
Para el caso de emergencia: el laberinto de galerías subterráneas bajo Ses Veles en Bunyola
Para el caso de emergencia: el laberinto de galerías subterráneas bajo Ses Veles en Bunyola
Bajo el polígono industrial Ses Veles en Bunyola se encuentra un sistema de galerías para instalaciones construido hace unos 20 años. ¿Podría ofrecer realmente protección en caso de emergencia y qué debería hacer ahora el municipio?
Para el caso de emergencia: el laberinto de galerías subterráneas bajo Ses Veles en Bunyola
Pregunta clave: ¿Qué tan segura es realmente la instalación subterránea bajo el polígono industrial Ses Veles, y qué falta para que pueda proteger a las personas en caso de emergencia?
Si se circula por Bunyola por la mañana, lo primero que se oyen son los camiones tratando de subir la ladera y, de vez en cuando, motos por la MA-11. El polígono Ses Veles está un poco apartado, una franja baja de naves y accesos asfaltados. Bajo esa superficie se esconde, según la información disponible, un sistema de galerías y pozos construido hace aproximadamente veinte años, pensado originalmente para permitir el acceso a conducciones de agua, electricidad y teléfono sin tener que romper el asfalto una y otra vez. En periodos concretos se han anunciado cierres nocturnos en el túnel de Sóller.
La idea suena práctica: concentrar la técnica bajo tierra y facilitar las reparaciones. Pero en los últimos días el tema ha causado inquietud porque el laberinto sería lo bastante grande como para ofrecer refugio a varias personas en caso de un conflicto armado. Esa es una visión. La otra es la del presente: en el recinto se acumulan escombros vertidos ilegalmente, chatarra de coches y basura, según cuentan residentes y artesanos. La combinación de una superficie descuidada y unas supuestas infraestructuras subterráneas extensas plantea preguntas.
Mi análisis crítico: la instalación puede ser técnicamente extensa, pero la función de refugio y su estado de uso son dos cosas distintas. Primero: ¿quién decide quién tiene acceso? Se ha mencionado que las entradas están vigiladas. Vigilancia no significa automáticamente apertura ordenada en una emergencia. Segundo: una infraestructura de conducciones no es automáticamente un refugio: ventilación, iluminación de emergencia, reservas de agua (Sóller ante un posible estado de emergencia por agua potable), servicios sanitarios, protección contra incendios y entradas estables son indispensables. Tercero: cuestiones de seguridad y responsabilidad: ¿quién responde por accidentes en el subsuelo? ¿Es responsabilidad del municipio o de los gestores del polígono?
En el debate público falta actualmente mucho: transparencia sobre la titularidad y los datos técnicos (planos, ventilación, capacidad portante), un informe oficial de inspección sobre el estado y la seguridad, declaraciones concretas sobre la capacidad y el acceso para personas con movilidad reducida. También falta un plan de emergencia claro que describa cómo se informaría, introduciría y evacuaría a la población en caso de crisis. Por ahora predominan la especulación y la preocupación; eso no ayuda a nadie.
Una escena cotidiana en Bunyola ilustra la discrepancia: en una tarde lluviosa observo cómo una furgoneta vieja se para junto a la entrada de una nave, tres hombres bajan y descargan colchones y electrodomésticos en un rincón oscuro. La barrera del parque apenas se tiene en cuenta, el lugar parece semiabandonado. Al mismo tiempo, al mirar las placas de césped y los arcenes levantados me pregunto: si aquí se supone que la gente debe encontrar refugio bajo tierra, ¿este sería el estado adecuado?
Hay soluciones concretas posibles y realistas. A corto plazo el municipio debería ordenar una toma de datos técnica: medición profesional de las galerías, revisión de la ventilación y de las vías de evacuación, pruebas de protección contra incendios y un informe de seguridad. Esta investigación debe ser pública y transparente. Paralelamente debería limpiarse la superficie: eliminar vertederos ilegales, asegurar los accesos y señalizar, siguiendo ejemplos de labores de limpieza como los cierres nocturnos en Génova y Bendinat.
A medio plazo se necesita un plan vinculante de emergencia y de gestión: quién abre la instalación, quién se encarga de la electricidad y la iluminación, cómo se regula la capacidad, cuánto tiempo pueden permanecer las personas allí. Para ello deben colaborar el municipio, la gestión del polígono, la protección civil y los servicios de emergencia, y deben fijarse responsabilidades por escrito. Simulacros e información para residentes y trabajadores del polígono generarían rutina para el caso real; ese plan debe coordinarse con las restricciones y trabajos en la red viaria, como los trabajos nocturnos en la Vía de Cintura y en el túnel de Sóller.
En la práctica, algunas medidas pueden aplicarse de inmediato: las entradas que ahora están sin asegurar deberían recibir cerraduras estandarizadas que permitan su apertura remota por los servicios de emergencia. Deben habilitarse almacenes con agua potable, suministros médicos básicos y linternas en puntos centrales. Las entradas deben diseñarse de forma que también personas mayores o con ayudas para caminar puedan acceder en caso de necesidad.
Lo que no debe ocurrir: que la instalación siga siendo
Preguntas frecuentes
¿Es seguro el espacio subterráneo de Ses Veles en Bunyola?
¿Para qué se construyeron las galerías subterráneas de Ses Veles, en Bunyola?
¿Puede la instalación de Ses Veles servir como refugio en una emergencia?
¿Qué problemas de seguridad hay ahora mismo en la zona de Ses Veles?
¿Qué tendría que comprobar el ayuntamiento de Bunyola antes de usar estas galerías?
¿Quién podría abrir las entradas subterráneas de Ses Veles en caso de emergencia?
¿Qué falta para que Ses Veles pueda convertirse en un refugio útil en Mallorca?
¿Cómo debería prepararse Ses Veles para una emergencia en Mallorca?
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