Dron de vigilancia sobre la costa y embarcaciones cerca de Cala Ratjada

Más controles en el mar: Cala Ratjada en la mira — ¿son suficientes las medidas?

Desde junio se han iniciado 82 procedimientos contra ofertas de embarcaciones ilegales en las Baleares, 45 de ellos en Mallorca. Sobre todo en la costa este se han intensificado los controles. Pero, ¿son suficientes los drones y las multas para resolver el problema de forma duradera?

Controles se intensifican – especialmente en la costa este

Mañanas en el paseo de Cala Ratjada: gaviotas gritan, los motores retumban en la bahía y los agentes hojean papeles mientras los veraneantes sorben su café. Desde junio se desarrolla una ofensiva de control más estricta en las Baleares: 82 procedimientos contra actividades náuticas ilegales, 45 solo en Mallorca, y la nueva vigilancia costera en Mallorca.

De qué se trata concretamente – más que simples papeles

Las infracciones suenan al principio burocráticas: permisos caducados, registros faltantes, alquileres no autorizados. Pero detrás de ello hay riesgos reales. Chalecos salvavidas ausentes, registros de mantenimiento incompletos o falta de radio a bordo: no son meros errores formales, sino defectos de seguridad. Además surgen consecuencias ecológicas y sociales: fondeo ilegal en zonas protegidas, ruido en calas como Cala Agulla y basura que llega a las playas.

Novedad en la caja de herramientas: un dron de vigilancia que en agosto vuela hasta diez horas diarias sobre tramos de costa. Su función es documentar anomalías, detectar daños ambientales e informar más rápido a los controladores. Para los residentes parece un paso adelante; para los críticos sigue en duda si las imágenes aéreas por sí solas pueden cambiar el sistema.

Qué dicen las personas en el lugar

El viejo pescador en el puerto de Cala Ratjada pone los ojos en blanco cuando recuerda veranos pasados: 'Venden billetes desde el kiosco, en grupos de WhatsApp, a veces sin chalecos salvavidas.' Otros residentes elogian la presencia de los agentes: 'Se siente más seguro', dice una turista al pasar. Pero persiste el escepticismo: controles un día y al siguiente los mismos barcos vuelven a la bahía, una dinámica que recuerdan los problemas por el alquiler de embarcaciones sin licencia en Es Carbó.

La gran pregunta: ¿disuasión o medida cosmética?

Esa es la cuestión central: ¿pueden las autoridades, con controles puntuales e imágenes de dron, lograr una limpieza sostenible del mercado, o solo se restablece la apariencia de orden? En el debate público a menudo falta una componente: el lado de la demanda. Mientras los turistas compren paseos en barco baratos en la playa, se crea un mercado para proveedores opacos.

Otro problema poco abordado es la capacidad de los controladores. Puertos, el ayuntamiento local, la Guardia Civil y la Capitanía Marítima deben colaborar. Si la información entre autoridades circula lentamente, el efecto de las operaciones se diluye. Lo mismo ocurre con las multas: deben ser lo bastante altas y ejecutables con rapidez para que surtan efecto disuasorio. Los proveedores reincidentes no deben limitarse a pagar una sanción y continuar.

Oportunidades concretas y enfoques de solución

Algunas propuestas pragmáticas, que son más que símbolos: una lista central pública en línea con los operadores de embarcaciones autorizados; controles sencillos con código QR en las embarcaciones que los pasajeros puedan escanear en el lugar; obligaciones de notificación más estrictas para alquileres de corta duración; y catálogos de sanciones coordinados y ejecutables de inmediato. Estas medidas se complementan con el notable aumento de inspecciones y eliminación de anuncios y con el aumento del presupuesto para controles de alquiler vacacional. También ayudarían campañas informativas locales en varios idiomas: muchos turistas simplemente no saben qué preguntas formular.

Además debería reforzarse el papel de los puertos: intervalos regulares de inspección, documentos obligatorios al atracar en el espigón y responsabilidades más claras. Y sí: los drones deben quedarse, pero como complemento, no como sustituto de la presencia en el agua.

Qué pueden hacer concretamente los viajeros

Quien reserve una excursión en barco debería pedir números de licencia, contrato por escrito y datos del seguro. Los proveedores serios indican el lugar de salida, la duración y el número máximo de personas de forma vinculante. ¿Entradas de la mano en la playa? Mejor pensarlo dos veces. Un pequeño gesto con el teléfono: un breve escaneo del número de licencia del proveedor puede evitar muchos problemas y peligros.

Conclusión: Las medidas son un comienzo: más controles, imágenes aéreas y procedimientos muestran efecto. Si eso basta depende de la coordinación, la ejecución y la disposición de los veraneantes a no aceptar cualquier paseo barato. Para Cala Ratjada y la costa este queda la esperanza de que el control no sea solo visible sino duradero; de lo contrario, la próxima imagen de una mañana de verano en el paseo volverá a ser la misma en unas semanas: barcos que vienen y van, y papeles que nadie revisa.

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