Restos de muros romanos en la excavación de Son Fornés, con cimientos y estructuras de piedra expuestas

¿Realmente hemos dado con Tucis? Un análisis crítico del descubrimiento de Son Fornés

¿Realmente hemos dado con Tucis? Un análisis crítico del descubrimiento de Son Fornés

Arqueólogos informan de estructuras urbanas romanas en Son Fornés: ¿pero qué tan segura es la identificación con Tucis o Guium? Una mirada crítica a los hallazgos, las lagunas y los siguientes pasos.

¿Realmente hemos dado con Tucis? Un análisis crítico del descubrimiento de Son Fornés

Las noticias sobre el yacimiento de Son Fornés, cerca de Montuïri, han despertado la imaginación en la isla: un equipo de investigación de Arqueología Social Mediterránea (Universitat Autònoma de Barcelona) interpreta las estructuras recientemente excavadas como indicios de una ciudad romana planificada —tal vez incluso una de las dos localidades largamente buscadas, Tucis o Guium. Informes así suenan espectaculares. Pero, ¿hasta dónde llegan las pruebas y qué queda todavía por demostrar? En el entorno insular también se registran hallazgos en otros ámbitos, por ejemplo rostros misteriosos hallados frente a Son Caios.

Pregunta guía

¿Qué tan plausible es asignar Son Fornés a una de las ciudades citadas por Plinio —y qué pruebas harían realmente firme esa hipótesis?

Análisis crítico

Los hechos disponibles son prometedores: una zona ampliamente excavada (en el informe se mencionan unos 5.000 metros cuadrados), numerosas tejas romanas (tegulae), fragmentos de ánforas y cerámica de mesa sugieren una ocupación permanente y una inversión constructiva en época imperial. Estos hallazgos apuntan a un asentamiento con cierto estatus, no solo a granjas dispersas —como muestran otros reportes en la isla, por ejemplo hallazgos en el castillo de Alaró.

Sin embargo, desde el punto de vista arqueológico el salto de «hallazgos romanos significativos» a «identificación de una ciudad romana con nombre Tucis/Gium» sigue siendo grande. Una asignación segura requiere más: monumentos públicos claramente definidos (foro, curia, termas con inscripciones), un sistema de calles urbano con estratigrafía datable, inscripciones o marcas en ánforas con referencia al lugar, y una comparación tipológica de la cerámica con conjuntos bien establecidos. Edificios grandes y tejas son indicios sólidos, pero por sí solos no bastan para probar un nombre.

Qué falta en el debate público

El debate se ha centrado hasta ahora en la tesis espectacular. Menos visible son dos puntos: primero, aún faltan publicaciones detalladas de las sondeos y de la composición de los hallazgos en formato científico de acceso abierto. Segundo, se habla poco de medidas de protección para las zonas todavía intactas —algo especialmente relevante en Mallorca, donde la labranza, la actividad agrícola o la presión turística pueden aumentar; la gestión del patrimonio local ha incluido recientemente iniciativas como la compra municipal de una cueva en Sencelles para preservar restos.

Una escena de la vida cotidiana en Mallorca

Imagínese Montuïri en una mañana templada de invierno: el repique de la iglesia de Sant Bartomeu, un tractor que avanza por la Carrer d’en Xercavins y palomas picoteando sobre los restos de muros. En la entrada a Son Fornés los paseantes oyen el tintinear de las tejas con el viento y ven las luces de las tiendas de excavación. Estos pequeños detalles recuerdan que la arqueología no ocurre de forma abstracta, sino en paisajes vivos que agrupan intereses diversos: agricultores, vecinos, investigadores y la comunidad; también conviene recordar prácticas locales que combinan tradición y gestión ambiental, como la limpieza con asnos en Esporles.

Propuestas concretas

1) Prospección geofísica sistemática: magnetometría, radar de suelo y registros LiDAR pueden hacer visibles las estructuras subterráneas sin excavar y permitir cortes dirigidos. 2) Priorización de áreas de excavación: en lugar de grandes aperturas, intervenir de forma selectiva combinando con 3) una estrategia clara de publicación —informes técnicos rápidos (preliminary reports) y publicaciones científicas detalladas. 4) Asegurar la cronología: muestreos para datación por radiocarbono, termoluminiscencia de cerámica y una documentación contextual rigurosa ayudan a datar los estratos. 5) Comunicación pública y protección: recorridos locales, paneles informativos y protección legal del patrimonio evitan intervenciones descontroladas. 6) Análisis interdisciplinarios: sellos de ánforas, taxonomía de tejas, bioarqueología (palinología, arqueozoología) y reconstrucciones GIS proporcionarán el puzzle con mayor poder probatorio.

Por qué son importantes estos pasos

Las sensaciones arqueológicas despiertan el interés público —pero la ciencia necesita mecanismos de control. Sin una base de datos transparente existe el riesgo de que un «hallazgo con potencial» se venda como una identificación segura. Esto perjudica la confianza posterior cuando análisis adicionales matizan o contradicen la tesis inicial.

Conclusión contundente

Son Fornés es sin duda un lugar clave para la historia insular: un asentamiento con hasta 2.000 años de continuidad, donde pueden leerse procesos de organización comunitaria, formación de élites y romanización. Si allí se encuentra realmente Tucis o Guium, aún no está probado. La próxima campaña de excavación puede aportar mucho —pero solo la combinación de prospecciones dirigidas, dataciones seguras, hallazgos epigráficos o una infraestructura claramente urbana sostendrá la hipótesis. Hasta entonces: grandes expectativas, pero con paciencia científica —y con atención a las personas que pasan cada día junto a los muros.

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