Cola de taxis en Can Valero por la actualización obligatoria de los taxímetros

Colas de taxis en Can Valero: por qué la actualización del taxímetro se convirtió en un problema de tráfico

Desde hace días los taxis se agolpan en Can Valero: las actualizaciones obligatorias de los taxímetros y la asignación centralizada de citas están provocando largas esperas. ¿Qué falló y cómo puede aliviarse rápidamente el caos?

Por qué los taxis hacen cola en Can Valero

Al amanecer se percibe un olor a diésel, goma caliente y café recién hecho en el polígono industrial Can Valero. No es un accidente lo que bloquea la vía, sino algo banal: la obligación de adaptar los taxímetros a una nueva tarifa unificada. Desde hace días los vehículos se alinean en largas columnas; los conductores se sientan sobre los capós o vuelven a la panadería, mientras los técnicos reprograman un aparato tras otro.

La pregunta clave

¿Cómo puede un cambio de tarifa bienintencionado convertirse en un problema de tráfico y quién asume los costes del caos actual? Esa es la cuestión central detrás de las colas en Can Valero. Porque no se trata solo de una actualización de software, sino de planificación, personal y las consecuencias para los conductores, los pasajeros y la imagen de la isla. La dimensión legal y administrativa importa: recientemente se conoció una sentencia que obliga a Baleares a revisar licencias de Uber, un ejemplo de cómo decisiones regulatorias pueden afectar al sector.

Qué pasó exactamente

Las nuevas tarifas están claras: precio por kilómetro 1,20 €; tarifa base 2,50 €; suplemento por puerto/aeropuerto 4,65 €. Organismos estatales y ayuntamientos anunciaron el cambio y fijaron citas de manera centralizada. Según el sector, cada día unos 160 conductores reciben una franja horaria. En la práctica, sin embargo, a menudo no hay suficientes técnicos in situ, lo que provoca atascos, citas retrasadas y pasajeros esperando.

Debilidades logísticas

La asignación centralizada parecía sensata en el papel. En el lugar se aprecia, no obstante, que las citas chocan entre sí, faltan márgenes y las ausencias de técnicos hacen crecer las colas. Se presta menos atención al hecho de que muchos talleres no están preparados para jornadas masivas; a veces faltan recambios, cables o unidades de control compatibles, con lo que simples actualizaciones se convierten en tareas de horas.

¿A quién afecta más?

Las primeras víctimas son los taxistas: horas de espera significan ingresos perdidos. Manuel, de Palma, lo resume: «Tengo una cita por la mañana y a menudo sigo en la cola al mediodía». Para los turistas hay retrasos en aeropuertos y puertos: las horas punta coinciden con oleadas de llegadas. Y para el tráfico local, los retrasos se suman y afectan de forma perceptible a la logística de reparto.

Aspectos que suelen pasarse por alto

A menudo solo se habla de colas y café. Menos visibles son los costes indirectos: mayor consumo de combustible por los arranques y paradas, desgaste adicional de frenos y embragues, trabajo administrativo extra para que los conductores recopilen justificantes. También aumenta la presión sobre los planes de turnos en hospitales o servicios de reparto cuando los taxis no llegan puntuales.

Propuestas concretas

Hay medidas prácticas que ayudarían a corto plazo. Equipos de servicio móviles podrían desplazarse a puntos de recogida señalados y programar los aparatos in situ. Ampliar los horarios de servicio por las tardes o los fines de semana aliviaría la presión de las franjas de la mañana. Una plataforma online transparente con tiempos de espera en tiempo real y citas alternativas daría seguridad a conductores y técnicos.

A medio plazo sería sensata una estrategia descentralizada: formación para los talleres municipales, certificación de técnicos móviles y una reserva de emergencia de equipos de repuesto, en línea con las Nuevas reglas para taxis y servicios de chofer en Mallorca. En el plano político podría aplicarse una regla transitoria que tolere desviaciones menores en el valor tarifario hasta que se procese la avalancha de actualizaciones.

Qué deben saber ahora conductores y pasajeros

Quien pida un taxi en los próximos días debe calcular tiempo extra. Si eres conductor y tienes una cita: es importante informarse sobre cancelaciones y citas alternativas. Y quien circule por Can Valero: respetar, reducir la velocidad y prestar atención —la escena es confusa y no siempre está claro dónde se realizan los pagos en efectivo o qué vehículos saldrán pronto; además conviene estar alerta ante indicadores electrónicos de aparcamiento, como la falsa indicación en Port de Sóller, que pueden despistar.

Mirando hacia adelante

La intención detrás de la tarifa unificada es correcta: transparencia para los clientes y mayor justicia para los conductores. Pero la implementación revela lagunas organizativas. Si la administración y el sector toman en serio la logística y crean soluciones móviles a corto plazo, el problema se puede mitigar pronto. Si no, Can Valero seguirá siendo durante unos días un lugar al que conviene acudir con margen de tiempo y un gran vaso de café.

Consejo práctico inicial: reservar los traslados al aeropuerto con antelación y consultar en la central de taxis si el vehículo asignado ya ha recibido la actualización. Eso ahorra nervios —y dinero.

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