Ses 3 des Refugi toma el Castell d'Alaró: tres mujeres, nuevas ideas para la montaña

Ses 3 des Refugi toma el Castell d'Alaró: tres mujeres, nuevas ideas para la montaña

Ses 3 des Refugi toma el Castell d'Alaró: tres mujeres, nuevas ideas para la montaña

A partir del 1 de junio, Maria Melis, Linda Bottinelli y Anna Valls dirigirán el Castell d'Alaró durante siete años. Las tres gestoras apuestan por la sostenibilidad, espacios abiertos para artistas y ofertas para senderistas.

Ses 3 des Refugi toma el Castell d'Alaró: tres mujeres, nuevas ideas para la montaña

A partir de junio dirección oficial, ya con apertura los fines de semana – cambios pequeños, gran efecto

Por la mañana, cuando el aire sobre el Albopàs todavía está fresco y los cafés del pueblo de Alaró ponen el primer espresso en las mesas, se las ve con frecuencia: senderistas con zapatillas polvorientas, parejas que quieren afrontar la subida corta y grupos de viaje que disfrutan de las vistas desde el castillo. Justo en ese lugar, donde confluyen los senderos desde el poblado costero de Orient y la Plaça de l’Església, comienza una nueva etapa para el Castell d'Alaró.

A partir del 1 de junio, Maria Melis, Linda Bottinelli y Anna Valls asumirán oficialmente la gestión del refugio y del albergue. El contrato tiene una duración de siete años. Ya en las últimas semanas se han encargado del funcionamiento los fines de semana para que el refugio no tenga que cerrar, y así han acumulado las primeras experiencias del día a día en la montaña.

¿Por qué es noticia? En primer lugar porque es un ejemplo concreto de cómo personas de trayectorias muy distintas pueden emprender un proyecto común. Maria, que hasta ahora trabajaba en una farmacia, aporta como naturopata titulada una conexión especial con la naturaleza. Linda y Anna completan el equipo y juntas actúan bajo el nombre «Ses 3 des Refugi».

Sus planes parecen a la vez realistas y orientados al futuro. Planean equipar el albergue con utensilios sostenibles: entre otras cosas quieren introducir inodoros secos y aprovechar el agua de lluvia de manera más eficiente mediante técnicas de captación de agua de lluvia. Estas medidas, en un emplazamiento montañoso expuesto, no son un simple capricho ecológico, sino una respuesta pragmática a las necesidades de aprovisionamiento y protección del entorno.

Además de los ajustes técnicos, las tres piensan también en la vida cultural en la montaña —desde noches de arte hasta espacios para artistas—: ofertas de meditación o yoga y zonas adecuadas para pequeñas celebraciones o fiestas. El refugio permanecerá abierto durante el día para los senderistas, ofrecerá pernoctaciones por la noche y, al mismo tiempo, será un punto de encuentro para quienes buscan tranquilidad, naturaleza y un poco de comunidad.

Para la isla es positivo por varias razones: iniciativas así mantienen vivos los destinos de senderismo populares sin convertirlos en meros atractivos turísticos. Crean empleos fuera de las grandes cadenas hoteleras y fomentan una oferta turística más cuidadosa, como se refleja en casos de refugios de la Tramuntana completos en el fin de semana festivo. Quien sube al Castell al amanecer no solo encuentra paisaje, sino también personas de referencia que conocen la montaña y sus necesidades.

Las tres gestoras trabajan con la fundación que se encarga del Castell y asumen al mismo tiempo la responsabilidad del mantenimiento de las instalaciones. La transición está planificada, no es precipitada; en la práctica ya han acumulado experiencia de fin de semana para ajustar los tiempos de descanso, el suministro y las expectativas de las y los visitantes, y conocen los protocolos que se activan en situaciones de rescate, como el caso del excursionista alemán rescatado tras caída en el Puig de Galatzó.

Una pequeña escena cotidiana: en el camino al castillo suele adelantar uno a un grupo de deportistas recreativos, se oye el cascabel de una cabra en una finca lejana y se ven vecinos con perro que mueven la cabeza al charlar porque surgen nuevas ideas para la montaña. Es esa mezcla de sonidos cotidianos la que mantiene vivo al Castell.

Perspectiva: si todo va según lo previsto, «Ses 3 des Refugi» podría convertirse en un modelo para otros refugios de la isla: equipados de forma sostenible, abiertos a la cultura y a la vez fiables para los senderistas. Pequeños pasos como los inodoros secos y el aprovechamiento del agua de lluvia no son espectaculares, pero sí profundos. Muestran que tradición y responsabilidad pueden ir de la mano —por un sendero pedregoso que cruje bajo la bota y con vistas hasta la cresta de la Tramuntana.

Los que lleguen pronto: saludad a las tres, respetad la naturaleza y alegraos por un albergue que intenta abrir nuevos caminos con respeto a la montaña.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo abre el refugio del Castell d'Alaró de forma oficial?

La nueva gestión del refugio del Castell d'Alaró empieza oficialmente el 1 de junio. Antes de esa fecha, el servicio ya se ha ido poniendo en marcha durante los fines de semana para evitar cierres y ajustar la organización. La idea es que el refugio funcione con continuidad tanto para senderistas como para quienes suben a pasar un rato tranquilo en la montaña.

¿Se puede dormir en el refugio del Castell d'Alaró?

Sí, el refugio ofrece pernoctación además de servicio durante el día. Está pensado para senderistas, pero también para personas que quieren pasar más tiempo en la montaña sin prisas. Conviene comprobar la disponibilidad antes de subir, porque el funcionamiento puede variar según la temporada y la demanda.

¿Qué tipo de ruta hay para subir al Castell d'Alaró?

La subida al Castell d'Alaró es una ruta conocida entre senderistas y visitantes que buscan una caminata corta con buenas vistas. El acceso pasa por caminos que conectan con Alaró y también con la zona de Orient, así que la montaña recibe a personas de distintos puntos. Es una excursión popular, pero sigue siendo un entorno de montaña que merece respeto y calma.

¿Qué se puede hacer en el Castell d'Alaró además de senderismo?

Además de caminar, el nuevo equipo quiere abrir el espacio a propuestas culturales y de bienestar, como pequeñas actividades de meditación o yoga. También se plantea usar algunas zonas para encuentros pequeños o celebraciones contenidas, siempre con un uso respetuoso del entorno. La idea es que el Castell d'Alaró siga siendo un lugar de montaña, pero con más vida y comunidad.

¿Quién gestiona ahora el Castell d'Alaró?

La gestión pasa a manos de Maria Melis, Linda Bottinelli y Anna Valls, que trabajan bajo el nombre de Ses 3 des Refugi. Asumen el refugio y también la responsabilidad del mantenimiento de las instalaciones junto con la fundación que se encarga del Castell. Su proyecto combina experiencia distinta, trabajo en equipo y una mirada muy práctica sobre la montaña.

¿Qué cambios sostenibles se están preparando en el refugio del Castell d'Alaró?

El equipo quiere introducir soluciones más sostenibles, como inodoros secos y un mejor aprovechamiento del agua de lluvia. No se trata solo de una idea ecológica, sino de una forma práctica de adaptarse a un espacio de montaña con recursos limitados. Estas mejoras buscan cuidar el entorno y hacer más responsable la gestión del refugio.

¿Es buena idea subir al Castell d'Alaró temprano por la mañana?

Sí, subir temprano suele ser una buena opción porque el ambiente es más fresco y la caminata resulta más agradable. Además, por la mañana la montaña tiene un ritmo tranquilo y es más fácil disfrutar del paisaje sin tanta gente. Es un plan especialmente bonito para quienes buscan empezar el día con calma en Mallorca.

¿Qué conviene llevar para visitar el Castell d'Alaró?

Para una visita al Castell d'Alaró conviene llevar calzado cómodo para caminar, agua y algo de protección según el tiempo. También es buena idea ir con respeto por el entorno, porque se trata de una zona de montaña con mucho valor natural y cultural. Si se piensa quedarse a comer o dormir, merece la pena comprobar antes qué servicio ofrece el refugio ese día.

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