Calles deterioradas en Costa de Canyamel con baches y polvo que ilustran la necesidad de reparaciones e inversión en infraestructura

Costa de Canyamel: comienzan las reparaciones — los vecinos piden más que parches

El ayuntamiento de Capdepera anuncia reparaciones en Costa de Canyamel. Surge esperanza, pero quedan muchas preguntas: faltan prioridades, fondos y un plan a largo plazo.

Trabajos de reparación en Costa de Canyamel: un comienzo — ¿pero será suficiente?

Quien conduzca por la noche por Costa de Canyamel conoce la sensación: los faros recorren baches, el polvo se levanta y en algunas salidas la rueda cruje sobre grava suelta. Tras años de mirar hacia otro lado, el ayuntamiento de Capdepera ha anunciado ahora que reparará los tramos de carretera deteriorados de la urbanización, según el plan millonario para 2026. Para los aproximadamente 270 propietarios suena a alivio. Pero la pregunta decisiva sigue siendo: ¿será esto solo una acción cosmética o el inicio de un verdadero cambio en la infraestructura?

Qué está concretamente planeado — y qué no

En el ayuntamiento hablan con frialdad de reparaciones en los puntos más críticos: asfalto caliente con imprimación y capa de adherencia allí donde tenga sentido, y en otros puntos se realizarán trabajos con adoquines de hormigón. El volumen de la medida se sitúa en el rango medio de seis cifras. Importante: dicen que no se trata de simples chapuzas. Aun así, son intervenciones puntuales, no una rehabilitación completa.

Paulino Faba, responsable de planificación municipal, enfatiza un enfoque escalonado: reparar de forma urgente, observar, corregir. Este método tiene su atractivo, pero también es vulnerable a dos cosas: recortes presupuestarios a corto plazo y demoras burocráticas. Todavía queda sin responder cómo se articularán las obras con los grandes problemas de infraestructura del asentamiento: cloacas, alumbrado, suministro de agua potable y protección contra incendios siguen siendo urgentes.

Los vecinos no se han quedado de brazos cruzados

Un detalle que a menudo pasa inadvertido: los residentes tomaron la iniciativa. Bajo la dirección de Eva Jung‑Gohlke, el vecindario financió en primavera, a través de una empresa local, trabajos de asfaltado por su cuenta — una suma en el rango medio de cinco cifras. Esto no es solo una manera de canalizar la frustración, sino una señal clara: la administración actúa porque la gente ejerce presión.

Al mismo tiempo, un proyecto mayor para un abastecimiento completo quedó paralizado: inicialmente presupuestado en alrededor de 19 millones de euros, al final fracasó por obstáculos legales, como señalan en 22 años de inacción administrativa en Costa Canyamel. Cifras así suenan abstractas; para los vecinos lo que cuenta es la dificultad diaria: calles oscuras, aceras ausentes, vías de evacuación invadidas en caso de incendio.

Lo que en el debate suele quedar corto

En las conversaciones en el lugar se nota que dos aspectos han tenido hasta ahora poca atención: primero, la situación legal de las calles y las conducciones de servicios. Algo que parece espacio público puede ser privado o estar legalmente sin definir — eso complica las solicitudes de financiación y la planificación de obras. Segundo, los costes a largo plazo: quien solo parchea puntualmente, corre el riesgo de aumentar los costes de mantenimiento por reparaciones recurrentes.

Un detalle más, casi banal: la luz. Muchas calles están por la noche tan oscuras que los sonidos nocturnos se acentúan — grillos, el susurro de las pinedas, el ruido lejano de una bicicleta aparcada. La oscuridad también implica menor seguridad y vías de evacuación más difíciles. Medidas técnicas pequeñas como farolas LED temporales o una mejor colocación de las luminarias podrían paliarlo de inmediato.

Pasos concretos que deberían seguir ahora

El anuncio del ayuntamiento es un comienzo. Para que esto vaya a más, propongo cuatro medidas prácticas:

1. Crear un mapa de prioridades: elaborar, junto con los vecinos, un mapa sencillo de los tramos más críticos. Eso aporta transparencia y evita reparaciones “a su antojo”.

2. Solución escalonada en el tiempo: a corto plazo asfalto caliente para vías de evacuación y accesos, a medio plazo instalación de drenaje y alumbrado, y a largo plazo estudiar una red de alcantarillado completa — todo ello ligado a un plan de financiación claro.

3. Inventario legal: deben esclarecerse las titularidades ambiguas. Solo así se podrán solicitar ayudas y agilizar permisos.

4. Participación y control: un pequeño comité formado por concejales y vecinos que supervise los trabajos y ajuste prioridades. Así se genera confianza y las necesidades reales no acaban en un cajón.

Una perspectiva realista

El ánimo en Costa de Canyamel ha mejorado notablemente. Cuando sopla el viento del mar se huele la sal, las pinedas susurran — y el crujir de las ruedas sobre asfalto deteriorado se percibe con menos agrado. Los pequeños pasos pueden mover mucho si se acompañan con constancia y transparencia. Cabe esperar que la política municipal no actúe solo de forma puntual, sino que convierta este comienzo en una perspectiva sostenible. Porque los vecinos no quieren estar siempre dándole vueltas a la cadena de reparaciones: desean por fin calles e infraestructura que funcionen bien y duren dentro de diez años también.

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