Plano conceptual de la rotonda propuesta en la entrada principal del campus, con cruces peatonales y carriles para bicicletas

Rotonda en el acceso a la universidad: más seguridad — ¿pero es suficiente?

El consejo insular y la Universidad de las Islas Baleares planean una rotonda en la entrada principal del campus en la carretera hacia Valldemossa. El objetivo: menos giros a la izquierda arriesgados y un tráfico más fluido. Pero quedan varias preguntas abiertas — desde carriles bici hasta plazos de obra y efectos a largo plazo.

Rotonda en el acceso a la universidad: más seguridad — ¿pero es suficiente?

Se acabaron los tiempos en los que, en la entrada a la universidad por la carretera hacia Valldemossa, los frenos chirriaban durante la hora punta matutina y los bocinazos entre pinos y la cafetería del campus marcaban el inicio del día. El consejo insular y la Universidad de las Islas Baleares han acordado construir una rotonda compacta en la entrada principal. Coste estimado: alrededor de 850.000 euros, inicio de obras previsto: obras a partir de 2026 — si todo va según lo previsto.

La pregunta central

¿Es una rotonda en este punto la mejor respuesta a un problema de tráfico diario que, según estimaciones, soporta 40.000 vehículos? La idea es razonable: menos paradas y arranques, menos giros a la izquierda arriesgados y un flujo más fluido. Pero una rotonda no es una solución mágica. La pregunta clave sigue siendo: ¿cómo garantiza la medida no solo la seguridad de los automóviles, sino también caminos seguros para ciclistas, peatones y autobuses — y cómo se minimizan los daños colaterales durante la construcción?

Qué está planificado — y qué aún queda por decidir

Oficialmente, el proyecto contempla una rotonda compacta justo en la entrada, con carriles bien definidos, pasos de peatones y señalización mejorada. Actualmente se realizan pruebas técnicas y simulaciones de tráfico; la planificación detallada, los concursos de obra y las autorizaciones finales aún están pendientes. Eso suena a cautela — pero en los documentos técnicos suelen estar los detalles decisivos: anchura de los carriles, normas de prioridad, visibilidad nocturna, drenaje tras lluvias intensas y la ubicación de los pasos para estudiantes que usan bicicletas eléctricas o patinetes.

Lo que no dice la cifra 40.000

40.000 vehículos al día suena a una incorporación de autopista — y, sin embargo, en este tramo se trata de una carretera insular con espacio limitado, peatones y desplazamientos en bicicleta. La mezcla de tráfico es heterogénea: autobuses de línea, furgonetas de reparto, estudiantes en bicicleta y personas que se desplazan por horarios. Muchos conflictos surgen porque los vehículos que giran a la izquierda bloquean el carril, o porque los ciclistas circulan a velocidades similares a las de los coches. Una rotonda tranquiliza el tráfico motorizado, pero puede crear nuevos riesgos si no se separan los carriles bici y no se elevan o protegen debidamente los pasos peatonales.

Puntos subestimados — y propuestas

Algunos aspectos han quedado fuera del debate público hasta ahora:

1. Seguridad del tráfico ciclista: En vez de limitarse a carriles para coches, la rotonda debería diseñarse con carriles ciclistas protegidos o vías exclusivas para bicicletas. Una franja pintada no basta — el viento insular, el gravel y los patinetes eléctricos requieren una separación clara, y medidas complementarias como recordar mantener 1,5 metros al adelantar a ciclistas.

2. Pasos peatonales: Pasos sobreelevados con buena iluminación y elementos táctiles para personas con discapacidad visual son más eficaces que una simple señalización pintada.

3. Prioridad al transporte público: Los autobuses necesitan entradas y salidas claras, posiblemente con sistemas de prioridad semafórica, como los nuevos radares de semáforo en Palma. De lo contrario, existe el riesgo de que la rotonda retrase innecesariamente reparto y transporte público.

4. Gestión del período de obras: Las autoridades prometen semáforos de obra y aprovechar periodos vacacionales. Una propuesta práctica: trabajos nocturnos en puntos críticos, desvíos temporales con señalización clara y una línea directa para quienes se desplazan a diario — para que cada viaje de la mañana no sea una lotería.

5. Paisaje y mantenimiento: Una rotonda es también espacio urbano. Plantas autóctonas y resistentes a la sequía de la Tramuntana, planes de mantenimiento sencillos y vegetación baja mejoran la visibilidad y reducen costes a largo plazo.

Oportunidades concretas

Si se ejecuta correctamente, la rotonda ofrece mejoras reales: menos choques por alcance, tráfico más fluido en las horas punta, y mejores entradas y salidas para vehículos de reparto y de emergencias. Para el vecindario supone además una señal visible de inversión en infraestructura, en una zona de la isla donde el espacio es limitado y el uso del automóvil elevado; proyectos similares contemplan la ampliación de la rotonda y otras intervenciones viales. Un proyecto bien planteado puede servir de modelo: ¿cómo organizar de forma más sostenible el tráfico del campus en su conjunto? Más líneas de autobús, aparcamientos seguros para bicicletas y reducciones de velocidad en las vías de acceso serían complementos sensatos.

Lo que he escuchado en el lugar

Entre el aroma del café fresco de una cafetería cercana y el chirrido ocasional de los frenos de un autobús, hablamos con personal y estudiantes. Marta, de la biblioteca, se rió: «Por fin no más cinco minutos de atasco solo para entrar al recinto.» Un estudiante que va cada día en bicicleta señaló los pasos: «Si solo los pintan, no basta. Necesitamos pasos seguros.» Voces como esas muestran: una rotonda puede hacer mucho, pero no lo arregla todo.

Mirando hacia adelante — y un llamamiento

Los próximos meses serán decisivos: licitaciones, planificación detallada e implicación de las personas usuarias. Mi llamamiento al consejo insular y a la universidad: tomen en serio las voces de ciclistas y peatones, apuesten por trazados ciclistas separados, planifiquen las fases de obra para que la actividad docente se vea lo menos afectada posible y establezcan un plan de evaluación de siniestros tras la finalización. Así, de una rotonda bien intencionada puede surgir un proyecto realmente bueno para el campus y el vecindario.

Seguiré informando. En cuanto empiecen las obras y se coloque la primera piedra de la rotonda, lo oirán aquí — con el sonido de las obras, la corteza de los pinos y, esperemos, menos bocinazos.

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