Calle de Palma con chips y banderas de EE. UU., China y UE superpuestos, simbolizando la rivalidad tecnológica.

Gigantes globales en la mira: balance del foro El Económico en Palma

El martes por la noche el Palacio de Congresos se llenó hasta el último asiento: en la novena edición del foro El Económico todo giró en torno a EEUU, China y el papel de Europa en un nuevo juego de poder.

Aforo completo, temas serios: el foro El Económico en Palma

El martes, alrededor de las 19:00, el gran salón del Palacio de Congresos estaba inusualmente animado (ver Palma en el examen de congresos: esperanzas, problemas y qué hay que hacer ahora). Estuve un momento en el vestíbulo — café, saludos, murmullo de voces — y pensé: esto no será una velada relajada. Los organizadores tenían razón: la novena edición del foro económico El Económico se llenó hasta el último asiento.

Un comienzo poco habitual y mensajes claros

Antoni Riera, durante mucho tiempo una voz constante en los debates de la isla, se dirigió este año por videomensaje desde Bruselas. Por primera vez en muchos años no estuvo presente; su mensaje principal fue pragmático: vivimos tiempos convulsos, el crecimiento económico debe adaptarse a los límites del espacio y el clima — un llamado que muchos en el público recibieron con asentimientos.

Bancos, tecnología y responsabilidad

Gonzalo Gortázar, al frente de CaixaBank desde hace más de una década, habló abiertamente sobre productividad y digitalización. Lo que quedó claro: los bancos ya no se ven solo como proveedores de servicios financieros, sino también como actores sociales (ver Dos Palmas en una ciudad: por qué el dinero divide las calles). En el descanso se escuchó a menudo la palabra sostenibilidad, no como un término de moda, sino como una exigencia para los modelos de negocio.

El gran foco: EEUU contra China — ¿y Europa?

La mesa más intensa fue la conversación entre los exembajadores Santiago Cabanas y Rafael Dezcallar, moderada por Ana Fuentes. Ambos dibujaron un panorama que no puede reducirse a blanco y negro: se trata menos de una confrontación militar y más de la supremacía tecnológica — semiconductores, tierras raras, redes. Un asistente lo resumió luego así: «Es una carrera por los estándares y los chips, no una línea de batalla clásica».

Dezcallar advirtió que Pekín se está poniendo al día a gran velocidad y que ya está consolidando una posición dominante en ciertas industrias clave. Cabanas añadió con precisión que Estados Unidos también lidia con una polarización interna y con una disminución de las inversiones en investigación — lo que abre huecos que otros países intentan llenar.

Europa entre la ambición y la acción

¿Qué nos queda a nosotros aquí en Europa? Ambos diplomáticos pidieron una reacción más activa: no solo palabras, sino una movilización económica del mercado interior. En una breve ronda final, representantes locales señalaron cuánto afectan al final esas decisiones a nuestras islas (ver Dos Palmas: Por qué crece la brecha salarial en Palma — y qué debería hacerse ahora) — hay que pensar en infraestructura, investigación y formación.

Al final de la noche, Carmen Serra y Antoni Costa recordaron que el foro quiere ser más que un inventario: debe ofrecer impulsos. Si eso bastará, está por verse. Salí del Palacio de Congresos con la impresión de que quedan muchas preguntas abiertas — y de que Palma deberá ser a partir de ahora escenario más frecuente de este tipo de debates si la isla quiere tener voz (ver Cuando la fiesta está en marcha — y la isla lucha detrás).

Preguntas frecuentes

¿Qué se habló en el foro El Económico de Palma?

El foro reunió a empresarios, responsables públicos y expertos para hablar de economía, productividad, digitalización y sostenibilidad. También hubo un bloque muy centrado en la rivalidad entre Estados Unidos y China y en cómo puede afectar a Europa y a Mallorca. El tono general fue serio y bastante pragmático, con la idea de pasar de los diagnósticos a las decisiones.

¿Qué mensaje dejó Antoni Riera sobre la economía en Mallorca?

Antoni Riera participó con un videomensaje desde Bruselas y defendió una idea muy clara: el crecimiento económico debe adaptarse a los límites del espacio y del clima. Su planteamiento fue que la economía de Mallorca no puede pensarse igual que antes, porque el contexto es más exigente y hay menos margen para crecer sin mirar el entorno. Fue una intervención breve, pero con un enfoque muy directo.

¿Por qué se habló tanto de sostenibilidad en el foro de Palma?

La sostenibilidad apareció como una condición real para hacer negocios, no como una palabra decorativa. En el foro se insistió en que los modelos económicos, también en Mallorca, tienen que tener en cuenta el impacto sobre el territorio, la energía y la forma de crecer. La idea fue que la sostenibilidad ya forma parte de la estrategia, no solo de la imagen.

¿Qué relación hay entre la digitalización y los bancos en Mallorca?

En el foro se explicó que los bancos ya no se ven solo como proveedores de servicios financieros, sino también como actores sociales. La digitalización y la productividad fueron dos de los grandes temas, con la idea de que el sector financiero también influye en cómo se transforma la economía de Mallorca. El mensaje de fondo fue que la tecnología debe servir para mejorar servicios, pero también para asumir más responsabilidad.

¿Qué importancia tiene el Palacio de Congresos de Palma para este tipo de foros?

El Palacio de Congresos de Palma volvió a demostrar que puede acoger actos de gran formato con aforo completo. Para encuentros económicos como el de El Económico, ese espacio ofrece el marco necesario para reunir a ponentes, instituciones y público en un entorno profesional. También refuerza la idea de Palma como sede habitual de debates de alcance internacional.

¿Qué papel puede tener Palma en los debates sobre economía global?

Palma puede ser un lugar útil para hablar de asuntos que van mucho más allá de la isla, como la tecnología, la productividad o el pulso entre grandes potencias. El foro dejó la impresión de que Mallorca también necesita espacios donde se escuche su voz y se conecten sus prioridades con los grandes cambios internacionales. No se trata solo de celebrar eventos, sino de participar en las decisiones que afectan al futuro económico.

¿Qué se dijo en Palma sobre la rivalidad entre Estados Unidos y China?

La conversación se centró menos en una confrontación militar y más en la competencia tecnológica. Se habló de semiconductores, tierras raras, redes y estándares, es decir, de los sectores que hoy marcan el poder económico real. La conclusión fue que Europa debe reaccionar con más iniciativa si no quiere quedar atrapada entre dos gigantes.

¿Qué debería reforzar Mallorca para no quedarse atrás económicamente?

En el foro se señaló la necesidad de invertir en infraestructura, investigación y formación. Esa fue la vía que muchos participantes vieron como más útil para que Mallorca gane capacidad de respuesta ante cambios globales. La idea no era solo atraer actividad, sino preparar mejor el tejido económico y el talento local.

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