El Consell de Mallorca ha lanzado un visor cartográfico interactivo que combina fotografías aéreas históricas y actuales. Gratuito, usable desde el móvil y con herramientas de medición, la app ofrece a residentes, planificadores y centros educativos nuevas perspectivas sobre el desarrollo del paisaje y la ciudad.
Aplicación de fotografías aéreas: la transformación de Mallorca desde 1968 hasta hoy
Visor cartográfico gratuito del Consell que hace visibles los cambios e invita a explorar
En el Passeig Marítim se oyen por la mañana los motores de los barcos de pesca, en día de mercado las grajas sobrevuelan la Plaça Major y en algún punto de la sierra suenan los cascos de las cabras; bajo todo eso hay un paisaje que ha cambiado mucho en las últimas décadas. Quien quiera saber cuánto, ahora puede deslizar en vez de adivinar: el Consell de Mallorca ha publicado un nuevo visor cartográfico online que muestra fotografías aéreas históricas de los años 60 junto a imágenes actuales (ver Mallorca en retrospectiva: una película de 1970).
La aplicación es de acceso libre, funciona igual de bien en el móvil que en el ordenador y no exige registro. Las usuarias y los usuarios pueden comparar directamente dos años cartográficos, medir superficies y distancias o guardar vistas en PDF. Eso convierte las fotos antiguas en una herramienta práctica: agricultores, concejales, clases escolares o paseantes por el Camí de sa Porrassa obtienen datos en lugar de solo sensaciones. Para contexto demográfico, consulte ¿Quién moldea las calles de Mallorca?.
Para muchas mallorquinas y mallorquines surgen preguntas concretas: ¿hasta dónde se ha acercado la urbanización a la costa en los últimos 40 años? ¿Qué campos han desaparecido bajo edificaciones y dónde vuelven a crecer los almendros? En lugares como Alcúdia, Cala Millor o en los suburbios de Palma se pueden seguir cambios en puertos, trazados de carreteras y en los tramos de playa. Las imágenes también abren una ventana a la memoria: la generación mayor reconoce terrazas, cisternas o sendas que hoy apenas se ven.
Pensado para lo práctico: las funciones de medición sirven para algo más que la curiosidad. Los ayuntamientos pueden hacer comprobaciones iniciales para sus planes, los grupos de conservación ven la expansión de construcciones o la pérdida de vegetación, y los centros educativos pueden usar la herramienta en proyectos de geografía. La exportación en PDF facilita mostrar resultados en asambleas vecinales o plenos municipales: sin impresiones, sin papeleo, un plano digital en el bolsillo. También hay recursos visuales complementarios como Mallorca visto desde otra perspectiva: libro de imágenes 'La Magia de lo Inexplorado'.
Probé la app una mañana lluviosa en un café de la Plaça de Cort. Mientras fuera caían hojas de castaño, puse la imagen de 1968 junto a la de hoy: un cinturón verde en la periferia de entonces, hoy edificado. En la mesa de al lado dos jubilados comentaban que antaño había más tierras de cultivo; la app plasmó su relato en una huella visual. Escenas cotidianas así muestran cómo una herramienta digital puede reavivar las conversaciones sobre la isla.
¿Qué oportunidades concretas ofrece? Algunas ideas sencillas de aplicar: talleres en bibliotecas y casas de cultura para aprender a usar las herramientas de medición; jornadas de mapeo abierto donde voluntarios añadan conocimientos históricos locales; módulos didácticos para institutos que unan ordenación del territorio y conservación ambiental; y guías básicas para ayuntamientos sobre cómo emplear las cartas en procesos de participación.
La app no es una panacea: para planes más profundos siguen siendo necesarias mediciones profesionales y comprobaciones in situ. Pero es un comienzo útil, una ventana que muestra cómo los paisajes y los lugares se han integrado o se han fragmentado. Para una isla marcada por el turismo, la agricultura y la vivienda, es algo más que un juguete para nostálgicos: es un instrumento para conversaciones informadas; para ver datos climáticos recientes, lea Por qué el clima de Mallorca ya no es lo que era.
Quien use la nueva vista cartográfica debería no solo comparar, sino también documentar: fotografíe las vistas, hable con vecinas y vecinos sobre viejos caminos y lleve los resultados al ayuntamiento. Las imágenes del Consell pueden así convertirse en patrimonio de la memoria local, en base para debates y en material didáctico. Y cuando en el próximo paseo junto al mar el oleaje suene distinto, quizá se entienda mejor por qué la bahía se ve hoy de otra manera que antes.
Crédito de la imagen: Consell de Mallorca
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