Paseo marítimo de Can Picafort con nueva vegetación, duchas accesibles y anfiteatro con vistas al mar.

Can Picafort moderniza el paseo marítimo: plantas, duchas y anfiteatro junto al mar

Can Picafort moderniza el paseo marítimo: plantas, duchas y anfiteatro junto al mar

El paseo marítimo de Can Picafort recibe nueva vida: vegetación, parques infantiles, accesos sin barreras, duchas y un anfiteatro con vistas al mar. El municipio de Santa Margalida apuesta por fondos de la UE y alrededor de 1,4 millones de euros para las obras.

Can Picafort moderniza el paseo marítimo: plantas, duchas y anfiteatro junto al mar

A primera hora de la mañana, cuando los pescadores recogen sus redes y los dueños de perros pasean con café humeante por el paseo, ya se ven las nuevas macetas y los bancos recién pintados. Can Picafort recupera su paseo de playa —no como un museo del pasado, sino como un lugar donde vecinos y visitantes vuelven a encontrarse con gusto.

El municipio de Santa Margalida está llevando a cabo un amplio proyecto de renovación, apoyado con fondos del fondo de la UE «Next Generation» para turismo. Proyectos similares en la isla incluyen el nuevo Paseo Marítimo de Palma inaugurado. Unos 1,4 millones de euros se destinan a varias medidas: nuevas plantas en grandes maceteros, jardines renovados, parques infantiles modernizados y nuevos —entre ellos un gran parque de referencia en la Plaça Cervantes—, además de más asientos y señalización turística ampliada.

En la práctica, los accesos a la playa serán más seguros y accesibles: nuevas estaciones de salvamento, pasarelas de madera sobre la arena, una carpa adaptada para sillas de ruedas, duchas exteriores y baños públicos para hacer la estancia junto al mar más agradable. También desaparece la vetusta oficina de turismo; frente al Club Náutico se instala un pabellón prefabricado y desmontable como centro de información provisional pero ordenado.

La Plaça Marina recibirá un toque especial: está proyectada una plaza abierta al estilo de un anfiteatro, con gradas y un pequeño mirador hacia el mar. Aquí se celebrarán conciertos por la noche, lecturas y mercados locales —exactamente el tipo de punto de encuentro que puede devolverle ambiente al lugar.

¿Por qué era necesario? El paseo había sufrido la acción constante de la sal y una plaga que afectó especialmente a las tamarindos; muchos árboles se secaron en los últimos años. A ello se sumaban los juegos infantiles desgastados, las marcas del carril bici descoloridas y unos estándares insuficientes de accesibilidad y servicios en primera línea, problemas no ajenos a casos como el Paseo Marítimo de Palma, con rincones descuidados y pocos aparcamientos.

Quien pase ahora verá que en parte ya se han retirado las vallas. Los niños prueban los nuevos columpios, las personas mayores se sientan en bancos recién pintados y comentan el tiempo. Gaviotas planean, un conductor de autobús toca el claxon amablemente y desde un bar cercano llega el aroma de tortilla y cortado —escenas típicas de un pequeño destino veraniego que vuelve a respirar.

Para Mallorca, el proyecto es algo más que embellecer la costa: es un ejemplo de cómo pueden conciliarse la infraestructura turística y el sentido cotidiano; una tendencia que también se refleja en el boulevard costero de Palma, verde y casi listo. Una mejor accesibilidad significa que familias con carritos, personas mayores y personas con movilidad reducida llegan más fácilmente al agua. Una señalización adecuada ayuda a descongestionar itinerarios y a visibilizar la oferta local.

Algunas ideas para asegurar el éxito: apostar por plantas autóctonas tolerantes a la sal para reducir riego y mantenimiento; publicar un plan de cuidados regular para sustituir árboles muertos con rapidez; implicar a vecinos en pequeñas custodias —por ejemplo, una isla plantada por cada barrio—; y coordinar desde ya el uso del anfiteatro con asociaciones locales para crear una programación que atraiga gente más allá de la temporada, tal como sucede en otras zonas en proceso de renovación como Magaluf, con su paseo marítimo en transformación.

El municipio destaca que las obras están en gran medida terminadas. Quien visite el paseo en los próximos meses no solo verá nuevas duchas y pasarelas, sino un lugar donde la vida cotidiana y las vacaciones encajan mejor. No una gran promesa, sino la sensación práctica: cuando los bancos son de nuevo sólidos y un niño ríe sin preocupaciones, el esfuerzo ha valido la pena.

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