
Presupuesto de Palma 2026: Más policía, autobuses eléctricos — ¿será suficiente para la ciudad del mañana?
El proyecto de presupuesto 2026 apuesta por la seguridad y el transporte: más policías, 50 autobuses eléctricos e inversiones en lo social. Pero el aumento de los costes de personal, los breves plazos de revisión y la dependencia de mayorías políticas plantean dudas sobre su sostenibilidad.
Palma presenta el presupuesto 2026 — ¿puede realmente más policía arreglarlo todo?
El lunes por la mañana, con una llovizna leve en el Passeig des Born y el carillón de la catedral de fondo, el alcalde Jaime Martínez presentó el proyecto del presupuesto municipal para 2026. El titular se cuenta rápido: Palma planea 624 millones de euros para la transformación urbana — 623,9 millones de euros en el presupuesto central, casi 956,2 millones de euros incluyendo las empresas municipales. En primera línea: seguridad, movilidad y asuntos sociales. Pero la cuestión clave sigue siendo: ¿hará este paquete a Palma más estable a largo plazo, o solo desplazará problemas hacia el futuro?
Seguridad al frente — y lo que hay detrás
El mayor capítulo individual es la seguridad pública: en torno a 121 millones de euros. Sobre el papel suena claro — 50 nuevos puestos en la Policía Local, una nueva comisaría en Nou Llevant y un plan de intervención revisado. En la calle, en la Carrer de Sant Jaume, los comerciantes comentan en voz baja que realmente desean más presencia por las noches. Pero más policías también significa costes corrientes más altos, convenios, equipamiento, pensiones. No es solo un gasto inicial, es un gasto recurrente que seguirá presionando el capítulo de personal.
El fondo de movilidad: autobuses eléctricos y estaciones de bicis
En el segundo bloque la ciudad anuncia una renovación: 50 autobuses eléctricos para la EMT como parte de un plan quadrienal con un total de 113 vehículos, además de 23 nuevas estaciones BiciPalma y cerca de 200 bicicletas eléctricas. En total, alrededor de 90 millones de euros para movilidad. Es ambicioso — y deseable: menos emisiones, calles más silenciosas, menos partículas en días calurosos cuando los turistas corren hacia el mar y las motocicletas zumban. Sin embargo, raramente se habla alto de los costes derivados: infraestructura de carga, costes de electricidad, mantenimiento, repuestos y la pregunta de dónde se guardarán y se mantendrán los autobuses por la noche. ¿Hay suficiente espacio para depósitos cerca de la ciudad? ¿Quién paga la electricidad — la EMT, el ayuntamiento o, al final, los pasajeros mediante tarifas más altas? Además, el debate público incluye propuestas y análisis como Transporte público gratuito 2026: alivio para residentes — ¿pero alcanza el dinero?.
Gastos sociales — más fondos, pero poca seguridad sobre la planificación
Unos 62 millones de euros se destinan a asuntos sociales: 84 nuevas plazas de atención temporal, más servicios para víctimas de violencia doméstica y casi nueve millones para vivienda social durante dos años. Esto queda bien en el folleto, pero las trabajadoras sociales de Palma advierten: los fondos a corto plazo ayudan, pero sin financiación y personal a largo plazo mucho quedará fragmentado. Si el ayuntamiento incrementa ahora las plantillas, esos puestos deberán aparecer de forma permanente en el presupuesto — o los servicios cerrarán cuando se agote el fondo puntual.
El equilibrio político: votos, prisas y transparencia
Políticamente, mucho depende de una mayoría ajustada. La aprobación de la bancada de Vox es, según el anuncio, decisiva. Eso genera cierta inquietud en la administración: cifras presentadas con rapidez, un plazo corto para revisar el proyecto — los críticos hablan de un tiempo insuficiente para estudiar realmente la documentación. Surge la sensación de gestos grandes y poco tiempo para debatir. En una ciudad en la que la siesta vespertina solo se rompe a menudo por el ruido de los motores de los barcos y el murmullo en la Plaza Mayor, el procedimiento parece demasiado acelerado; así lo reflejan varios análisis como Palma anuncia un gran presupuesto de inversiones – alrededor de 624 millones de euros.
Los riesgos poco valorados
Menos debatidos están varios factores que pueden poner en riesgo el éxito del plan: la carga sobre el sistema energético municipal por la infraestructura de carga, la falta de talleres adecuados para autobuses eléctricos, el comprometimiento a largo plazo del presupuesto con costes de personal crecientes y el riesgo político — ¿qué ocurre si socios de coalición cambian luego las condiciones? También sigue siendo controvertido el efecto social de una mayor presencia policial: más presencia puede generar seguridad, pero también intensificar tensiones en puntos conflictivos si las medidas preventivas sociales se debilitan en paralelo.
Oportunidades concretas y propuestas
Hay vías para reforzar el proyecto. Algunas propuestas que deberían mencionarse en los próximos debates:
- Implementación por fases: Planificar los nuevos puestos policiales y la adquisición de autobuses en etapas, vinculadas a evaluaciones cada 12–18 meses.
- Fondo social blindado: Crear un fondo dotado de forma permanente para proyectos sociales, que no sea solo una dotación puntual sino que cuente con recursos anuales fiables.
- Asociaciones energéticas: Desarrollar la infraestructura de carga para autobuses eléctricos en colaboración con suministradores y posibles programas de financiación de la UE; estudiar cubiertas solares en los depósitos para amortiguar los costes de explotación.
- Control ciudadano: Abrir las comisiones de Hacienda, conceder plazos de revisión más amplios e incorporar foros vecinales (les barriades) de forma obligatoria en grandes proyectos.
- Trabajo social preventivo en lugar de pura represión: No destinar fondos únicamente a la presencia visible, sino reservar una parte mayor para proyectos juveniles, ayuda a personas sin hogar y centros de asesoramiento —esto reduce a largo plazo la presión sobre la policía y los servicios de emergencia.
Perspectivas
El proyecto de presupuesto 2026 es un paquete ambicioso — con oportunidades para calles más silenciosas y una movilidad más limpia. Pero Palma es más que cifras en un papel: es el mañana de las personas en Nou Llevant, las veladas en el Passeig, las largas colas en los servicios sociales en días calurosos. Si la ciudad no encuentra el equilibrio entre inversiones y costes corrientes, entre seguridad y trabajo social, mucho quedará en la superficie. El próximo debate presupuestario a mediados de año mostrará si los responsables entregan más que promesas bonitas — o si deben reajustar el rumbo a largo plazo.
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