Plan del nuevo anillo de autopista en Palma con túnel de 845 m y traza prevista para la línea a Llucmajor.

El Consell insular modifica los planes del nuevo anillo de autopista — el tren a Llucmajor queda contemplado

El Consell adapta los diseños del anillo de autopistas alrededor de Palma para dejar espacio a la proyectada conexión ferroviaria con Llucmajor. Se prevén túnel, nuevos pasos inferiores y un aparcamiento disuasorio en Coll d’en Rabassa.

Cambio de plan: el anillo de autopista no debe impedir la nueva línea ferroviaria

A primera hora de la mañana, cuando el carril de autobuses en la Vía de Cintura aún está medio vacío y el humo del aeropuerto cuelga sobre Son Sant Joan, se ha debatido mucho aquí en los últimos meses. El Consell insular ha revisado los proyectos viales hasta 2026 para el anillo de autopista previsto alrededor de Palma —de modo que la prevista conexión ferroviaria hacia Llucmajor pueda construirse más adelante.

Qué se cambia exactamente

En lugar de una simple traza asfaltada, el plan actualizado prevé ahora un túnel de 845 metros (ver planes para el Túnel de Génova). Además se proyectan varios nuevos pasos inferiores y vías continuas para peatones y ciclistas. Llama especialmente la atención que la traza entre la autopista del aeropuerto y Son Ferriol se ha desplazado. La idea subyacente es pragmática: dejar espacio para futuras vías y para una estación en Coll d’en Rabassa con aparcamiento disuasorio (park-and‑ride).

Una reforma así no es barata. Las estimaciones actuales señalan alrededor de 110 millones de euros. Dinero que el Consell quiere invertir para aliviar la Vía de Cintura —el peaje de la ronda interior suele ser por la mañana y por la tarde un cuello de botella.

Por qué es importante para los residentes

Quienes viven en Son Ferriol o en las inmediaciones de Coll d’en Rabassa tienen dos deseos: menos ruido y mejores conexiones. La idea de enlazar una estación con un aparcamiento disuasorio les resulta práctica —los desplazados podrían dejar el coche y evitar dar vueltas por Palma. Por otro lado, algunos vecinos temen que el ruido de las obras y los cambios en los accesos afecten su vida durante meses.

En el lugar se oyen las reacciones habituales: alivio porque la posibilidad del tren sigue abierta (ver Nueva conexión ferroviaria Palma–Calvià); escepticismo porque faltan plazos y detalles; y un poco de humor: un señor mayor en la parada de autobús comentó recientemente que sólo espera que los carriles bici sean lo bastante anchos para que sus nietos puedan circular en patinete con seguridad.

Cómo seguirá

Formalmente queda aún un trámite: la aprobación de los planes revisados está prevista para el otoño de 2025. Después podrían venir las licitaciones y los primeros trabajos —según la rapidez con la que avancen la financiación y las evaluaciones ambientales. Hasta entonces hay tiempo para ajustar detalles: pasos transversales, ajardinamiento, pantallas acústicas y otros elementos que determinan la vida diaria.

En definitiva, es una solución típica en la isla: precisión técnica que choca con la paciencia local. Los próximos meses dirán si el plan se convierte en un eje de movilidad bien conectado o si las discusiones sobre desvíos y fases de obra se prolongan aún más.

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