Carretera MA-10 serpenteante entre montañas y mar en la Serra de Tramuntana

Recomendación TV: Ma-10 — Un viaje a lo largo de la Tramuntana

Recomendación TV: Ma-10 — Un viaje a lo largo de la Tramuntana

La Ma-10 es más que una carretera: es un paisaje lleno de historias. Un documental de 2021 nos acompaña por la sinuosa Transversal — paisaje, personas, futuro.

Recomendación TV: Ma-10 — Un viaje a lo largo de la Tramuntana

Un tramo, muchas historias: naturaleza, oficio y la silenciosa pregunta por el futuro

Un lunes por la mañana, el sol brilla sobre la bahía de Port d’Andratx, en algún lugar de Sóller un café acaba de abrir y el aroma del café se mezcla con la resina de los pinos: así comienza para muchos la Ma-10 sin cámaras: ¿Por qué dura tanto la espera en la Tramuntana? no en el mapa, sino como un sentimiento. La carretera costera discurre al pie de la Tramuntana, serpentea por escarpes, roza los acantilados y revela vistas que invitan a detenerse —aunque no siempre sea posible.

Un documental televisivo de 2021 ha tomado esta Transversal como tema y muestra lo diverso que es vivir en esta carretera. En unos 140 kilómetros la película encuentra a personas que trabajan y viven aquí: olivareros, investigadoras, observadores de aves. Todos cuentan pequeños rituales, lo que sostiene el paisaje —y lo que lo amenaza.

El encanto de la Ma-10 no está solo en miradores como el Puig Major o las rocas azotadas por el viento en el Cap de Formentor. Son las miradas laterales: un muro moldeado por manos durante décadas, una caseta de piedra donde aún se prensan aceitunas, o el borde sinuoso de la carretera donde los motoristas buscan las curvas. Se oyen los motores, pero también el repicar de los cencerros de cabras, el rugido del mar y, a veces, muy suave, el canto de aves raras.

Lo que muestra la película no es un idilio postal sin preguntas. Una y otra vez se intuye la preocupación: ¿cómo mantener esta franja estrecha de naturaleza libre de daños frente al tráfico, los extremos climáticos y un aumento de visitantes? Sobre las tensiones entre tradición y tráfico puede consultarse el reportaje Ma-10 hoy cerrada: entre la tradición y los problemas de tráfico en Sóller. Las personas en el film responden de modos distintos —con investigación, con agricultura tradicional o con observación cuidadosa de las especies. Eso hace interesante al documental: reúne voces en lugar de presentar una receta mágica.

Para quienes vivimos en la isla, ese tramo de carretera es rutina y tesoro a la vez. En días fríos veo en Palma las primeras guías turísticas en los kioscos, y con ellas llegan los planes de recorrer la Ma-10. En verano la ruta zumba de motores, en invierno algunos tramos están sorprendentemente vacíos y ofrecen espacio para respirar. Ambas cosas forman parte de Mallorca —y ambas exigen decisiones sensatas de quienes planifican y protegen.

¿Por qué es bueno que estas películas se emitan en televisión? Porque muestran la parte de la isla que a menudo solo conocen visitantes iniciados o locales. Recuerdan que el paisaje no solo es bello, sino que necesita trabajo para mantenerse: los olivares requieren cuidados, los lugares de anidación de aves rapaces deben protegerse, y los caminos deben diseñarse para acoger visitantes sin destruir. En el debate público también aparece la cuestión de la vigilancia y la seguridad vial, tratada en el análisis Cámaras en la Ma-10: ¿Más seguridad o vigilancia silenciosa?.

Una mirada pequeña y cotidiana: un viernes por la tarde en Banyalbufar una mujer está sentada en un banco, envuelve una taza de té caliente entre las manos y saluda a los ciclistas que pasan. Conoce cada metro de la carretera, sabe dónde florecen los almendros en primavera y dónde el viento arrastra las hojas en otoño. Esas personas son las verdaderas guardianas de la Ma-10 —menos ruidosas que cualquier campaña, pero a menudo más eficaces.

El documental mantiene la calma, muestra belleza y responsabilidad. Para los viajeros es una invitación: no solo atravesar, sino detenerse, explorar a pie, hacer una pausa en la panadería local, entablar una conversación. Para la isla es un recordatorio de que proteger exige trabajo —técnico, político y en el día a día. Y para quien busque rutas alternativas, hay propuestas de recorrido y senderismo que muestran la Serra desde otra perspectiva, como en Sol de la mañana y grava: mis rutas MTB favoritas por la Tramuntana.

Si el lunes a las 16:00 tiene tiempo, encienda la televisión. Y si tiene la suerte de recorrer la Ma-10 por sí mismo: permítase una parada en alguno de los pueblos, apague la radio y escuche el mar. La carretera cuenta más cuando uno la escucha.

Y si después quiere investigar más: visite los lugares donde trabajan investigadoras y ornitólogos —a menudo encontrará paneles informativos o iniciativas locales que explican a los visitantes cómo comportarse con respeto. Así la Tramuntana no queda solo como telón de fondo, sino como parte viva de nuestra isla.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la Ma-10 en Mallorca y por qué se habla tanto de ella?

La Ma-10 es la carretera que recorre buena parte de la Serra de Tramuntana, en Mallorca, y destaca por sus paisajes, curvas y vistas al mar. Para mucha gente no es solo una vía de paso, sino una parte muy reconocible de la isla, ligada a pueblos, miradores, agricultura y vida local. También concentra debates sobre tráfico, conservación y el impacto de las visitas.

¿Se puede ir por la Ma-10 de Mallorca en cualquier época del año?

Sí, la Ma-10 se puede recorrer durante todo el año, pero la experiencia cambia mucho según la temporada. En verano suele haber más tráfico y más actividad, mientras que en invierno algunos tramos se sienten más tranquilos y permiten disfrutar del paisaje con calma. Conviene adaptar la ruta al tiempo y al estado de la carretera.

¿Es buena idea recorrer la Ma-10 de Mallorca en coche o en moto?

Sí, aunque es una carretera que pide atención y conducción prudente, sobre todo por sus curvas y tramos estrechos. En moto resulta muy popular entre quienes buscan curvas y paisaje, pero también requiere respeto por otros vehículos, ciclistas y condiciones del tráfico. En coche, lo más sensato es ir sin prisas y dejar tiempo para parar en los pueblos o miradores.

¿Qué se puede ver en la zona de la Ma-10 de Mallorca?

La Ma-10 atraviesa una de las zonas más bonitas de la Serra de Tramuntana, con vistas al mar, acantilados, olivares y pueblos de montaña. También es una buena carretera para fijarse en detalles menos obvios: muros tradicionales, casetas de piedra, cultivo de olivos y señales de vida rural. El atractivo está tanto en el paisaje amplio como en lo cotidiano.

¿Por qué la Ma-10 de Mallorca genera debate sobre tráfico y conservación?

Porque es una carretera muy usada y, al mismo tiempo, atraviesa un entorno frágil y muy valioso. El aumento de visitantes, el tráfico y los extremos climáticos hacen que mantener el equilibrio entre acceso y protección sea cada vez más importante. En Mallorca, la Ma-10 simboliza bien esa tensión entre disfrutar del paisaje y cuidarlo.

¿Qué lugares de la Tramuntana aparecen más ligados a la Ma-10?

La Ma-10 se asocia mucho con la bahía de Port d’Andratx, Sóller, el Puig Major y la zona de Cap de Formentor, aunque el encanto real está en todo el recorrido. Son lugares muy distintos entre sí, pero todos ayudan a entender la variedad de la Tramuntana. Cada uno aporta una cara diferente de Mallorca, desde el paisaje abierto hasta la vida en los pueblos.

¿Qué conviene llevar para hacer una ruta por la Ma-10 de Mallorca?

Conviene llevar calzado cómodo si quieres parar y caminar un poco, agua y algo de abrigo, porque el tiempo en la Tramuntana puede cambiar con facilidad. También ayuda ir con tiempo suficiente para detenerse sin prisas y respetar los ritmos de la carretera. Si piensas viajar en temporada alta, es buena idea planificar mejor los horarios.

¿Se puede combinar la Ma-10 de Mallorca con senderismo o paradas cortas?

Sí, y de hecho esa es una de las mejores formas de conocer la zona. La carretera invita a hacer pausas en pueblos, miradores o senderos cercanos para mirar la Tramuntana con más calma. No hace falta convertir el trayecto en una excursión larga para disfrutarlo; unas paradas bien elegidas suelen bastar.

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