Gigayate 'Rising Sun' anclada frente a Palma: señal de verano para puertos y oficios

Gigayate 'Rising Sun' anclada frente a Palma: señal de verano para puertos y oficios

Gigayate 'Rising Sun' anclada frente a Palma: señal de verano para puertos y oficios

La 'Rising Sun', de 138 metros, vuelve a verse frente a Mallorca. Un vistazo al barco, sus particularidades y lo que una visita de una gigayate significa para Palma.

Gigayate 'Rising Sun' anclada frente a Palma: señal de verano para puertos y oficios

Al caer la tarde, cuando el sol sobre el Passeig Marítim ilumina suavemente los muros del puerto y las gaviotas planean sobre las olas, vuelve a estar allí: la yacht de 138 metros que destaca en cualquier imagen de la marina. La 'Rising Sun' ha fondeado frente a Palma, una señal de que la larga temporada en los puertos y playas de la isla comienza, como en Un día veraniego y agradable el 6 de agosto.

Caras conocidas a bordo y un legado alemán

El barco fue construido en 2005 en Bremen, en los astilleros Lürssen, según un diseño de Jon Bannenberg y originalmente para Larry Ellison. Desde entonces, la yacht ha recibido en propiedad privada a numerosos invitados de renombre: nombres como Bruce Springsteen, Mariah Carey, Leonardo DiCaprio, Tom Hanks, Oprah Winfrey, miembros de la familia Kardashian, Barack Obama o la princesa de York se han vinculado repetidamente con estancias en la embarcación. Estos visitantes internacionales hacen que la presencia de la 'Rising Sun' en Palma sea algo más que un motivo fotográfico; no es la única superyacht que llama la atención, como recoge «Yasmine of the Sea» en Palma: lujo, ruido y la factura para la isla.

A bordo: espacio, ocio y tecnología

Con alrededor de 82 camarotes repartidos en cinco cubiertas y una superficie útil total que se cifra en varios miles de metros cuadrados, la 'Rising Sun' está entre las mayores yachts del mundo. A bordo hay sala de cine, bodega, un beach club sobre cubiertas de teca, piscinas, zonas de spa y sauna, salas de fitness y jacuzzis. Una pista de baloncesto que puede convertirse en helipuerto y un garaje para embarcaciones más pequeñas completan el equipamiento. La propulsión corre a cargo de una potente planta con varios propulsores, que permite alcanzar velocidades de crucero elevadas; soluciones técnicas reducen además los movimientos al fondear.

¿Qué significa esto para Palma?

Cuando un barco así atraca, es más que un paisaje para los paseantes: empresas portuarias, proveedores de provisiones, servicios de limpieza y seguridad y agencias locales están en demanda. En la práctica eso supone reservas temporales de atraque, viajes adicionales de suministro y encargos para artesanos y proveedores. También las cafeterías del puerto, los taxistas y los pequeños alquileres de embarcaciones notan una mayor demanda en días con invitados de alto perfil, no solo por encargos directos, sino por la atención que genera la visita; además, la gestión de concesiones y espacios públicos queda en manos de la autoridad portuaria, como se detalla en Nuevo intento para Anima Beach en Palma: la autoridad portuaria licita de nuevo el bar de playa.

Un poco de glamour, un poco de rutina

Quien pasea por el Passeig no solo oye los motores discretos de la yacht sobre el mar, sino también los sonidos del puerto: el tintinear de las tazas de café, el murmullo de las voces en las terrazas, el graznido de las gaviotas. Para residentes y turistas es una mezcla de curiosidad y rutina. Muchos mallorquines conocen la escena: en verano suelen fondear aquí barcos muy sofisticados y caros que transforman visualmente la bahía, pero que también generan empleo; jornadas como la descrita en Día soleado en Palma: aire fresco matinal y ligera brisa marina ilustran esos días de afluencia.

Mirando hacia adelante

La 'Rising Sun' probablemente navegará por la costa en las próximas semanas, incluso hacia la Tramuntana, donde las calas se usan a menudo como fondeaderos nocturnos. Para Palma, la presencia de estas yachts sigue siendo una parte recurrente de la temporada: un símbolo de conexiones internacionales, de la demanda de servicios portuarios especializados y de pequeños impulsos económicos en la ciudad. Para paseantes y aficionados a la fotografía es un evento que se disfruta con un helado o un café, como sucedió en Palma el 23 de agosto: Agradable tarde de finales de verano con brisa marina.

Conclusión: La gigayate es a la vez un destacado visual y un factor económico práctico. Trae invitados, trabajo y conversación a las orillas de Palma: un pedazo de verano que aquí ya se reconoce por el sonido de las olas.

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